Lucina Oliva Victoria cumplió tres días internada. La reportaron estable después de la cirugía pero por trámites burocráticos no se logró su traslado a Acapulco o Chilpancingo, luego de que perdió a su hijo debido a la mala atención en el hospital general, informa su hermano
Agosto 18, 2025
Rosendo Betancourt Radilla
El Paraíso, Ñuu Savi
La joven de 19 años Lucina Oliva Victoria, quien llegó el 1 de agosto pasado al hospital general de Ayutla, hoy de del IMSS-Bienestar y el domingo 3 perdió a su bebé no nato, debido a la falta de atención, fue hospitalizada otra vez debido a que se le infectó la cesárea, este domingo cumplió tres días internada.
En entrevista en la tumba del bebé fallecido en el panteón de El Paraíso, municipio de Ñuu Savi, el hermano de la joven, Nabor, dijo que la reportaron estable después de la cirugía pero por trámites burocráticos no se logró su traslado a Acapulco o Chilpancingo para una mejor atención, luego de que perdió a su bebé debido a la falta de personal médico de ginecología y de enfermería, así como de camas.
Mencionó que es recurrente que no se atienda con calidad a las mujeres indígenas en este hospital, al que llegan me’phaa y na savis de los municipios de Ayutla, Ñuu Savi y Tecoanapa, por lo que demandó la intervención de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), pues el hospital depende del gobierno federal.
La joven fue reingresada al hospital el viernes pasado debido a una infección en la cesárea que se le practicó en el mismo hospital, en una visita a su casa, su suegra, una mujer de unos 35 años, que sólo habla tu un’ savi, dijo según la traducción de Nabor, que era mejor no denunciar porque después sufren represalias del personal médico.
El coordinador del Frente Nacional por la Liberación de los Pueblos (FNLP), Hoguer Morales Miranda, le dijo que es su derecho una atención médica de calidad.
La vivienda de Lucina es de adobe, techo de lámina y piso de tierra, no cuenta con energía eléctrica y se cocina con leña. Para llegar hay que transitar caminos de terracería destrozados, sólo llegan camionetas y el traslado es de alrededor de una hora y media desde la cabecera municipal de Ayutla de los Libres.
El sábado, Nabor urgió la intervención de las autoridades porque está en riesgo la vida de su hermana, solicitó que fuera tras-ladada a Chilpancingo o a Aca-pulco, pero le dijeron que no es-taba el director del hospital, Pablo Navarrete, para firmar su traslado.
Insistió en que desde que fue dada de alta no ha recibido apoyo ni acercamiento alguno de las autoridades.
El bebé que perdió Lucina sería su primogénito. Es la menor de seis hermanos, vive de la siembra de maíz y frijol de autoconsumo, que produce su marido, mientras ella se encarga de las labores del hogar.
Se publicó el 4 de agosto que Hoguer Morales relató que la mujer embarazada llegó alrededor de la 1 de la tarde del viernes, con su esposo, al hospital de Ayutla, donde le negaron la atención toda la noche.
Informó que el personal que los recibió en el hospital de Ayutla les dijo que no había médico, enfermeras, ginecólogo ni camas libres.
Lucina es hija de Alfonso Oliva Morales, sobreviviente de la masacre de El Charco, cometida por el Ejército el 7 de junio de 1998 y ex preso político, quien se comunicó con la organización para pedir que lo ayudarán a recibir el servicio.
Tras la intervención del FNLP, el director del hospital les dijo después de la revisión de la paciente que no se podía adelantar un parto. El sábado en la tarde, la paciente de unos 19 años rompió la fuente. Entonces la admitieron en el hospital y la instalaron en una camilla, donde tampoco recibió atención, porque no había ginecólogo, anestesiólogo, enfermeras ni camas.
A las 3 de la mañana le dijeron al esposo que se llevara a la mujer a un hospital privado a Chilpancingo o Acapulco. Morales aclaró que debido a la inseguridad que priva en el municipio no hay servicio de taxis hacia Acapulco en la noche, por ejemplo este domingo se informó del asesinato de ocho policías comunitarios, en una clínica privada de Ayutla les dijeron que el ginecólogo llegaba a las 10 de la mañana, y para usar la ambulancia del hospital el personal dijo que no habían localizado al director para que lo autorizara.
Indicó que el esposo lo volvió a llamar, entre las 6 y 7 de la mañana del domingo, para decirle que urgía sacar a su esposa del hospital y cuando llegaron a apoyarlo, también “apareció” el ginecólogo que debió estar de guardia el fin de semana.