Afuera del exconvento de San Bernardino fue la bendición de las palmas con la alegría de miles de personas que se desplegaron por el centro histórico
Marzo 30, 2026
Claudio Viveros Hernández
Taxco
Con la celebración festiva del Domingo de Ramos comenzó la Semana Santa en Taxco, antecedida por las fiestas de seis viernes de cuaresma en diferentes poblados y barrios del municipio, que culminaron con la Feria del Jarro y el Viernes de Dolores en los barrios de La Veracruz y el Exconvento de San Bernardino.
Esta fue la primera procesión diurna y una de las más prolongadas que partió por la mañana con cientos de peregrinos, después de una misa en iglesia de San Antonio de Padua de la comunidad de Tehuilotepec, un antiguo sitio minero al norte de la ciudad, encabezada por la imagen de Jesús montado en un asno, conocida popularmente como San Ramos, que representa el pasaje bíblico de la entrada de Jesús a Jerusalén en medio de una multitud de palmas y flores, antes de la pasión, muerte y resurrección.
Así se revivió la procesión a lo largo de 5 kilómetros, que surcó desde ese poblado parte de la carretera federal, para pasar por Los Arcos y de ahí internarse por la calle del Chorrillo con una escala en el Hospital General Adolfo Prieto, la iglesia del barrio y continuar cuesta abajo rumbo a La Garita, otro barrio en el que la multitud lo acompañó y prosiguió por la calle principal con destino al Exconvento de San Bernardino en cuyo exterior se desarrolló la primera bendición de las palmas con la alegría de miles de personas que se desplegaron por el centro histórico.
Ya era medio día, luego de más de cuatro horas de jornada, y las campanadas de la parroquia de Santa Prisca anunciaron la llegada de la imagen custodiada por la Hermandad de los Apóstoles ataviados con túnicas de colores y cubiertos de su cabeza, bajo las notas de bandas de viento, música religiosa y contagiante interpretada por un grupo, y el reparto de agua y fruta fresca obsequiada por los vecinos en todo el trayecto.
El Zócalo y alrededores se mostraron cubiertos por decenas de artesanos indígenas de Tlamacazapa que confeccionaron para la venta cruces y crucifijos con flores y otros arreglos para la bendición que el párroco, Tomás Martínez Rivera, prodigó por doquier entre el fervor, la fiesta y la alegría de miles de personas congregadas en esta celebración.
En esa bendición un reportero fue casi bañado por el clérigo cuando hacía varias tomas, al igual que a la multitud en un día de sol a plomo, lo que no inhibió la salida de la gente a las calles quienes a la par de los turistas hicieron suyos los espacios del centro histórico, que se mantuvo cerrado alrededor de tres meses por la remodelación del Zócalo y un socavón que apareció cerca del exconvento.
Este año se observó la presencia y acompañamiento de miles de almas en el primer día de la Semana Santa, una tradición en la que seguirán hasta el siguiente Domingo de Resurrección otras procesiones de día y de noche con decenas de imágenes religiosas y Cristos.
A ellas se integran en diferentes días las hermandades de los penitentes -las mujeres como ánimas y los hombres como encruzados, flagelantes y agachados- y los soldados romanos con una gran cantidad de custodios que van al pendiente de la imagen de su barrio y su comunidad con las singulares notas musicales de las chirimías, únicas en el país.
