EL-SUR

Martes 18 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Guerrero  

Están indefensos ante la guerra del crimen, dicen trabajadores de hospitales y ambulancias

Tras la ejecución de heridos en Acapulco y Chilpancingo, aseguran que los gobiernos federal y estatal no cumplen los protocolos de seguridad y demandaron el resguardo de la Guardia Nacional o del Ejército

Febrero 18, 2025

Zacarías Cervantes

Chilpancingo

Trabajadores de la Secretaría de Salud se encuentran totalmente indefensos “ante la guerra” que mantienen los grupos del crimen organizado en el estado, debido a que “hace muchos años” que los tres órdenes de gobierno dejaron de garantizarles seguridad, sobre todo a los que laboran en los hospitales y centros de salud, así como a los que realizan los traslados de pacientes heridos por bala.
Consultados luego de que sicarios interceptaron una ambulancia la mañana del domingo y ejecutaron a tres heridos y un acompañante que eran trasladados en una ambulancia cerca de Acapulco, trabajadores tanto de Acapulco como de Chilpancingo, aseguraron que los gobiernos federal y estatal no cumplen con los protocolos de seguridad y demandaron el resguardo de la Guardia Nacional o del Ejército.
Uno de los trabajadores del Hospital General Raymundo Abarca Alarcón de Chilpancingo, declaró por teléfono, que “hace muchos años” que los gobiernos federal y estatal dejaron de encargarse de la seguridad tanto de los hospitales y centros de salud como en los traslados de pacientes lesionados por bala.
Dijo que en las instalaciones hospitalarias se encarga de la vigilancia personal de una empresa de seguridad privada pero sólo para el control del ingreso tanto de los familiares de los pacientes y del personal, pero que el personal de seguridad ni es suficiente y mucho menos tiene la capacitación y el armamento para impedir el ingreso de personas con armas a las instalaciones.
Informó que la vigilancia de personal de la Guardia Nacional, militar o de las policías estatales sólo es circunstancial cuando son ingresados los pacientes heridos por hechos de violencia o cuando personal del Ministerio Público acude a recibir su declaración.
Dijo que igual ocurre en los traslados; “el chofer viaja solo con la buena de Dios”, acompañado de un médico y una enfermera, de acuerdo al estado de salud o el número de pacientes.
El domingo, hombres armados interceptaron una ambulancia particular en la que llevaban a tres heridos a balazos provenientes del municipio de Ayutla, a quienes remataron a tiros dentro del vehículo y mataron a un familiar que los acompañaba e hirieron a un segundo familia que los acompañaba y pudo huir.
En tanto que la noche del viernes hombres armados irrumpieron en el Hospital Donato G. Alarcón ubicado en Ciudad Renacimiento de la periferia de Acapulco, y remataron a balazos a un trabajador del panteón de Las Cruces que había ingresado herido de bala el jueves.
Consultado por teléfono un trabajador del Hospital General de El Quemado, contó que “desde hace mucho tiempo las ambulancias de la Secretaría de Salud no trasladan pacientes de cualquier tipo, muy rara vez”. Explicó que los traslados, sobre todo de los municipios a los hospitales de segundo o tercer nivel, lo hacen ambulancias privadas o las que proporcionan las autoridades municipales y los familiares de los pacientes tienen que cubrir el costo.
Dijo que el traslado se realiza sin vigilancia salvo cuando los pacientes van en calidad de detenidos pero que la vigilancia no es la suficiente como para resistir el ataque de algún grupo armado “que quiere acabar con la vida de los heridos o, incluso, del personal que los campaña”.
En cuanto a la seguridad de los hospitales dijo que hace tiempo que es personal de una empresa privada la que vigila, “hubo un tiempo que sí estuvieron los de la Guardia Nacional, cuando se retomó lo del IMSS-Bienestar pero actualmente ya no tenemos esa seguridad, solamente cuando se tienen situaciones difíciles; cuando han acribillado a gente, pero se presentan después de que suceden las cosas”.
Por ejemplo, declaró que cuando ocurrió “lo del bombazo de hace 20 días” (el 28 de enero) en el Hospital de El Quemado, “yo estaba trabajando cuando se oyó la explosión y más de media hora después llagaron los de la Marina, pero no hay una policía que sea del estado o de la federación que vigile, no, no las hay”, insistió.
Contó que cuando llevan a un lesionado los de la Policía Ministerial o algún interno del Cereso el personal de seguridad se queda mientras tarda la atención al paciente, “pero no hay una vigilancia permanente para las instalaciones, para los trabajadores o para los pacientes en general, denunció, “esa es la razón de que mucha gente se mete a los hospitales y por eso sucedió lo del bombazo y lo del Hospital Donato G. Alarcón”.
El trabajador criticó que el personal de seguridad de la empresa privada, lo que hace, “al contrario de dar seguridad a trabajadores y pacientes, es vigilarnos a nosotros (el personal) para pedirnos el tarjetón y entrar con carro; revisan el carro a la entrada y a la salida o para revisar que entremos con el gafete y el uniforme”.
También dijo que están pendientes de que los familiares de los pacientes entren en las horas de visita o controlan el horario de consultas “cosas así, pero fuera de ello no son garantía de seguridad, la gente del crimen organizado cuando quiere entrar, lo hace, pues si te ponen una pistola ni modo que te les pongas enfrente”.
Indicó que ante esta indefensión en que se encuentran no sólo los trabajadores, sino los pacientes, han pedido que quien se encargue del resguardo sea personal de la Guardia Nacional o militares, “por todo lo que se está viviendo en el estado con los grupos delincuenciales, lógicamente se requiere la atención de personal de seguridad que pertenezca al gobierno, en este caso la Guardia Nacional, el Ejército o la Marina”.
Denunció que los trabajadores están desprotegidos no solamente en cuanto a la seguridad, sino de todo; “regularmente hay falta de material y de medicinas, no de ahorita, sino desde los gobiernos anteriores”.
También denunció que actualmente hay mucho desorden con la entrada en vigor del IMSS-Bienestar, porque no hay una recatagorización del personal; “hay regularizados, no regularizados, transferidos, no transferidos, por contratos en el IMSS-Bienestar, otros del Insabi y los pagos no siempre se hacen como debe de ser”.
Por ejemplo en su caso, que dijo está dentro del grupo de los transferidos, no les han pagado un bono y cinco días de aguinaldo, mientras que de los sindicatos añadió que los trabajadores no saben qué sindicato tienen y aunque algunos no estén afiliados a ninguno les descuentan las cuotas, “pero en los hechos no hay quien nos defienda”.