EL-SUR

Sábado 18 de Julio de 2026

Guerrero, México

Política  

Zozobra en la capital, a un día del crimen; ciudadanos instalan ofrenda en memoria

El lugar donde dejaron el cuerpo del alcalde era vigilado por agentes ministeriales y los negocios aledaños estaban abiertos, aunque había muy poca gente transitando. Suspenden clases en primaraias del centro y en la mayoría de escuelas del nivel medio superior

Octubre 08, 2024

La calle El Roble, donde fue dejado el cuerpo del alcalde Alejandro Arcos, en la colonia Villas del Roble, sin tran-seúntes ayer por la mañana Foto: Jessica Torres Barrera

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

Chilpancingo vivió este lunes un ambiente anormal a un día del asesinato del presidente municipal, Alejandro Arcos Catalán. La gente salió a las calles con sentimientos encontrados; manifestó consternación, impotencia, angustia y hasta abatimiento por la violencia, en medio de la cual fue asesinado y decapitado el alcalde a siete días de que rindió protesta.
Pero también hubo muestras de indignación y de descontento con las autoridades gubernamentales.
A las 11 de la mañana, dos agentes de la Policía Ministerial vigilaban a bordo de una patrulla el sitio donde a las 5:10 de la tarde del domingo fue encontrado el cuerpo del político perredista, su cabeza sobre el toldo de una camioneta y el resto de su cuerpo recostado en el asiento del copiloto.
El ambiente, aunque aparentemente normal, se percibió tenso. En la calle Villa del Roble de la colonia Cuitláhuac, todos los establecimientos comerciales abrieron, incluso el hotel Real Moreli, en donde, al lado, fue encontrada la camioneta estacionada con la cabeza del alcalde arriba del toldo y el resto de su cuerpo en el asiento del copiloto.
En la calle, vacía de transeúntes a esa hora de la mañana, sólo cuatro parroquianos consumían cervezas afuera de una tienda de abarrotes, aparentemente ajenos al episodio del día anterior. Departían casi frente al hotel, sin importarles la presencia de los agentes ministeriales que vigilaban la zona, a unos 10 metros de ellos y ubicados frente a la entrada del solitario callejón que fue escenario del hallazgo de los restos del presidente municipal la tarde del domingo.
La calle Villa del Roble desemboca a unos 50 metros al oriente con el antiguo libramiento a Tixtla, exactamente donde la noche del 7 de marzo policías estatales del grupo Centauro dispararon contra estudiantes de la Normal de Ayotzinapa e hirieron a Yanqui Kothan Gómez Peralta, quien horas después falleció.
El libramiento conduce, subiendo por la calle Villa del Roble a la derecha, hacia Tixtla, territorio de Los Ardillos y a la izquierda llega a la avenida Insurgentes en el punto conocido como Las Parotas. Esa avenida da salida hacia la Ciudad de México pero también hacia la sierra, ya sea entrando por la carretera a Chichihualco o por Casa Verde para llegar a Filo de Caballos y a Tlacotepec, controlado por Los Tlacos.
Frente a donde topa la calle Villa del Roble, afuera de una tienda de abarrotes de nombre Jazmín, hay una cámara de video vigilancia que debió registrar a esa hora de la tarde, todavía con la luz del día, el o los vehículos en los huyeron quienes abandonaron los restos del alcalde perredista.
En el otro extremo, la calle Villa del Roble topa con la avenida de Los Gobernadores, que a mano derecha tiene salida también al libramiento a Tixtla y a la izquierda lleva hasta la avenida Lázaro Cárdenas que da salida para el valle del Ocotito, pasando por Petaquillas donde sale la carretera hacia los municipios de Mochitlán y Quechultenango.
En la transitada avenida de Los Gobernadores, hay colocadas varias cámaras, tomando en cuenta que pasa a una cuadra de la residencia oficial Casa Guerrero.
En el resto de la ciudad, se escuchó y percibió consternación, no tanto por el asesinato del alcalde sino por las circunstancias en que fue hallado su cuerpo.
Ayer, un lunes que debió ser normal, disminuyó la presencia de transeúntes y de unidades del servicio de transporte en las calles.
Aunque no todas las escuelas cerraron, si la mayoría de las del nivel medio superior, como las de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Cebtis, Cetis, Conalep y algunas del nivel secundaria.
De acuerdo con datos que se consultaron por las redes sociales las escuelas primarias del centro de la ciudad no tuvieron clases y sólo hubo en los planteles de las colonias de la periferia.
En las escuelas privadas la dirección puso a consideración de los padres llevar o no a las primarias, preescolar o secundaria, y que entendían el problema de inseguridad que pasaba la capital por lo que la falta sería justificada
La razón de la suspensión de las actividades en algunas escuelas fue que desde la noche del domingo comenzó a circular la versión en las redes sociales de que se suspendería el servicio de transporte por temor a la violencia que se desataría como consecuencia del asesinato del alcalde, lo cual no se consumó y la mayoría de las unidades prestaron el servicio.
El ambiente y el tema de conversación en las unidades del servicio de transporte, en las calles, en las tiendas de autoservicio y en el zócalo de la ciudad, era de consternación en la mayoría de la gente por el asesinato del alcalde Arcos Catalán. El abatimiento se reflejaba, incluso, en sus rostros.
“La gente, finalmente, salió, pero si te fijas se le ve un semblante distinto, como anormal. Aquí (en la plaza cívica) hay más gente que en otros lados, en la mañana fui a correr a la Unidad Deportiva y no había casi nadie, cabrón, y eso que todos los días van más de cien”, dijo a las 12 del día un abogado a un reportero que tomaba nota de la gente que llegaba a depositar veladoras encendidas en la entrada del Palacio Municipal.
La mayoría de los que llegaban se persignaba y rezaba en silencio, apenas moviendo los labios, algunas mujeres, incluso, sollozaban mientras rezaban. Otros dejaban consignas y reclamos escritos en hojas o en pedazos de cartón.
Una de ellas escrita en un lienzo de cartón decía: “Nunca muere quien supo vivir y ha dejado en la tierra hermosos recuerdos. Tus enseñanzas y amor estarán siempre presentes en nuestra memoria querido presidente Alejandro Arcos”.
Otra, en papel blanco decía: “A Chilpancingo le quedaste grande Alejandro. Exigimos justicia” y en una más se leyó: “Nos quitaron la única esperanza que teníamos para Chilpancingo. Exigimos tu renuncia Evelyn”.
La ofrenda comenzó con una veladora que alguien de manera espontánea depositó antes de la siete de la mañana todavía con la oscuridad en la entrada del Palacio Municipal. También dejó una hoja blanca que sujetó con piedras para que no la volara el aire en la que escribió: “Tu legado en la memoria de Chilpancingo vivirá. Hasta siempre presidente”.
En tanto que para las 12 del día ya había cientos de veladoras colocadas formando una cruz, varias pancartas pegadas en la fachada del Palacio Municipal, una fotografía del alcalde asesinado y al lado decenas de gladiolas blancas. Una a una, en pareja o en familia, la gente estuvo llegando a lo largo de la mañana y hasta después del mediodía.
“Lo cabrón del asesinato es el mensaje, exhibir la cabeza de la primera autoridad municipal dice mucho; es como decir aquí ustedes (las autoridades) no mandan, mandamos nosotros y cuádrense, cabrones”, interpretó el mismo abogado visiblemente consternado.
En la plaza primer Congreso de Anáhuac, se observaban personas aglutinadas en grupos que hablaban en voz baja, sus rostros serios, algunos cabizbajos, y otros reflejando tristeza observaban el Palacio Municipal de puertas medio cerradas debido a que se suspendieron las actividades.
Todos los transeúntes de las calle del centro de la capital que llegaban de distintas direcciones, parecían tener como destino el Palacio Municipal; llegaban por curiosidad o para sumarse a la ofrenda con su aportación de veladoras, flores o pancartas.
En las bases de las unidades del servicio de urban la gente, aun sin conocerse, entablaba plática sobre el mismo rema: “Oiga: ¿qué feo verdad, a dónde vamos a llegar? Imagínese si eso le hacen a un presidente municipal ¿qué podemos esperar nosotros?”, preguntó al reportero una joven mujer con su niño de meses en brazos.
Dos metros al lado, otra mujer le comentó a un hombre: “Pobre niño, pobre mujer, Dios que los proteja y los ampare, no se merecían eso”. Su interlocutor le contestó algo inaudible pero al final se oyó que dijo: “A mí me parece que hubiera sido un buen presidente, lástima”.