EL-SUR

Viernes 12 de Junio de 2026

Guerrero, México

Guerrero  

Contraste el día 1 del Mundial en Cdmx: consignas de buscadoras mezcladas con gritos de festejo

Familiares de víctimas se manifestaron en el Zócalo y el Ángel, al lado de asistentes al Fan Fest y de quienes celebraron el triunfo 2-0 de México sobre Sudáfrica. Una singular conviviencia, que logró despertar la empatía hacia los colectivos de buscadoras. Del contingente de Guerrero, Olga Lydia Mendoza dijo que muchos se acercaron a tomar fotos y videos “de nuestros desaparecidos” para subirlos a sus redes. “Extranjeros y gente de aquí hasta pidieron levantar las mantas” para captar bien las imágenes, contó Brenda Huerta

Junio 12, 2026

Madres buscadoras y familiares de víctimas de desaparición durante su manifestación en el Angel de la Independencia en la Ciudad de México donde convivieron con aficionados al futbol Foto: Agencia Reforma

Guillermo Rivera

El Sur / Ciudad de México

La mañana comenzó lejos del estadio Azteca y de las zonas destinadas a la fiesta mundialista para las 13 familias buscadoras que viajaron desde Guerrero a la capital mexicana, al igual que decenas de integrantes de colectivos de Jalisco, Puebla, Veracruz, Zacatecas, Tamaulipas y Ciudad de México. Mientras miles de personas se preparaban para seguir las actividades del torneo internacional de futbol, los familiares de víctimas de desaparición se dirigían al Centro Histórico.
Los grupos se distribuyeron en dos puntos de la ciudad: unos se dirigieron al sur, a las inmediaciones del Azteca y avenidas de la alcaldía Tlalpan, y otro contingente se concentró en el Zócalo.
Las familias guerrerenses llegaron alrededor de las 10 de la mañana. El acceso a la Plaza de la Constitución permanecía restringido por los cercos de seguridad instalados para las actividades relacionadas con el Mundial, por lo que las buscadoras permanecieron en los alrededores de la calle 20 de Noviembre –que desemboca en el Zócalo–, desde la cual comenzaron a gritar consignas y desplegaron mantas, fotografías y fichas de búsqueda de sus seres queridos.
“No son hechos aislados, las desapariciones son crímenes de Estado”, repetían una y otra vez. No faltó la usual consigna que apunta directamente a las corporaciones de seguridad: “La policía tiene dos caminos, estar con el pueblo o ser asesinos”.
Durante casi tres horas, las imágenes de personas desaparecidas ocuparon un espacio entre las vallas, las pantallas y el flujo constante de visitantes que avanzaban hacia el Zócalo.
Entre quienes participaban en la protesta estaba Olga Lydia Mendoza Chávez, madre de José Rafael Reina Mendoza, desaparecido el 25 de marzo de 2015 en Chilpancingo. También se encontraba Brenda Estela Huerta Albarrán, quien continúa buscando a su hijo Eduardo Enrique López Huerta, desaparecido en Acapulco el 23 de abril de 2020.
La intención de ambas mujeres era aprovechar la atención puesta sobre Ciudad de México para recordar que sus familiares siguen sin aparecer.
“A lo que vine es a visibilizar a mi hijo”, comentó Brenda Huerta Albarrán durante la jornada. “Entre los tantos desaparecidos que faltan, uno de ellos es él”.

Empatía de aficionados
con buscadoras

Entre los asistentes al Fan Fest mundialista hubo quienes se acercaron al acto de protesta para tomar fotos de las mantas, grabar videos o preguntar por los casos. Algunas personas incluso pidieron permiso para retratar los rostros de los desaparecidos y compartirlos en internet.
“Mucha gente se acerca a tomar fotografías y videos de nuestros desaparecidos”, relató
Olga Lydia Mendoza Chávez. “Nos piden permiso para subirlos a sus redes” sociales.
Brenda Huerta también observó el interés de quienes caminaban por la zona. “Hay extranjeros y gente de aquí que nos toman fotos. Hasta nos piden que levantemos las mantas porque quieren captar bien las imágenes”, contó.
Pero no todas las experiencias fueron iguales. Algunas familias hablaron de apoyo y solidaridad; otras recordaron comentarios de indiferencia que han enfrentado durante distintas movilizaciones. Sin embargo, en el Zócalo las participantes coincidieron en que lograron hacer visibles los rostros de sus desaparecidos.

Movilizadas con sus
propios recursos

La movilización también sirvió para responder a los cuestionamientos que frecuentemente reciben sobre el origen de los recursos utilizados para asistir a este tipo de actividades. Las buscadoras explicaron que el viaje fue financiado por ellas mismas mediante colectas, aportaciones de familiares y actividades realizadas durante meses para reunir fondos.
“Nosotras boteamos para poder venir hoy a la Ciudad de México No somos asalariadas ni pertenecemos a ningún partido político que nos financie”, afirmó la también guerrerense Socorro Gil Guzmán, quien busca a su hijo Jonathan Guadalupe Romero Gil, desaparecido el 5 de diciembre de 2018.
Las familias viajaron desde Guerrero en una camioneta alquilada con recursos propios. Para reducir gastos buscaron el apoyo en hospedaje de religiosas en la zona de Polanco y utilizaron el Metro para trasladarse hasta el Centro Histórico, explicaron.
En el instante en que salieron de la estación Pino Suárez comenzaron a lanzar consignas. “Desde que nos bajamos del Metro empezamos a gritar –contó Brenda–. Todas las salidas las fuimos gritando y llegamos hasta el Zócalo así”.
El recorrido contrastaba con el ambiente que comenzaba a dominar las calles de la capital. Camisetas de selecciones nacionales, vendedores de recuerdos mundialistas, turistas extranjeros y pantallas gigantes compartían espacio con fotografías de personas desaparecidas y consignas de búsqueda.

Del Zócalo al Ángel:
contraste bajo la lluvia

Las familias buscadoras permanecieron en el Zócalo hasta poco después de la una de la tarde. Pero la jornada aún no terminaba. Tomaron rumbo hacia Paseo de la Reforma, donde las esperaba la lluvia y una escena que resumiría el contraste que acompañó todo el día a la primera jornada mundialista: la celebración masiva tras el triunfo 2-0 de México sobre Sudáfrica y la manifestación de cientos de familias que siguen buscando a sus desaparecidos.
Después de comer, los contingentes de buscadoras retomaron la movilización. La intención era caminar desde el Centro Histórico hacia Paseo de la Reforma para colocar fichas de búsqueda y continuar visibilizando los casos de personas desaparecidas en uno de los corredores más transitados de la capital del país.
Las fotografías volvieron a levantarse. Los nombres de hijos, hijas, hermanos, hermanas, cónyuges y madres o padres desaparecidos regresaron a las calles mientras las familias avanzaban entre consignas y miles de personas que festejaban la primera victoria en el primer partido del Mundial.
El recorrido se desarrolló entre reacciones diversas. Como en el Zócalo, algunas personas se acercaban para preguntar por los casos; otras observaban en silencio. Las buscadoras entrevistadas por El Sur relataron que encontraron apoyo, pero también indiferencia y comentarios hostiles. Integrantes del colectivo Luz y Esperanza de Jalisco dijeron haber presenciado episodios de rechazo.
“La gente ve que desaparece alguien y piensa que es otro más en la lista”, lamentó una de las participantes que viajó desde Guadalajara para exigir la localización de su yerno Carlos Felipe Montaño Hernández, desaparecido el 15 de diciembre de 2022.
La mujer –que omitió su nombre– sostuvo durante gran parte de la jornada la fotografía del joven de 25 años, padre de una niña de seis años. “Cuando desaparece alguien, no nomás desaparece; la familia queda destrozada –dijo–. No hay navidades, no hay nada, porque alguien está esperándolo en casa”.
Las familias buscadoras insistían en que la movilización no buscaba confrontarse con los aficionados ni impedir las actividades relacionadas con el torneo. Su objetivo era aprovechar una atención mediática que pocas veces reciben las víctimas de desaparición.
Carlos Ramírez, quien busca a su hermano Ángel Gerardo Ramírez Chaufón desde noviembre de 2019, insistió en que las acciones organizadas durante estos días surgieron precisamente en ese contexto.
“Aprovechando que el foco está en la FIFA, es importante que se exponga ante el mundo que en México realmente no tenemos garantías. Diariamente hay más de 40 personas desaparecidas en el país”.
La caminata avanzó hasta las inmediaciones de la glorieta de Cuauhtémoc. Ahí los manifestantes comenzaron a colocar algunas fichas de búsqueda, pero una intensa lluvia modificó sus planes.
Las buscadoras de Guerrero, por ejemplo, se vieron obligadas a resguardarse antes de completar el recorrido previsto. Varias fotografías alcanzaron a ser colocadas, pero muchas otras se quedaron guardadas mientras las participantes buscaban refugio bajo paradas de autobús y estructuras cercanas.
“Queríamos llegar hasta el Ángel –contó Brenda Huerta–. Pero nos agarró el aguacero y nos quedamos muy mojados”.
La lluvia marcó el final de la jornada para buena parte de las familias guerrerenses. Sin embargo, otros colectivos pudieron continuar avanzando sobre Reforma.

El Ángel frente a la
fiesta mundialista

Al caer la tarde, la movilización llegó a las inmediaciones del Ángel de la Independencia. Ahí permanecieron familiares de personas desaparecidas de Ciudad de México y otros estados, sosteniendo fotografías y lanzando consignas a través de megáfonos.
Los reclamos se repetían una y otra vez: presentación con vida de los desaparecidos, investigaciones efectivas y atención a una crisis que afecta a miles de familias en todo el país.
A pocos metros de distancia se desarrollaba el otro escenario: frente al Ángel, en los espacios habilitados para recibir a los aficionados había música de mariachis, pantallas y decenas de personas imbuidas en la fiesta del Mundial. Obviamente, el que México le ganara a Sudáfrica contribuyó mucho a mantener el ambiente festivo.
Las dos escenas compartían la misma avenida, frente al Ángel. Se mezclaban. De un lado, familias levantando fotografías de personas desaparecidas y gritando consignas. Del otro, aficionados cantando, levantando banderines y portando camisetas de futbol.
Las familias buscadoras no habían llegado para protestar contra el futbol. Tampoco para impedir las celebraciones. Habían viajado desde distintos estados para colocar ante la atención nacional e internacional los rostros de quienes siguen sin ser localizados.
“A lo que vine es a visibilizar a mi hijo”, había dicho horas antes Brenda Huerta Albarrán.
Cuando la tarde avanzaba sobre la capital, después de la fuerte lluvia, los aficionados continuaban celebrando y casi todas las familias de desaparecidos se habían marchado. Unas pocas seguían ahí, con las fotografías en alto, recordando que las búsquedas continuarán, con o sin futbol.