Ramón Gracida Gómez Para salvar a la isla La Roqueta de la degradación de su ecosistema marino se deben tomar medidas drásticas como limitar el número de visitantes al día, planteó el biólogo marino Juan Barnard Ávila ante la disyuntiva de mantener la llegada actual de turismo o restaurar la biodiversidad de la zona. Algunos … Continúa leyendo Propone el biólogo Barnard limitar el acceso de visitantes a La Roqueta para salvarla
Mayo 27, 2026

Ramón Gracida Gómez
Para salvar a la isla La Roqueta de la degradación de su ecosistema marino se deben tomar medidas drásticas como limitar el número de visitantes al día, planteó el biólogo marino Juan Barnard Ávila ante la disyuntiva de mantener la llegada actual de turismo o restaurar la biodiversidad de la zona.
Algunos pescadores colocan redes en la noche pese a su prohibición y las aguas residuales de los restaurantes no son tratadas porque no existe drenaje, señaló el ambientalista, quien promueve la organización de las distintas cooperativas para resguardar la isla porque “no lo va a hacer la autoridad ni tienen la fuerza para hacer eso, solamente saldría de una manera más humanista de que entendamos”.
La capacidad de carga, un nuevo mirador y los senderos dañados
El finado oceanólogo Roberto Velasco Delgado, quien fue durante varios años el jefe de la Unidad de Ecosistemas y Ambientes Costeros de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), publicó en 2013 un cálculo de la “capacidad de carga real” de la isla de La Roqueta, tomando en cuenta factores físicos, ambientales, ecológicos y sociales, entre otros.
El documento que puede ser consultado en Internet, indica que la playa principal de la isla de una longitud aproximada de 210 metros, puede recibir un máximo de mil 399 visitantes al día.
El lunes pasado, un día de baja actividad turística, se pudo ver la llegada de decenas de turistas a la isla, la inmensa mayoría por medio de las lanchas de fondo de cristal, y una minoría en los viajes directos desde la playa Caleta. Actualmente, sólo cuatro restaurantes están en funcionamiento.
El recorrido en la parte frontal de la isla revela que algunos tramos de los senderos que la rodean se encuentran en mal estado, el sendero hacia la playa Palmitas está obstruido, el camino está fracturado en algunas partes y unos troncos bloquean el paso. En cambio, el camino hacia el faro y el museo es accesible.
El 22 de enero pasado, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y la alcaldesa Abelina López Rodríguez inauguraron la escultura monumental de la virgen Reina de los Mares, colocada en el oriente de la isla.
Forma parte de un proyecto de mayor alcance llamado Rutas de Fe en el municipio y de un “turismo regenerativo” ambiental, explicó el presidente del colectivo de Prestadores de Servicios Turísticos, Náuticos y Religiosos, que impulsó el nuevo mirador también por la carencia de nuevos atractivos en la zona Tradicional de Acapulco desde hace varios años.
El sendero que conduce a la virgen monumental se distingue por antiguos pilotes oxidados, jamás removidos por las autoridades. El colectivo conformado por distintas cooperativas de Caleta-Caletilla, La Roqueta y el Malecón hacen limpieza mensual.
La Roqueta, punto “emblemático” de corales
Barnard Ávila, con un largo historial de la defensa de medio ambiente y de buceo a lo largo de sus 68 años de vida, dijo en un punto del recorrido del 14 de mayo entre la isla y el canal Boca Chica que mucha gente acude a La Roqueta a “snorkelear, toda esta parte donde ya no hay corales. Ese punto de allá entre la arena y las piedras se llama el ripiar porque había mucho ripio”, una de las especies de coral.
“Todo tiene un rol y La Roqueta era el punto más representativo o emblemático en corales en Acapulco, desafortunadamente por la ola marina de calor de 2023 el 100 por ciento se perdió, ahí no podemos hacer nada”.
Durante la excursión que acompañó El Sur, el biólogo marino registró un PH de 6.7, en una situación normal ronda entre los 7 y 8, “los océanos se están acidificando por el exceso de CO2 y eso afecta a lo que se llama la descalcificación de los corales”.
Una botella muestreadora LaMotte la trae consigo desde su investigación anterior con la Sociedad Cooperativa de Pescadores y Buceadores de Puerto Marqués, donde promovió una zona de refugio pesquero ante los daños ecológicos por la construcción de hoteles y condominios de lujo alrededor de la bahía.
El umbral de supervivencia de un coral es de 31 grados, la temperatura del 14 de mayo registrada por Barnard Ávila a 20 metros de profundidad con un sensor era de 30 grados, un ascenso con relación a las semanas anteriores.
“Ahora yo ya estoy preocupado”, dijo el también integrante del Consejo Consultivo de la Bahía Histórica de Acapulco impulsado por el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), como parte de la reconstrucción impulsada por el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo tras el paso de los huracanes Otis y John.
A finales de mayo de 2023, el biólogo marino registró con su cámara por primera vez la muerte de corales alrededor de la isla de La Roqueta, “me puse a llorar” al ver el blanqueamiento de los animales; un par de meses después reunió a un grupo de jóvenes buceadores de apnea para mapear los arrecifes de coral ripio y pavona alrededor de la isla y alertar del aumento de la temperatura del mar, como lo informó este periódico.
La conformación del grupo Guardianes del Coral con los académicos de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Maximino Reyes y Alfredo Zárate, representó uno de los primeros avisos públicos de los daños ocasionados por el fenómeno de El Niño que aumenta la temperatura del agua, preámbulo del huracán Otis del 25 de octubre de aquel año.
Tras la devastación, la investigación fue interrumpida porque no había lanchas que trasladaran a los investigadores a La Roqueta, casi todas quedaron destruidas, fue hasta febrero de 2024 que reanudaron.
–Tú has enfatizado la muerte del coral, pero ¿qué más has visto de mortandad?
–Los ostiones crecen más lento, el tamaño del ostión es menor, el peso, y todos los organismos que dependen unos de otros en un ecosistema pues buscan irse a donde haya más frío, el agua más fría retiene más el oxígeno, aguas más frescas.
La eterna solicitud de Área Natural Protegida (ANP)
Desde el 6 de noviembre de 1981, la Secretaría de Marina (Semar) tiene el “control directo” de la isla La Roqueta por un acuerdo publicado en el Diario Oficial de la Federación, y es facultad de la Secretaría de Turismo federal otorgar el dictamen favorable las concesiones y los permisos de las obras.
En el 2005, ambientalistas protestaron contra el proyecto de un parque de aventuras de la empresa Aca Extremo por los posibles daños al ecosistema de la isla, la bancada del PRD en la Cámara de Diputados solicitó entonces declarar a la isla como una ANP para protegerla. Activistas persisten en la propuesta.
El Programa de Ordenamiento Ecológico Local Participativo del Territorio (POEL) de Acapulco plantea como una estrategia ambiental para el municipio la declaratoria de la ANP en La Roqueta porque “existen zonas con un precario nivel de conservación, como aquellas afectadas por la actividad humana o la degradación ambiental que requieren medidas específicas de restauración y manejo para revertir los impactos negativos y promover la recuperación de los ecosistemas”.
Una “gobernanza adaptativa” de intervención directa y colectiva
Las condiciones actuales de temperatura, la alcalinidad y la acidez no permiten una restauración natural de la isla, entonces se necesita una intervención directa, afirmó Barnard Ávila, doctorante en Ciencias Ambientales de la UAG.
La investigación de la medición de la temperatura del agua le ha permitido transmitir el problema de la devastación ecológica de La Roqueta, pero aún falta saber cómo remediarlo, entonces se necesita establecer diversas medidas de restauración del ecosistema.
Uno de los proyectos es la creación de viveros de corales porque no se recuperarán solos, sostuvo el biólogo marino, quien encontró en 2025 una colonia de coral de 20 centímetros detrás de la isla y en abril, un compañero buzo halló un “recluta” de coral de cuatro centímetros.
Además de la protección oficial, también se necesita fomentar la “gobernanza adaptativa” para integrar al proyecto a las cooperativas de lancheros, los operadores de buceo, la sociedad civil y las Organizaciones No Gubernamentales (ONG). La propuesta la dio a conocer el 12 de mayo pasado en una conferencia en la universidad Hipócrates.
“La Roqueta está impactada, afortunadamente no se ha tocado para hacer más allá de unos cuantos metros de donde está la playa y las construcciones”, las cuales, no obstante, carecen de drenaje y “todo va a dar al mar, a lo mejor lo juntan un ratito y en la tarde lo bajan”.
Barnard Ávila sabe que su propuesta de establecer una capacidad de carga es polémica, “sé que por lo que yo digo me van a crucificar, pero no podemos dejar La Roqueta”. Es una balanza: seguir la degradación o poner un límite, incluso a las mismas escuelas de buceo para que no haya más de dos en un mismo sitio.