Celebran en Bajos del Ejido el 19 aniversario de la Unión de Pueblos. El asesor de la agrupación Carlos García pondera políticas de los gobiernos de Morena favorables a los campesinos, pero dice que va “muy lenta” la transformación
Diciembre 15, 2025
Ramón Gracida Gómez
Bajos del Ejido, Coyuca de Benítez
Durante la celebración del 19 aniversario de la organización campesina Unión de Pueblos en Bajos del Ejido, Coyuca de Benítez, el asesor Carlos García Jiménez criticó que los programas sociales de la Cuarta Transformación de los gobiernos de Morena no están “fortaleciendo” la organización social de la población, al contrario, la están “desactivando”.
En su intervención de este domingo, en el conversatorio Los desafíos del desarrollo local en tiempos de la Cuarta Transformación, el también director de la Universidad Campesina del Sur (Unicam-Sur) dijo que el sector social, al que pertenecen grupos como los campesinos, es el más débil porque “está a expensas del sector público y del sector privado, debería de haber equilibrio, equidad, justicia entre los tres sectores”.
Pese al cambio de gobiernos, ahondó el asesor campesino frente a más de 100 productores, el sector privado “tiene una lógica económica que los hace sobrevivir y el sector social, a veces, estamos expuestos a que cambien las políticas públicas. Si hay políticas buenas, se medio fortalece la economía de las familias, y si hay políticas malas, pues quedamos a la deriva”.
Indicó que el discurso oficial establece que antes de 2018 había un gobierno neoliberal, “un periodo en el que el sector privado tiene prioridad, en ese sector de 2018 para atrás, los gobiernos del PRI y del PAN le dieron más fuerza al sector privado, ¿qué quiere decir? Le dieron más libertades y muchos programas públicos favorecieron al sector privado”.
Los campesinos medianos y ricos del centro y del norte del país “fueron más favorecidos con los subsidios y en este gobierno de la Cuarta Transformación, fue al revés, por eso las protestas que hemos escuchado en la televisión y en las redes sociales, de los campesinos con camionetas y tractores que se están movilizando, bloqueando las carreteras, porque han sido desfavorecidos por la Cuarta Transformación”.
Además, muchas empresas públicas fueron desapareciendo en el contexto de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 1994, entre ellas el Banco Nacional de Crédito Rural (Banrural), la Compañía Nacional de Subsistencia Populares (Conasupo) y el Instituto Mexicano del Café (Inmecafé).
“En la Cuarta Transformación se empezaron a revertir las cosas, aunque desde mi punto de vista, de manera muy lenta y de manera, siento, inadecuada. Se está empezando a fortalecer más el sector público sobre el sector privado, pero al que se llevan entre las patas es al sector social”, afirmó el asesor de la Unión de Pueblos.
Mencionó los programas sociales de apoyo al campo, como fertilizante gratuito, Sembrando Vida y precios de garantía, o de apoyo económico para jóvenes y adultos mayores, “son las bondades que trae el gobierno de la Cuarta Transformación, pero son apoyos públicos que no están fortaleciendo al sector social”.
“Se fortalece al sector público, al repartir beneficios, se fortalece al gobierno, al sector público pues, pero no se fortalece la organización, porque los apoyos son individualizados”, pues el ex presidente Andrés Manuel López Obrador decía que los apoyos se tienen que dar sin intermediarios, recordó.
Fueron eliminados “muchos intermediarios malosos, que hacían negocio con los programas de antes, pero barrió parejo y acabó muchas cooperativas, triples SSS (Sociedad de Solidaridad Social), la misma Unión de Pueblos, que sí hacían una labor social”.
“Se dejó de fomentar la organización social, entonces esa es la gran debilidad que quiero dejar en el aire de la Cuarta Transformación. Trajo beneficios directos, pero desactivó la organización y la participación social”, sostuvo García Jiménez.
Planteó que el desafío es fortalecer el sector social, aprovechando los programas sociales, “la política pública que es favorable a la sociedad, a los productores”.
La maestra en Economía Social por la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Gloria Gutiérrez, señaló que el desarrollo local “no se reduce a recibir apoyos, es un proceso que se construye desde abajo”, a ras de tierra para organizarse y participar.
Dijo que la economía social y solidaria permite reconstruir el tejido social, en ella las comunidades deben ser corresponsables en contraposición de las “políticas paternalistas, que quizás alivian necesidades inmediatas a través de que nos dan un apoyo, pero a la larga va debilitando la iniciativa colectiva, esos procesos en los cuales nosotros podemos fortalecernos”.
La especialista expuso la necesidad de fortalecer las capacidades locales a partir de talleres y de articular “lo local con redes más amplias”.
El conversatorio, moderado por la técnica integradora del programa federal de acompañamiento técnico de las Escuelas de Campo, Érika Hernández, formó parte de la celebración del 19 aniversario de la Unión de Pueblos, creada en 2006, relató García Jiménez.
Los antecedentes de la organización son la gestión de una carretera en el Ejido de Ocotillo a finales del siglo XX, lo que originó una SSS en Valle del Río. Su primera batalla fue eliminar el tiradero de basura de Acapulco a principios del presente siglo, donde actualmente está el Centro de Educación, Experimentación, Producción y Demostración de Insumos y Tecnologías Sustentables.
La Unión de Pueblos fue producto de una serie de reuniones sobre la productividad, el medioambiente, cultura y mujeres, que tuvo como resultado el Plan de Desarrollo Integral Sustentable de la Región Oriente de Coyuca de Benítez y Poniente de Acapulco, puesto en marcha en 20 comunidades.
La sede de la Unión de Pueblos se trasladó a la comunidad Brasilia, donde los campesinos organizaron una policía comunitaria durante la aparición de las autodefensas, en el inicio de la década pasada, “el mayor esplendor”, que fue cuando la organización sumó 50 localidades de Coyuca de Benítez, Acapulco, Atoyac, San Jerónimo y Tecpan.
La pandemia y la Cuarta Transformación decayeron la organización, pero la gestión de apoyos tras los desastres de los huracanes Otis y John, junto con el colectivo Guerrero es Primero y otras organizaciones, impulsó a la Unión de Pueblos, integrada actualmente al programa Resurge Guerrero de fundaciones que financia proyectos de reconstrucción.
En el evento también se llevaron a cabo tres mesas de trabajo sobre jóvenes, mujeres y banco de semillas, en las que se habló de fortalecer cada sector.
Acudieron habitantes de las comunidades coyuquenses de Platanillo, Embarcadero, San Juan del Río, Papayito, Aguacate, Valle del Río, Aguas Blancas, Ejido Viejo, El Conchero y La Lima; de Acapulco fueron El Pedregoso, Tortolitas, Las Cruces, San Martín El Jovero, y Pie de la Cuesta; y de Atoyac, la cabecera, Rincón de las Parotas y El Ticuí. Participó la Red Estatal de Mujeres Agraristas de Guerrero.
