“Toda la investigación llevada a cabo por la Fiscalía de Guerrero está llena de errores, omisiones y carencias, lo cual ha sido documentado por el GIEI”, denuncian familiares en una carta
Agencia ReformaCiudad de México
Noviembre 05, 2015
Con la esperanza de encontrar nuevas evidencias sobre la manera en la que el normalista Julio César Mondragón Fontes fue asesinado en los ataques de Iguala en septiembre de 2014, ayer su cuerpo fue exhumado.
Las labores iniciaron cerca de las 8 de la mañana en el panteón de San Miguel Tecomatlán, municipio de Tenancingo, Estado de México, estuvieron a cargo siete peritos del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) y 15 de la Procuraduría General de la República (PGR).
También estuvieron como observadores miembros del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), personal de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) y de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).
Los restos del estudiante, quien fue encontrado por militares sin vida con el rostro desollado y los ojos extirpados el 27 de septiembre de 2014 según las investigaciones de la PGR, llegaron a la Coordinación General de Servicios Periciales de la PGR poco después de las 7 de la noche.
Sayuri Herrera, abogada de la familia de Julio César, informó que los nuevos exámenes periciales iniciarán este jueves.
“Yo calculo que se le estarán realizando pruebas durante una semana, esperamos obtener nuevos resultados que esclarezcan la causa de muerte”, comentó.
En los peritajes participarán el EAAF y la PGR, así como otros peritos de la defensa de los 22 policías de Iguala que son imputados por el asesinato de Julio César, explicó la abogada.
Mediante una carta, los familiares rechazaron la versión de la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) que dice que la fauna del lugar le arrancó el rostro al joven de 22 años.
“La autopsia realizada en Iguala se hizo sin ningún profesionalismo ni rigor alguno, concluye que el rostro de Julio fue arrancado por fauna del lugar. Las autoridades del estado de Guerrero hicieron caso omiso de las claras señales de tortura que presentaba su cuerpo”, indica el documento.
“Lo decimos claro: (la exhumación) no es una iniciativa de la PGR ni de ninguna otra instancia oficial, sino de la familia de Julio, de quienes acompañamos el caso y de toda la sociedad que ha luchado desde hace más de un año”, indica el texto.
“Toda la investigación llevada a cabo por la Fiscalía de Guerrero está llena de errores, omisiones y carencias, lo cual ha sido documentado por el GIEI”, denuncia.
Informan también que desde agosto han gestionado la exhumación del estudiante, y llevaron a cabo diligencias en Iguala, Toluca, Tecomatlán y el Distrito Federal.
De acuerdo con un reporte oficial, la exhumación del cuerpo fue en cumplimiento a un exhorto girado por el juez primero Penal del Distrito Judicial de Hidalgo, Guerrero, dentro de la causa penal 212/2014 y se coordinó por la jueza de lo penal de Tenancingo, Verónica Contreras Brito.