Acuden la Agencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Plan Internacional, Apóstoles la Palabra, Juntos Llevamos Esperanza, la Parroquia de la Santa Cruz y la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas. El acopio de víveres contó con el financiamiento de la Unión Europea
Mayo 20, 2026

Zacarías Cervantes
Alcozacán, Chilapa
Una caravana integrada por representantes de organismos internacionales y nacionales llegó ayer al mediodía con ayuda humanitaria a Alcozacán, municipio de Chilapa, donde todavía se encuentran algunos desplazados por la violencia de Xicotlán, Tula y Acahuehuetlán.
El convoy de siete camionetas cargadas con verduras, abarrotes, artículos de limpieza, papel higiénico, huevo, masa Minsa, agua, cobijas y juguetes para los niños llegó a la 1 de la tarde a esta población donde la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias de los Pueblos Fundadores (CRAC-PF) tiene su Casa de Justicia, y es sede del Consejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (Cipog-EZ).
El acopio de la ayuda humanitaria fue convocado por el Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello (Centro Minerva Bello), que encabeza el activista y sacerdote desplazado por amenazas del crimen organizado, Filiberto Velázquez Florencio.
La representante del Centro Minerva Bello, Norma Garduño explicó que decidieron convocar a esta ayuda humanitaria porque esta “es una zona que ha sido fuertemente violentada y hay ausencia del Estado”, añadió que son más de 10 años en que el conflicto se da de manera reiterada y cíclica “y no hay una respuesta pronta, ni un plan, no solamente para resolver, sino para adelantarse a prever la reconstrucción del tejido social”.
Participó en la caravana personal de la Agencia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), del Plan Internacional, Apóstoles la Palabra, Juntos Llevamos Esperanza, la Parroquia de la Santa Cruz, y se sumó, también, personal de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV). Se informó que el acopio de víveres contó con el financiamiento de la Unión Europea.
En esta localidad donde aún se percibe la zozobra de los cientos de vecinos y refugiados de las otras comunidades que fueron atacadas del 6 al 11 de mayo pasado con armas de alto poder y artefactos explosivos, que fueron lanzados desde drones, la gente tardó en salir de sus casas para concentrarse en la cancha techada de la Comisaría municipal y recibir las despensas y enseres.
Los representantes de la localidad tuvieron que insistirles mediante altavoces que se concentraran en la Comisaría municipal para que recibiera el apoyo.
Después de casi media hora salieron en su mayoría mujeres y niños, los pocos hombres que hubo en la concentración fueron los de la guardia comunitaria que con toletes al cinto se hacen cargo de la vigilancia en el centro del pueblo.
El resto se encuentran desplegados en las afueras de la comunidad vigilando para mayor seguridad de los pobladores, a pesar de la presencia de 50 soldados del Ejército, agentes de la Guardia Nacional y Policía Estatal que instalaron un destacamento en la Comisaría municipal para la protección del pueblo.
Las agrupaciones nacionales y extranjeras platican con las víctimas para saber qué es lo que quieren y necesitan
La representante del Centro Minerva Bello, Norma Garduño declaró que por la situación de violencia que ha desplazado a comunidades de la Montaña baja, organismos nacionales e internacionales se organizaron “para traerles un poco de ayuda humanitaria”.
Explicó que la idea es resolver, de momento, las cuestiones más básicas, como los alimentos, agua potable, cobijas y juguetes para los niños.
Mientras los integrantes de la caravana y los representantes del pueblo se organizaban para entregar en orden y de manera equitativa la ayuda, una integrante del Centro Minerva Bello organizó juegos y dinámicas con los niños, a quienes se les vio saltar y reír, algunos a carcajadas, tal vez por primera vez después de que cesaron los estruendos de los balazos y las explosiones.
“Sabemos que ya son varios días que han estado fuera de su hogar, y queremos intentar un poco mejorar las condiciones en que se encuentran en su desplazamiento, mientras avanzan las posibilidades y análisis de riesgo y de retorno o de reubicación”, había declarado antes, Norma Garduño, en referencia a las y los desplazados.
Informó que otro de los objetivos de la visita de las agrupaciones nacionales y extranjeras, es platicar con las víctimas para saber qué es lo que quieren y necesitan en las condiciones en que se encuentran.
“Nosotros esperamos que esta caravana de ayuda humanitaria pueda comprometer o estimular a otras organizaciones para que se sumen con más ayuda, sabemos que la situación no es sencilla, además es una zona que ha sido fuertemente violentada y hay ausencia del Estado”, criticó.
Recordó que ya son más de 10 años que este conflicto se da de manera reiterada y cíclica, “y no hay una respuesta pronta, no hemos visto un plan, no solamente para resolver sino para adelantar y prever la reconstrucción del tejido social, la promoción de la paz, y evitar nuevos episodios de desplazamiento”.
La activista declaró que ésta es una zona que tiene muchas necesidades, además, “es altamente marginada, es de población indígena y tiene muchas vulnerabilidades que habría que atender”.
Informó que tras la violencia que detonó en estas comunidades les estuvieron escribiendo para pedirles ayuda, “nos hicieron llamadas y nos hicieron llegar testimonios y esta es la respuesta a este llamado”.
Informó que seguirán recibiendo ayuda, porque hay muchas necesidades; “tenemos entendido que hay zonas totalmente quemadas, y la gente perdió absolutamente todo”.
Insistió en que independientemente de la ayuda y hacer llegar “lo que cada uno disponga en su corazón y en sus posibilidades”, lo que buscan con estas acciones es visibilizar el problema de la violencia en esta zona.