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Martes 07 de Julio de 2026

Guerrero, México

Política  

Precandidatos no pudieron escapar de las tribulaciones de la votación del PRD

Aurelio Peláez * La jornada electoral del PRD en Acapulco fue un proceso casi ajeno al ciudadano común. En la zona urbana la causa fue que no se instalaron las casillas. Cuatro de los cinco precandidatos a la presidencia municipal, Alberto López Rosas, Alberto Mojica Mojica, Benjamín Sandoval Melo y David Sotelo Rosas, no votaron … Continúa leyendo Precandidatos no pudieron escapar de las tribulaciones de la votación del PRD

Marzo 18, 2002

Aurelio Peláez * La jornada electoral del PRD en Acapulco fue un proceso casi ajeno al ciudadano común. En la zona urbana la causa fue que no se instalaron las casillas. Cuatro de los cinco precandidatos a la presidencia municipal, Alberto López Rosas, Alberto Mojica Mojica, Benjamín Sandoval Melo y David Sotelo Rosas, no votaron porque no se instalaron las casillas donde les tocaba sufragar.

En el área del centro de la ciudad no se instalaron las mesas electorales. “Dijeron que iban a instalar una casilla del PRD, pero no hubo nada”, comentó un policía acerca de la interrumpida jornada electoral perredista en la calle Velázquez de León. “Aquí iban a estar los del PRD, pero se fueron”, dijo una encargada de local respecto a la votación que no se efectuó en la zona del edificio de la CROM, por allá en el Malecón.

La casilla de Sandoval Melo tenía que ser instalada por el rumbo de la gasolinera de la avenida Universidad. No llegó la papelería a tiempo y los funcionarios levantaron un acta para anular cualquier posible votación fantasma en esa urna. El asunto fue que luego la papelería llegó, pero ya no se pudo votar.

Así, el temor a un posible fraude o a una maquinación tipo PRI ganó en el celo perredista, que ante la tardanza para instalar las mesas electorales decidieron no esperar, y anular de antemano la votación, que nunca se dio.

Alberto López Rosas, que debía sufragar en Mozimba, allá por la unidad habitacional José López Portillo, esperó hasta las 5 de la tarde a que se instalara su casilla, la cual aguardó desde las 9 de la mañana.

Alberto Mojica Mojica buscó su casilla y, al no encontrarla, se dirigió a los sitios donde estaban anunciadas otras tres. Pero no logró su objetivo.

Hubo más. Mario Velasco, el polémico consejero municipal, ni siquiera intentó votar. Su casilla de las elecciones constitucionales, la 99, no fue concentrada en ninguna de las del PRD. “Nos quedamos 300 perredistas fuera de esta elección”, se quejaba.

Y no era la Operación Ratón Loco, que en la vieja cultura priísta consistía en esconder las casillas para que sólo los militantes priístas pudieran votar. En la elección del PRD sencillamente no las hubo.

Así, la franja urbana de la ciudad estuvo ajena a la pasión perredista, que se esperaba igual o mejor a la protagonizada hace tres semanas por el PRI. No hubo paseo de camisas amarillas o banderas a favor de algún precandidato. Por lo demás, era casi imposible, tomando en cuenta que en la entidad hubo casi 4 mil candidatos registrados a diversos cargos de ese partido, desde presidente estatal hasta los presidentes de comités de base.

Además, el perredista común, el que pudo votar, debió escoger entre una decena de opciones por cada una de las ocho boletas electorales que recibió.

“Esperamos que esto no afecte la campaña del PRD para la presidencia municipal”, confió López Rosas. “Yo creo que las irregularidades que hayan habido no tienen por qué afectar la imagen del partido”, dijo Sandoval Melo.

El caso es que la elección de su dirigencia, en todos sus niveles, coloca en una situación difícil al PRD en el estado, y sobre todo en Acapulco, donde en un par de semanas habrá de elegir a su candidato a la alcaldía a partir de una encuesta, que –visto como están las cosas– parece una salida idónea ante la incapacidad perredista para organizar sus propias elecciones internas.