El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández informó que en lo que va del año ha atendido a cuatro familias afectadas en sus parcelas de maíz, garbanzo y hortalizas en Zapotitlán Tablas y Atlixtac, porque militares del Ejército junto con agentes de la Marina fumigaron químicos de … Continúa leyendo Fumiga el Ejército parcelas de maíz y garbanzo en Zapotitlán y Atlixtac, denuncia Tlachinollan
Beatriz García
Junio 20, 2017
El director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández informó que en lo que va del año ha atendido a cuatro familias afectadas en sus parcelas de maíz, garbanzo y hortalizas en Zapotitlán Tablas y Atlixtac, porque militares del Ejército junto con agentes de la Marina fumigaron químicos de forma aérea para combatir la siembra de amapola.
Consultado vía telefónica, Barrera Hernández dijo: “En este primer semestre del año, de enero a la fecha se iniciaron los vuelos en helicóptero aquí por parte del Ejército con apoyo de la Marina para hacer las fumigaciones, y entendemos que esto ha sido una práctica que ha causado muchos daños al medio ambiente a efecto de combatir la siembra de amapola”.
Manifestó su preocupación porque a la organización han acudido cuatro familias indígenas con casos de terrenos afectados por el rocío de químicos, tres casos son en Zapotitlán Tablas y otro en Atlixtac, en sus siembras de maíz, garbanzo y hortalizas, principalmente.
Contó que la organización ha visitado los lugares donde hicieron las denuncias de daños de parcelas para corroborar, documentar y hacer la queja correspondiente en la Comisión Estatal de Derechos Humanos (Codehum) y pedir que se lleve a cabo un peritaje para que las fuerzas militares reparen el daño.
Comentó que interpusieron ante la Procuraduría General de la República (PGR) dos denuncias para que se investigue los casos y se deslinden responsabilidades.
Declaró que no lo han hecho las cuatro familias porque tienen que viajar a Chilpancingo, y no todos tienen la posibilidad económica para hacerlo, pues les sale más caro denunciar que reparar el daño, ya que son pequeñas las parcelas afectadas.
Dijo que además hay desconfianza de interponer la denuncia porque temen que los acusen de cultivar plantas ilícitas.
Abel Barrera manifestó que es preocupante las acciones del Ejército porque los químicos que rocían, queman totalmente la planta y afectan la fertilidad de la tierra.
Consideró que no se dimensiona el daño que se ocasiona a las familias pobres, porque sus cultivos son el único patrimonio y forma de vida.
“Con la fumigación aérea, yo creo que aquí el costo es alto, no solamente por los vuelos que realizan (los militares) sino también por los daños que está ocasionando a la población, porque a pesar de que ya llevan las coordenadas y supuestamente tiene ya aparatos muy precisos para hacer la fumigaciones, lamentablemente existen estas fallas”, afirmó Barrera Hernández.
Sostuvo que los militares se escudan al acusar que en los lugares afectados por los químicos hay sembradíos de amapola, pero al margen de que exista esa planta se dañan las siembras de alimento de la población, y se tiene que evaluar el impacto ambiental y daños materiales que se provocan.
Denunció que con la fumigación se criminaliza el trabajo de los campesinos y de las familias indígenas afectadas en sus terrenos, porque luego se confunde y señalan que las familias denuncian al Ejército para evitar que se siga fumigando plantíos de amapola.