El GIEI señaló en su segundo informe como posibles implicados en la agresión, la noche del 26 de septiembre de 2014, a policías municipales de Huitzuco. “Ya fuimos olvidados”, recrimina el ex director técnico, Pedro Rentería Lujano ante la desatención del Ayuntamiento de Chilpancingo
Lourdes ChávezChilpancingo
Septiembre 27, 2017

Sin autoridades estatales o municipales, y con el entrenador del equipo de Los Avispones de 2014 despedido antes de concluir su contrato, se conmemoraron tres años de los ataques de Iguala, donde fueron asesinados el más joven integrante del equipo de futbol de tercera división del municipio de Chilpancingo, David Josué García Evangelista, y el conductor del autobús que los transportaba, Víctor Manuel Lugo Ortiz.
El segundo informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) señaló como posibles implicados en la agresión contra Los Avispones, la noche del 26 de septiembre en el crucero de Santa Teresa en Iguala, a policías municipales de Huitzuco, en medio de los ataques violentos coordinados de integrantes de distintas corporaciones policiacas y presuntos narcotraficantes, para impedir la salida de autobuses de Iguala.
Bajo la sombra de los pinos, junto a la cancha de Los Avispones en el Polideportivo de Chilpancingo, el ex director técnico de Los Avispones, Pedro Rentería Lujano, recriminó a las autoridades municipales y estatales que “en tres años ya fuimos olvidados”, pues ninguna autoridad de gobierno acudió al acto organizado por padres de los futbolistas agredidos.
El año anterior, a la actividad preparada con antelación asistieron representantes de los gobiernos estatal y municipal. Al cumplirse el primer aniversario de los hechos, se develó una placa para indicar que la cancha de Los Avispones lleva el nombre del futbolista adolescente muerto.
Ahí, la mamá de David Josué, Roberta Evangelista Organista recordó que, en el segundo aniversario de los hechos, “se hizo un evento muy bonito, porque nosotros anduvimos tocando puertas para que nos apoyaran”. Esta vez, los padres no buscaron a las autoridades, ni ellas se acercaron a las víctimas.
Recordó que hace un año, un funcionario ofreció mejorar el siguiente homenaje, “ellos saben que esta fecha es en la que sucedieron los hechos, si hubieran tenido la mínima intención de hacer algo, se hubieran acercado”.
Comentó que, “mi idea era traerle una ofrenda a mi niño en el mural (que lleva su nombre), los padres dijeron ‘no te vamos a dejar sola’, por eso se realizó aquí”.
Además de los familiares, asistieron el equipo de 2014 y el equipo actual, que como parte del homenaje jugaron un partido amistoso, que inauguró con la clásica patada inicial la señora Roberta Evangelista.
Para la temporada 2016-17, el municipio le pidió su renuncia para meter un nuevo cuerpo técnico, dice el ex entrenador
Comenzado el partido donde volvió a dirigir a su equipo, Pedro Rentería explicó que fue contratado como entrenador de Los Avispones para tres temporadas, de 2014 a 2017. En dos temporadas logró que el equipo avanzara en la lista de equipos de tercera división, del sitio 71 al 39, y después al 19.
Para la temporada 2016-17, indicó que el municipio le pidió su renuncia para meter un nuevo cuerpo técnico de primera división, y sacar a los jugadores que no tenían la edad, “no respetaron mi contrato, no me dieron la oportunidad de concluir mi proyecto”, denunció.
Ahora, el equipo se encuentra detrás del 100 en la lista de equipos de tercera división. “Salimos no por malos resultados, sino porque el Ayuntamiento pretendió profesionalizar al equipo. Todo lo que habíamos hecho se vino abajo con esa profesionalización”, comentó.
De los ataques de 2014 en Iguala, recordó que fueron más de 500 balazos contra el autobús de la empresa castro Tours, encargada del traslado del equipo, y dos le dieron en el abdomen y atravesaron su hígado.
Recordó que, “la Policía Federal se negó a auxiliarnos, hasta que llegó la ambulancia de Protección Civil, tardaron dos horas. La mayoría nos fuimos a Iguala, mi organismo ya no resistía para ser llevado a otro lugar. Estuve 12 días en terapia intensiva, el hígado evolucionó positivamente. Me regresé a la casa y desde entonces no he tenido más atención de ninguna índole”.
Indicó que, de 13 heridos de bala en el autobús, tres estuvieron en riesgo de perder la vida, el futbolista Miguel Ríos, y el preparador físico, Jorge León, “y el susto de recibir arriba de 500 balas, nos vino a cambiar la vida”.
De David Josué García Evangelista El Zurdito, dijo le lloró durante mucho tiempo, porque el niño de 16 años pidió ir a Iguala con sus compañeros un día antes de partido, en la presentación del equipo en el ayuntamiento, “desgraciadamente para perder la vida”.
Del conductor, Víctor Manuel Lugo, dijo que en 1988, en los inicios del equipo, cuando contrataban a la empresa Castro Tours para los traslados, él era el chofer asignado. “Pasaron muchos años para que volviera al equipo porque ya tenía un autobús propio. Iba muy contento con nosotros, sin saber que iba a perder la vida”.
De los jóvenes sobrevivientes al ataque, varios solicitaron oportunidades para y probarse en los clubes profesionales de futbol, y los padres confirmaron que dos jóvenes de esta generación, de 18 y 20 años de edad, están en equipos de futbol de segunda división, con los Albinegros de Orizaba, y en los Cuatetes de Acapulco.