La fiesta pública con el personaje genera conflicto, pues hay quienes lo consideran un insulto a la liturgia católica, que ese día conmemora el sa-crificio de Jesús en la cruz
Abril 19, 2025

Israel Flores
Ciudad Altamirano
El Viernes Santo en Cutzamala se convirtió en una controvertida celebración, que mezcla lo religioso con lo popular, que concentra a miles de personas que provienen de diferentes partes de la región.
Para algunas personas que participan en las celebraciones religiosas, la fiesta popular de Cutzamala se encuentra fuera del lugar, incluso hay quienes lo consideran un insulto a la liturgia católica, en la que se recuerda que cada Viernes Santo se conmemora el sacrificio de Jesús y lo representan de diferentes maneras.
La celebración popular de este viernes reunió a unas 5 mil personas en la plaza principal. Hay migrantes que vienen desde los Estados Unidos para participar en este festejo, solamente para el Viernes Santo.
La plaza principal de Cutzamala se llenó de pintura. No se podía entrar a la zona del kiosco, por los grupos de jóvenes aventándose pinturas unos a otros y desgarrándose las playeras.
A las 11 de la mañana, soltaron al Barrabás. Un personaje que va vestido con una máscara artesanal, que va de negocio en negocio asaltando. Los comerciantes le entregan dinero en efectivo o productos. Algunos se los queda el mismo actor y otra parte va para la Iglesia, como una ofrenda que se entrega.
Durante su recorrido por la plaza principal, Barrabás asalta a la gente que se encuentra de visita. Ellos aprovechan para tomarse una fotografía con el personaje más esperado en esa zona. Para ello aportan desde 50 pesos o más.
El personaje da varias vueltas por la plaza principal, hasta que alrededor de las 4 de la tarde se realiza la escena de la detención, para después continuar con la escenificación de su liberación, después de llevarlo a juicio ante Pilatos y con Jesus de por medio.
Pero la parte religiosa, en donde sale el personaje de Jesus desde la iglesia de Cutzamala, para llevarlo a crucificar, se ve opacada por una multitud de personas que ya se encuentran en la plaza principal, con grupos musicales y por la fiesta de pintura que supera al contingente religioso.
Desde hace 10 años creció la tradición del Barrabás, que después de asaltar a las personas les echaba pintura roja en la ropa, simulando una herida y en algunos casos les desgarraba las playeras. Con el paso del tiempo, ésta es la actividad principal en la plaza de Cutzamala.
Se estima que este viernes llegaron cerca de 5 mil personas a Cutzamala para aventarse pintura, ya no sólo roja, sino de diferentes colores y desgarrarse las playeras.
Decenas de negocios venden botellas de pintura, que está hecha de agua con pintura vegetal de colores.
Con el paso del día, la multitud termina pintada de pieza a cabeza de diferentes colores, donde ropa y piel quedan pintadas.
La parte central del kiosco es donde se concentra este juego. La gente se avienta cerveza, pintura y hasta cubetas con agua fría.
Hay toda una fiesta popular de música, venta de cervezas, comida y, además, una feria con juegos mecánicos.
Participantes vienen de diferentes partes de la región y cada vez atrae más público, a pesar de las críticas, al considerar que este juego no cumple con los estándares religiosos, pero ha crecido y convirtió en una actividad que genera economía en Cutzamala.