EL-SUR

Jueves 27 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Guerrero  

Fue insuficiente la ayuda del Ejército, se lamentan en Yetla; piden un censo de afectados

El desbordamiento del río por la lluvia del lunes se podría comparar a una riada, dicen vecinos. A unas 100 casas aledañas al cauce se les metió el agua. También se dañaron huertas de sandía, limón, mango y maíz. En la entrada principal, la carretera está llena de tierra y ramas de árboles

Agosto 27, 2026

Arriba, tierras de cultivo en la comunidad de Yetla del municipio de Coyuca de Benítez, en donde campesinos reportaron la pérdida total de sus siembras de maíz, sandía y limón, luego de la intensa lluvia que desbordó el río en esa comunidad. Abajo a la izquierda una mujer lava sus trastes en el río después de las lluvias que afectaron varias viviendas. Abajo a la derecha
una de las casas inundadas por el desbordamiento del río Fotos: Carlos Carbajal

Argenis Salmerón

Habitantes de la comunidad Yetla, del municipio de Coyuca de Benítez, dijeron que el desbordamiento del arroyo que se convirtió en un caudaloso río por la lluvia del lunes se podría comparar a una riada; además, de que fue insuficiente la ayuda del Ejército y Guardia Nacional.
A unas 100 casas se les metió el agua, al estar aledañas al cauce. Los vecinos pidieron un censo para reponer los enseres domésticos dañados por la inundación. También se dañaron huertas de sandía, limón, mango y maíz.
En la entrada principal, la carretera está llena de tierra y ramas de árboles, lo que dificulta el acceso de automóviles.
A simple vista, el agua rebasó el cauce del arroyo y se desbordó hacia las casas y huertas, mientras que la maleza estaban aplastada por la corriente, además de piedras dispersas.
Las casas aledañas al cauce tienen la marca del agua en sus paredes, unas tiene dos metros y otras un alrededor de un metro.
En el centro del pueblo hay polvadera por la tierra suelta que dejó el agua que pasó por el lugar, luego del desbordamiento del río.
Todavía este miércoles, los habitantes están recogiendo sus enseres domésticos, como colchones, estufas, refrigeradores, mesas, platos, licuadoras y lavadoras.
Mientras que la corriente de agua en el río es poca y mide apenas unos tres metros de ancho. Según los vecinos, el desbordamiento del río del lunes alcanzó hasta los 50 metros, de los dos lados donde están las casas.
El cauce del agua pasa por enmedio del pueblo y en las laterales hay viviendas construidas de material, adobe y madera con lámina.
Además, el servicio eléctrico es intermitente y no hay señal para teléfonos celulares en la comunidad.
El vecino Juan de Dios Mateos Urzua contó que la inundación del lunes pasado ocurrió en cuestión de minutos.
“Entré para sacar algunas cosas de la casa y al salir el agua ya me llegaba al pecho. Sólo saqué a un conejo que tengo y me salí para la cancha”, manifestó.
Calificó como “traicionero” al río, porque “nos agarró de sorpresa, no esperábamos este daño en nuestras casas”.
Añadió que se juntaron el río y dos arroyos que pasan por el pueblo, que por eso se desbordó el agua, “todo fue rápido y con mucho desastre”.
Dijo que, en comparación, los huracanes Otis y John no afectaron tanto como la lluvia del lunes, “fueron 15 minutos de lluvia fuerte y tres horas después el nivel del agua se bajó”.
Manifestó que los efectivos del Ejército y Guardia Nacional ayudaron el lunes en la noche y martes nada más, pero “sacaban las cosas que todavía servían adentro de las casas. Yo en lo particular les pedí que me ayudaran a sacar el lodo del patio y afuera de la casa”.
“Aquí seguimos todavía, sacando las cosas de adentro de mi casa, hay mucho lodo, pero no hay nada que rescatar, todo se dañó”, relató.
Pidió al gobierno federal realizar un censo, para reponer sus enseres domésticos dañados por la lluvia.
La casa del vecino está construida con adobe y láminas de asbesto. Se ubica a un costado del cauce del río. En esa vivienda todavía tiene la marca del agua, que alcanzó un nivel de unos dos metros.
El comerciante de pan y relleno de puerco, Hugo Enrique García Ávila, contó que su local sufrió daño total y parcial el horno.
Declaró que no hubo fallecidos por el desbordamiento del río, porque aseguró que fue durante el día y les dió tiempo de salir a tiempo, que sólo hubo daños materiales.
“La lluvia nos agarró de sorpresa y fue muy violenta, por los daños en tan poco minutos”, puntualizó.
Se quejó que fue insuficiente la ayuda del Ejército y Guardia Nacional, que duro dos días, “todavía hay daños, falta limpiar adentro de las casas, solamente ayudaron a despejar en las calles y afuera de las casas”.
Contó que su horno de adobe sufrió daños parciales por la innudación, pero la concha con la que se hace la lumbre se dañó en su totalidad, además de los utensilios.
“Yo hago pan y relleno de puerco. A eso me dedicó yo, ahora me quedé sin nada y a empezar de cero otra vez”, dijo.
Reclamó que la corriente de la lluvia, además de dañar su local, también se llevó siete puercos de su criadero.
“Al menos estamos con los pies sobre la tierra. Yo siempre he dicho, lo que Dios quiera. Él es el que tiene la última palabra”, enfatizó.
Pidió al gobierno federal realizar un censo para otorgar enseres domésticos y verificar los daños por la inundación.
El local del comerciante está construido con madera, láminas galvanizada y de asbesto. La marca del agua abarca llega hasta casi un metro de altura.
Una riada es una crecida repentina, violenta y muy rápida del caudal de un río, arroyo o torrente, que suele provocar inundaciones destructivas.
Yetla se ubica a 14 kilómetros de la cabecera municipal de Coyuca de Benítez, un trayecto de unos 20 minutos en automóvil.