La madre de José Rafael, Olga Lidia Mendoza Chávez denuncia que las madres buscadoras tienen que visibilizar de esta forma a sus hijos desaparecidos porque las autoridades no investigan
Marzo 26, 2026

Zacarías Cervantes
Chilpancingo
A 11 años de la desaparición del joven de 19 años, José Rafael Reyna Mendoza, sus familiares e integrantes del colectivo Memoria Verdad y Justicia realizaron ayer una jornada de colocación de fichas de búsqueda en la estatua a Nicolás Bravo, frente al parque Margarita Maza de Juárez, al norte de la capital. Después, a la una de la tarde se ofició una misa en la capilla del Perpetuo Socorro y Espíritu Santo de la Colonia Galeana, en tanto que a las tres de la tarde colgaron fotografías del joven desaparecido en el árbol “de la memoria y de la esperanza”, en el zócalo de la ciudad.
La madre de José Rafael, Olga Lidia Mendoza Chávez, declaró que las madres buscadoras tienen que visibilizar de esta forma a sus hijos desaparecidos porque las autoridades no investigan, ni hacen nada por buscarlos y encontrarlos.
En declaraciones a los medios de comunicación al pie de la estatua de Nicolás Bravo, conocida como La Estatua del Caballito, frente al parque Margarita Maza de Juárez, a unos 200 metros del mercado Baltasar R. Leyva Mancilla, denunció que a 11 años de la desaparición de su hijo, la Fiscalía General del Estado (FGE) no le ha dado ningún resultado de las investigaciones.
Reprochó que como en todos los casos de desaparecidos, ha sido ella la que ha aportado datos de dónde podría ser localizado, pero aún así no hay avances.
José Rafael era chofer de una Urvan de la ruta colonia El Amate-Jacarandas de Chilpancingo, y el 25 de marzo del 2015 fue bajado violentamente de la unidad al hacer base en la colonia El Amate por seis hombres que viajaban en un Tsuru azul, en el que se lo llevaron, al parecer, rumbo a Chichihualco.
Olga Lidia contó que horas después encontraron la Urvan en la unidad habitacional Casas Geo, ubicada por la misma zona, al norponiente de la capital.
Informó que el joven que conducía la Urvan en ese momento, aún le encontraron algunas pertenencías de su hijo y les dio los nombres de otros tres que participaron en la privación de la libertad de José Rafael, mismos que están detenidos, pero ninguno ha querido decir nada de a dónde se llevaron a José Rafael.
“Dicen que ya están conformes de que se van a quedar presos los años que sean, que no saben nada, y mientras ellos no digan nada, el caso sigue en espera”, declaró la madre del desaparecido.
Explicó que su hijo apenas había comenzado a trabajar de chofer, “no tenía ni un mes cuando sucedió eso; le quitaron todas sus esperanzas y proyectos de vida, todo lo que tenía en mente por realizar”.
Declaró que mientras tanto a 11 años de la desaparición de su hijo sigue en espera de que las autoridades le den respuesta de lo que han investigado, pero que cada vez que va a preguntar por la carpeta de investigación le dicen que no hay nada, “y siempre es lo mismo; ellos quieren que nosotros investiguemos para que les llevemos la información”.
Olga Lidia Mendoza explicó que ocurre así en todos los casos de desaparecidos, “siempre nos cargan a los familiares el peso de las investigaciones y somos nosotras las madres buscadoras las que vamos con picos y con palas a buscar al campo”.
Añadió que, en la ciudad, tienen que hacer las visibilizaciones de sus hijos desaparecidos mediante estas acciones como las que hicieron ayer, “porque realmente las autoridades no hacen nada, todas son omisas”.
Indicó que, en su caso, ha aportado mucha información para la localización de su hijo, “pero todo lo que llevo no sirve de nada, porque ellos no actúan”.
Se quejó de que la investigación sigue igual, así como la dejó al inicio, “y hay veces que hasta nos esconden los datos que llevamos”.
Aseguró que además en 11 años, de parte de la FGE no se ha realizado ninguna búsqueda por su propia iniciativa, y que éstas se han hecho por los familiares y por el colectivo al que pertenece, en este caso el Memoria, Verdad y Justicia.
Olga Lidia informó que recientemente se fue a quejar ante la FGE por la falta de resultados, y le respondieron que se espere, “pero ¿cómo a 11 años me piden que me espere?, ¿tengo que esperar, cuando no he tenido respuesta?”, recriminó.