En América Latina se ve con “preocupación” el problema en México, dice la experta en seguridad ciudadana Lucía Dammert. Es necesario transparentar las acciones de las policías, de militares y de la procuración de justicia, “si hay opacidad se pierde el control de lo que es y no es el Estado”
Daniel Velázquez
Septiembre 08, 2017

La permanencia y reproducción de los grupos delincuenciales es una muestra de que hay gobiernos débiles, omisos o cómplices con el crimen organizado, afirmó la especialista en seguridad ciudadana Lucía Dammert, quien hoy participa en el foro Seguridad Ciudadana.
“La capacidad gubernamental es clave para explicar por qué se desarrollan los mercados ilegales, esa capacidad gubernamental puede ser por omisión o por acción, la omisión es que son ineficientes y la acción es que participan en el mercado ilegal”, expuso.
La académica de la Universidad de Santiago de Chile, especialista en seguridad ciudadana expondrá hoy en la conferencia Lecciones aprendidas en la lucha contra el crimen: aprendizaje para México como parte del foro internacional Seguridad Ciudadana ¿es posible vencer la criminalidad?, que se llevará a cabo en el salón El Faro del hotel Elcano, en el que también participará el profesor emérito de la Universidad de Georgetown, John Bailey, con la ponencia Rutas de escape de las trampas de la seguridad en México.
En entrevista con El Sur a la especialista se le consultó del problema de violencia que se vive en la entidad desde hace más de una década, expuso que en América Latina se ve con “preocupación” el problema del crimen organizado que se vive en el país por la “poca efectividad” de las autoridades.
En el caso de Guerrero acotó que no podría emitir una opinión en particular pero reflexionó que, “si los grupos delictivos se mantienen en el tiempo seguramente la voluntad política de hacer ciertos cambios no se ha mantenido en el tiempo, seguramente lo que uno encontraría si haces el análisis del discurso político, de la acción política, es una espiral que se mantiene dando vueltas pero no avanza porque si no ya estaríamos con esto resuelto”.
Abundó que “el crimen organizado es mucho menos que todo el resto de la actividad económica, cuando estos grupos que son pocos, que son chicos, que son específicos terminan regenerándose y reconvirtiéndose es porque en definitiva la capacidad de acción contra ellos, por diversos motivos, no es efectiva”.
“Hoy en muchos países el crimen organizado es enfrentado por una parte del Estado y hay otra parte del Estado que no ve, y otra parte que está en connivencia y eso pasa desde México hasta Argentina, en la región uno encuentra eso y es bien peligroso, es tremendo porque hay mucha gente que muere”, advirtió.
Vigilar a los vigilantes
Lucía Dammert es la única representante de América Latina en el Consejo Asesor en Temas de Desarme del Secretario General de Naciones Unidas, sostuvo que es necesario transparentar las acciones de las policías locales, estatales, federales, militares y de procuración de justicia, “si hay opacidad se pierde el control de lo que es y no es el Estado”.
Indicó que debe de haber transparencia en las operaciones de seguridad, en las detenciones de los cuerpos de seguridad y que el margen de lo que las autoridades pueden mantener en secrecía es muy reducido.
“El Estado sirve para entregarte protección y uno paga impuestos para sentirse protegido”, por eso las acciones de prevención y la efectividad deben estar sujetas a revisión con transparencia.
Otro aspecto sobre el que se debe mantener la vigilancia es el financiamiento de las campañas políticas para que sea transparente, “porque si tu tienes un mundo de la política que es opaco, especialmente el mundo de financiamiento a la política, entonces se permiten espacios grises y es ahí donde se junta la necesidad de las reformas políticas con la lucha contra la criminalidad en todas sus vertientes”.
La despenalización de la mariguana, una de cuatro rutas para enfrentar la violencia
La especialista opinó que hay cuatro rutas para enfrentar el problema de la violencia, uno es la despenalización de la mariguana, otro es fortalecer la Justicia (disminución de la impunidad, transparencia y preparar a la policía), atender el problema de consumo de drogas como un asunto de salud y no delictivo, y la participación de los ciudadanos en acciones pro seguridad.
De la pertinencia de legalizar la amapola como se propone en el Congreso local, la especialista sugirió que lo principal debiera ser reformar la policía para hacerla más eficiente, y enfrentar los problemas de corrupción al interior de las corporaciones.
Comparó que “las capacidades” de policías y de justicia en los estados de Estados unidos donde se permite el consumo de droga “son fuertes”, pero en México los gobiernos estatales para enfrentar un problema llaman a la federación, “entonces eso (la despenalización) podría generar mucha violencia”.
Abundó que desde el punto de vista económico “no es significativo tener a policías persiguiendo plantas, lo que la policía tiene que hacer es perseguir al crimen organizado, y la experiencia demuestra que lo que hay que perseguir es el dinero”.
“Hay cientos o miles de personas en América Latina que están encarceladas porque tenían una planta de mariguana, pero ¿cuántos son los que están encarcelados porque tenían miles de millones de pesos?, pocos”.
Afirmó que el crimen organizado se debe enfrentar de una forma distinta, por eso cree que la despenalización es una de las cuatro patas sobre la que se puede diseñar una estrategia en la que participen autoridades y ciudadanos, con políticas públicas transversales que atiendan todos los aspectos del problema.
Consideró que los ex presidentes de México Ernesto Zedillo Ponce de León, de Colombia César Gaviria y de Brasil Fernando Henrique Cardoso, “hicieron un aporte importante” cuando propusieron la despenalización de las drogas, pero se encontraron con gobiernos que son contrarios a esa idea.
La especialista indicó que se debe de partir del principio de que el problema de la violencia y la inseguridad ha ocurrido en otros lugares, y se ha podido resolver con participación de los ciudadanos y voluntad política.
Precisó que la participación ciudadana no implica armarse y salir a hacer rondas, sino reconocer “que la violencia no es forma de resolver el problema, porque en la desesperación la gente tiende a portar armas y balear al que pueda, eso en general no sirve”.
Añadió que también se requiere de una voluntad política fuerte, “los gobiernos que llegan no vienen en un avión de Marte, generalmente uno los vota”, por esa razón es importante la participación ciudadana para romper el fenómeno del clientelismo, “si tú estás dispuesto a votar por alguien que sabes que no va a hacer nada porque nunca ha hecho nada, pero por motivos diversos crees que es lo menos malo, entonces entras en el círculo de lo que estamos viviendo”.
El neoliberalismo, terreno fértil para el crimen organizado
A pregunta expresa sobre si el problema de inseguridad comenzó con el actual sistema neoliberal, como lo planteó en un foro el académico Enrique González Ruiz, aceptó que “el actual sistema económico que tenemos genera un terreno fértil para la base de la pirámide” del crimen organizado.
Concedió que las condiciones del sistema económico orillan a algunos jóvenes a tomar el camino delictivo pero no justifican al crimen organizado, porque este se sostiene en el capital, pues “hay unos cuantos que ganan mucho, que casi nunca van presos, que tienen una estructura muy grande y después tienes un montón en la base de esa pirámide que ganan muy poco, que casi siempre van presos y que mueren muy rápido”.
Otro factor que opinó se debe considerar, es que “para que se desarrollen los mercados ilegales lo que tiene que haber es una participación del mundo de la política, del mundo del Estado para que esto se pueda desarrollar con esos niveles de impunidad”.
Consideró que tiene que haber una mejor redistribución de las ganancias, porque “es triste que el modelo de exclusión siga fortaleciéndose”.
“Se requiere de una forma distinta de ver el desarrollo económico y social del país, si tu tienes un 20 o 30 por ciento de jóvenes que no estudian ni trabajan no pretendas que esos jóvenes vivan de la ensoñación, de mirar el lindo mar de Acapulco. Nadie se despierta a los 20 años y decide ser sicario”.
Agregó que invertir en educación es la mejor política para terminar con las carreras criminales, porque “hay una relación bastante fuerte entre lugares donde los jóvenes abandonan el colegio y lugares donde hay más violencia”.
La solución al problema de la violencia no es la vía policial “porque ésta los toma y los mete presos, y ya sabemos que uno entra por robo y sale peor”.
“Si México desarrollara un sistema económico más inclusivo tendrías un terreno mucho menos fértil para la cultura de la ilegalidad y de la violencia”, afirmó.