EL-SUR

Jueves 22 de Abril de 2021

Guerrero, México

Guerrero  

Dificultades en un año tratando a pacientes con Covid-19 en el Hospital General de El Quemado

En entrevista, el médico internista Rafael Salgado afirma que no se cuenta con infraestructura y personal capacitado para dar un servicio de calidad

Marzo 30, 2021

El médico internista Rafael Salgado dijo que hay personas que no quieren que su familiar sea internado porque puede morir Foto: Aurora Harrison

Aurora Harrison

Rafael Salgado es médico internista en el Hospital General El Quemado en Acapulco, tiene 30 años de labor, y a un año de la pandemia de Covid-19, que ha causado casi 4 mil muertes, demostró que no se cuenta con la infraestructura y personal capacitado para dar un servicio de calidad.
Sentado en una de las sillas metálicas del hospital, con su traje quirúrgico, recordó que en marzo del año pasado el secretario de Salud, Carlos De la Peña Pintos lo invitó para que acudiera a un curso de inmersión a la Ciudad de México sobre el virus, que sigue afectando a las familias.
Recordó que en la capacitación que recibió con otros médicos en la Ciudad de México, aprendió de la revisión a los pacientes con esta enfermedad, cómo era el proceso de hospitalización, los criterios que se tenían que seguir para evitar saturación en el hospital.
“Los que ingresaban eran aquellos que tenían una saturación (de oxígeno) por debajo de un límite que ellos habían determinado de 93 por ciento, estos eran los pacientes que se ingresaban, una vez adentro se le hacían estudios, tomografías para evaluar en qué parte de la evolución van los pacientes y con eso determinan la celeridad el daño a nivel pulmonar”, indicó.
El médico internista, que fue director del Hospital Donato G. Alarcón, detalló que todos esos conocimientos se los trajeron a Acapulco para empezar a aplicarlos y “me invitaron a trabajar en este hospital e implementamos la estrategia, entonces a un año hemos tenido dos incrementos (en el contagio de Covid-19), uno que fue el año pasado, precisamente después de mayo, junio y el siguiente después de diciembre cuando se vino la segunda ola”.
Actualmente, indicó, que Guerrero se encuentra en semáforo epidemiológico amarillo, aunque hay pacientes en el área de terapia, “no hemos rebasado el número, cuando nos vemos rebasados en esas áreas, tenemos un área en hospitalización de medicina interna lista sin paciente para que si ellos son rebasados se pueda ingresar”.
“Nos ha costado trabajo poder ayudar a la población, la idiosincrasia del mexicano que se deja llevar por el vecino, la familia, por el resto de la gente, inicialmente se decía que ingresábamos a los pacientes para sacarles líquido de la rodilla y que ese lo vendían, una parte grande que la gente no quería ingresar a los hospitales”, dijo.
Abundó que todavía hay personas que no quieren que su familiar sea internado porque se va a contagiar y puede morir, “desgraciadamente muchos fallecen, pero es parte de la evolución de este padecimiento desconocido y que actualmente se desconoce mucho de el”.

La llegada tarde a un hospital

“Actualmente hay un tratamiento, se podría evitar las muertes o la evolución de la infección, pero aun así la gente se tarda mucho para llegar aquí y llegan con saturación de oxígeno por debajo de 90, eso no nos permite a nosotros poderlo sacar adelante” contó.
Detalló que si algún paciente se infecta, al séptimo día de que inicie con los síntomas aparecerá algo que se llama “tormenta de citocinas, esto produce una inflamación generalizada, en donde esta inflamación hará que nuestro organismo empiece a generar coágulos, de tal forma que por eso los pacientes se ponen mal”.
“Cuando llegan con daño renal, hepático, en el pulmón y no podemos resolver el problema, tenemos la llegada tarde a un hospital” precisó, y afirmó hay otros pacientes a los cuales les falta el aire, el olfato, gusto, un poco de tos y temperatura.
El médico internista afirmó que el exceso de sustancias inflamatorias ocasiona lesiones en los pulmones, y otros órganos como el cerebro, riñones, hígado, “incluso hay datos clínicos que hay afección de otros órganos como son piel, ojos, si nosotros no atendemos a tiempo este problema de tormenta de citocinas se lesionan otros órganos”.
Agregó que sus pacientes, a quienes atiende en ocasiones vía telefónica, cuentan con un oxímetro de pulso para que por las mañanas, tardes y noches se estén checando, “es la única forma que tenemos para saber si ese paciente se pondrá grave, la segunda es una tomografía, si me dice que tiene más del 50 por ciento afectado el pulmón, el paciente se pondrá mal y lo tengo que tener en vigilancia en un hospital”.

El 50 por ciento no quiere la intubación

“Porque tenemos tan alta la mortalidad? porque la gente no quieren que se intube, la gente te dice a mi familiar no la intubes, porque si lo hace lo va a matar, la gente prefiere que se muera sin intubar, le puedo decir que el 50 por ciento no quiere la intubación, he tenido muchos casos y no nada más aquí, sino también en el Donato G. Alarcón donde no aceptan que se les intube a los pacientes, algunos incluso no aceptan que sus pacientes tengan Covid, nos cuesta mucho trabajo”, platica.
También dijo que familiares suyos, han tratado que sus casos permanezca ocultos, no quieren que se den cuenta sus vecinos de que tuvieron Covid y que por eso se murió, incluso “familiares míos”.
Rafael Salgado reflexiona sobre el sistema de salud a nivel nacional y estatal, “ahora lo vemos con la pandemia, está deteriorado, no contamos con la infraestructura hospitalaria para atender a todos los mexicanos, y le voy a dar los puntos clave , para que atienda un paciente que tiene falla respiratoria, hepática, falla renal, tengo que estar capacitado y si no estoy el resultado será la muerte”.
Señaló que en el Seguro Social, “ni la mitad de los que están son intensivistas y en la Secretaría de Salud del Estado es peor, no tenemos intensivistas, soy médico internista, no me siento capaz para poder atender terapia intensiva, adolecemos de intensivistas, por eso aplaudí que se incrementara la matrícula para la especialidad eso va a mejorar el sistema de salud, vamos a tener intensivistas”.
En el caso del hospital de Ciudad Renacimiento, el Donato G. Alarcón, cuenta con un área de terapia intensiva y “pregúntame cuantos intensivistas tiene, ninguno, no hay. En el turno de la mañana no hay internista, eso es grave, la matrícula del hospital de Ciudad Renacimiento no ha crecido en más de 15 años, al contrario, se ha reducido, porque falleció un compañero mío de medicina interna y es fecha que no lo suplen”.
Dijo que a un año para varios de sus compañeros médicos ha sido de mucho desgaste, “ponerte todos los días el traje, quitárselo, el estrés que te produce que tu estés adentro y te puedas contagiar y finalmente nadie tiene la certeza de que no le va a tocar una complicación”.
Actualmente, mencionó, se puede complicar en aquellos con hipertensión, diabetes, cáncer, o que tienen mucha edad, “pero hay gente joven y que ha fallecido, aunque es mínimo un uno por ciento pero eso habla de que te debes de cuidar”.
“Se ha generado un desgaste físico, psicológico, hay compañeros que ya no pueden o no quieren entrar, porque produce ansiedad, pero dependerá de tu psique que tan fuerte seas porque algunos tienen depresión al ver tanto paciente grave, muerto, y sí afecta y mucho”, contó.

No ha faltado a trabajar en un año, no se ha infectado

Al recordar que ha pasado un año de la pandemia y del confinamiento mundial, dijo que lo que ha cambiado en su vida es la “movilidad, no puedes moverte como antes, no podemos convivir, saludar de la misma forma, pero la atención en el hospital es igual”.
“Seguimos dando la atención, seguimos yendo a trabajar, no he faltado, no me he infectado, tengo las dos vacunas, pero antes de eso no me infecté a pesar de que fuimos a Nutrición (en la Ciudad de México) nos metimos en terapia intensiva con 20 pacientes en cada módulo y eso me brindó que me vacunara de antes (generó anticuerpos)” dijo.
Aunque comentó que en el caso del hospital, sólo se atiende urgencias y pacientes que requieren cirugía, “no hay consulta, ese es un pequeño cambio”.