El atleta de 25 años conquista su boleto al superar en su tercer intento los 2.29 metros. El domingo espera mejorar esa marca y “por qué no” elevarse a su primer podio mundial. Sólo los cuatro primeros clasificados, encabezados por el qatarí Mutaz Essa Barshim superaron los 2.31
Agosto 12, 2017
DPA
Londres
El saltador mexicano Edgar Rivera no descartó subirse al podio en los Mundiales de atletismo que disputan en Londres tras conseguir ayer su pase a la final de salto de altura del domingo.
“Este año, todos los saltadores han sido muy constantes en los 2.30-2.31 metros, así que cualquiera puede ganar. Quienes progresen más el listón estarán en medallas y yo quiero ser uno de ellos”, afirmó, ambicioso, Rivera, tras lograr su clasificación.
El saltador mexicano, de 25 años, conquistó su boleto para la definición al superar, en su tercer intento, el listón de los 2.29 metros. Sólo los cuatro primeros clasificados, encabezados por el qatarí Mutaz Essa Barshim superaron los 2.31.
“Mi primer objetivo era llegar a la final y ahora quiero dedicarle este pase a la hija de mi hermano (Luis, saltador de longitud) que nace hoy. Tanto él como toda mi familia siempre estuvieron involucrados en el atletismo”, prosiguió el saltador mexicano, en la zona de entrevistas del Estadio Olímpico de Londres, visiblemente contento.
Rivera se sacó así el mal sabor de boca que experimentó en los Juegos de Río 2016, donde no consiguió el billete para la final olímpica.
“Aunque en Río tuve un mal desempeño, esa experiencia me ayudó, porque pensé ‘qué feo que no pude disfrutar de ese momento que llevaba preparando tanto tiempo’. Y eso me ayudó para aprender a relajarme más y poder disfrutar de las competencias”, aseguró Rivera, que desde hace dos años y medio se entrena en la ciudad alemana de Colonia, becado por la IAAF, el organismo que rige el atletismo mundial.
“Estar allí me está yendo excelente”, afirmó el saltador mexicano, que es también licenciado en Ingeniería Industrial por la Universidad de Arizona y ya habla “algunas palabras” en alemán.
“Tener un compañero de un nivel parecido, con el que nos conocemos desde hace años y con quien tenemos cierta competencia es muy bueno”, explicó Rivera, en alusión al boricua Luis Castro.
“Además, Colonia está muy céntrico para poder estar en las competencias de Europa, no como cuando tenía que venir desde México”, agregó.
En algunas de las de este año, el saltador mexicano superó los 2.30 metros. Ahora, espera repetir o incluso mejorar esa marca el domingo y “por qué no” elevarse a su primer podio mundial.
Disputa Usain Bolt su última carrera
Usain Bolt, la súper estrella que se encargó de que el atletismo fuera un deporte entretenido durante la última década volverá hoy a la pista por última vez, para disputar el relevo 4×100 con Jamaica.
Su presentación le dará a la afición algo para deleitarse tras cinco días de un tedioso Campeonato Mundial.
Lo que más dio que hablar desde que Bolt compitió el sábado pasado con una impensable medalla de bronce en los 100 metros: la gastroenteritis.
En medio del drama que involucró el virus estomacal que afectó al botsuano Isaac Makwala, la justa londinense se ha caracterizado por carreras extrañas, favoritos que no estuvieron a la altura de las circunstancias y desconocidos que se crecieron ante el reto.
Así que es Bolt, dueño de los récords mundiales en los 100 y 200 metros y el relevo 4×100, además de ocho medallas olímpicas de oro y 11 títulos mundiales, quien, gane o pierda, le dará algo de alegría al campeonato en su último fin de semana.
En sintonía con lo impredecible que ha sido la semana, el duelo entre Jamaica y Estados Unidos en el relevo está marcado por factores inquietantes: los sprinters de Jamaica ya no son tan dominantes como antes, y, luego de su tercer lugar en los 100 m, se duda que Bolt pueda compensar las deficiencias. En tanto, Estados Unidos tiene la mala costumbre de equivocarse en la entrega de la posta.
El atleta tratará de marcharse con una sonrisa de vencedor y, de paso, sumar su medalla 15 en un mundial, cuando ahora comparte el récord de metales en unos mundiales con su compatriota Merlene Ottey y la estadounidense Allyson Felix.
Estados Unidos, con el cuarteto liderado por Gatlin y Coleman, oro y plata en los 100 metros, podrá estropearle la despedida, aunque sus logros quedarán ahí, y sobre todo dos récords mundiales difíciles de superar (9,58 s en los 100 metros y 19.19 en los 200).
Pero lo más relevante es que hasta aquí llega Bolt. Asegura que corrió esta temporada para satisfacer a los fans, y ningún resultado le hará cambiar su determinación, o lo que haya conseguido en su carrera.
“Me llegó la hora de irme”, afirmó, mientras expertos y analistas se rompen la cabeza en definir quién será el nuevo Bolt, como si después de sus retiros hubiera llegado un nuevo Mohamed Ali, un nuevo Michael Jordan o un nuevo Pelé.
Usain Bolt se despide del atletismo en el mismo Estadio Olímpico en el que, en los Juegos de Londres 2012, ganó el oro en los 100 y los 200 metros y el relevo 4×100 con récord mundial de 36”84, el 11 de agosto de ese año.