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Sorprende el turco Ramil Guliyev al vencer a Wayde Van Niekerk en los 200 metros

En una final de fotografía cruzó la meta primero en 20.09 mientras el sudafricano lo hizo en 20.11

DPALondres

Agosto 11, 2017

Como no hay día sin sorpresa ni guión previo que se cumpla en los mundiales de atletismo que se disputan en Londres, el turco Ramil Guliyev se convirtió ayer en el protagonista de la jornada al proclamarse nuevo campeón del mundo de los 200 metros después de imponerse en la final por delante del sudafricano y gran favorito al oro Wayde van Niekerk.
Nadie esperaba al turco en una definición que debía proclamar al sudafricano como el sucesor más destacado de cuantos aspiran a ocupar el trono que, tras estos campeonatos, dejará vacante el rey Usain Bolt.
Una victoria en la distancia preferida del mejor velocista de la historia habría situado a Van Niekerk como el primero en esa particular carrera que ya empezó a librarse. Y haber igualado el doblete (200 y 400 metros) que el legendario Michael Johnson logró en los Mundiales de 1995 habría sido el mejor modo de que el sudafricano iniciara la sucesión del astro.
Van Niekerk ya había subido a lo más alto del podio del Estadio Olímpico de Londres con su segunda corona mundial consecutiva en la prueba de la vuelta a la pista.
Medio mundo esperaba que ayer repitiera en su estreno planetario en el 200. Para estupor generalizado, el desconocido Guliyev lo impidió.
Fueron necesarios, eso sí, la foto de llegada y algunos segundos de suspenso para comprobar que el inesperado turco había frustrado el sueño de Van Niekerk de emular al legendario Johnson.
Tal y como mostró la imagen congelada en la pantalla gigante del Estadio Olímpico de Londres, el sorprendente Guliyev, que ya había dado muestras de su poderío en las semifinales, cruzó los cuadros primero en 20.09. Van Niekerk lo hizo segundo, en 20.11.
El bronce fue para el triniteño Jereem Richards que, también con 20.11, tuvo que conformarse con el bronce al haber registrado una milésima más que el sudafricano.
“Esta competición fue una auténtica montaña rusa para mí. No sólo celebré la medalla que logré esta noche, sino la competición en general”, aseguró Van Niekerk tras conquistar su plata.
“Me voy con dos medallas y ambas de un buen color, oro y plata. Creo que es fantástico para mi carrera y es otro momento que tengo que agradecer”, añadió el bicampeón mundial de los 400 metros.
Relegado, en el séptimo lugar, llegó el botsuanés Isaac Makwala, el hombre más aclamado por los fans en la presentación de los finalistas.
Makwala, el rival que se había postulado para discutirle el oro a Van Niekerk, se había ganado el favor del público la víspera al conquistar la plaza para las semifinales en una extravagante carrera que corrió solo. Días antes, habías sido apartado de las series de clasificación por un virus estomacal supuestamente muy contagioso.
El desenlace de la final dejó boquiabiertos a los fans que llenaban el coliseo londinense. Apenas los hinchas turcos conocían a Guliyev, un hombre que, en la final de los Juegos Olímpicos de Río 2016, había concluido último.
Mientras Van Niekerk esperaba, ansioso, la sentencia del foto-finish, el velocista turco, exultante, se fue preparando para ir a buscar la bandera de su país, colgársela a los hombros y dar la vuelta al Estadio Olímpico de Londres.
“Esto no es un shock, pero no parece real. ¡Estoy tan orgulloso! Este título significa mucho para mí”, aseguró el inusitado nuevo campeón mundial de los 200.
En algún lugar del mundo, Michael Johnson debió de contemplar la final con estupor. Y hoy, seguro, dormirá tranquilo. Su histórico doblete seguirá inédito, al menos, dos años más.
En otra de las finales del día, el estadunidense Christian Taylor quebró el empate con Jonathan Edwards al conquistar su tercer título en el triple salto, aunque falló en su intento de romper el récord mundial que todavía ostenta el ex atleta británico.
Con Edwards siguiendo la prueba como comentarista de la cadena Europsort, el dos veces campeón olímpico Taylor se llevó el triunfo con un salto de 17.68 metros, en una prueba muy peleada con su compatriota Will Claye, plata con 17.63.
El veterano portugués Nelson Evora, campeón olímpico en Pekín 2008 y del mundo en Osaka 2007, se quedó con el bronce con 17.19 metros.
Por su parte, las estadunidenses Kori Carter y Dalilah Muhammad se quedaron con el oro y la plata en la final de los 400 metros vallas. Por detrás de ellas, entró la jamaicana Ristananna Tracey para colgarse el bronce.