Bloquean afuera de Palacio de Gobierno. Demandan seguridad, salud, educación y carreteras desde hace un año y medio. Piden la cancelación de 67 órdenes de aprehensión giradas tras un enfrentamiento en San Jerónimo Palantla en 2015, con un grupo al que acusan de pertenecer a los Rojos
Agosto 01, 2017

Unos 450 vecinos de comunidades nahuas de José Joaquín de Herrera (Hueycantenango) y Chilapa marcharon y bloquearon afuera de Palacio de Gobierno, para exigir una reunión con el gobernador priista, Héctor Astudillo Flores, porque no ha resuelto los pliegos petitorios de seguridad, salud, educación y carreteras que desde hace un año y medio han entregado.
Al bloqueo llegó la delegada del gobierno del estado, Norma Yolanda Armenta Domínguez para dialogar, prometiéndoles que se reunirían con representantes de dependencias estatales, pero los inconformes insistieron en hablar directamente con el gobernador.
Minutos después de las 11 de la mañana, representantes de 26 comunidades, de 36 que están agrupadas para exigir que se cumplan sus demandas, se congregaron en el monumento a Nicolás Bravo, en la avenida Insurgentes, para salir en marcha rumbo al Palacio.
El promotor del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (Cipog-EZ), Jesús Plácido Galindo, declaró que la protesta fue porque el 17 de mayo cuando tomaron la Cdi, el delegado Lenin Carbajal Cabrera, y el subsecretario de Asuntos Políticos del gobierno del estado, Martín Maldonado del Moral, les prometieron que, en junio, Astudillo Flores los recibiría en audiencia, y que el 23 de mayo se reunirían con la Comisión de Infraestructura Carretera y Aeroportuaria del Estado de Guerrero (CICAEG), pero ninguno cumplió.
Indicó que las demandas siguen siendo las mismas, seguridad, centros de salud, medicamento, carreteras, pavimentación de calles, puentes, comisarías, escuelas, maestros, equipamiento de escuelas y la cancelación de 67 órdenes de aprehensión que se giraron contra ellos tras un enfrentamiento armado con un grupo opositor al que señalan de pertenecer a los Rojos, en San Jerónimo Palantla, Chilapa, el 8 de febrero de 2015.
Dijo que sus demandas son históricas, porque las han venido exigiendo desde hace un año y medio.
“Los presidentes municipales dicen a nuestros comisarios que no hay presupuesto para ellos, que esas obras ya están pasadas… pero no resuelven demandas, cada presidente que entra en la zona de Chilapa o Hueycantenango no hace nada, no hay recurso”, expuso.
Abundó que, tan sólo para Hueycantenango, tienen conocimiento de que en aportaciones federales llegan 70 mil millones de pesos cada año, pero que no se reflejan en las comunidades.
Abundó que el gobernador tiene la obligación de decirles a los presidentes municipales que cumplan con las demandas de los pueblos.
Además, contó que el lunes acudieron agentes ministeriales a intentar detener a pobladores de San Jerónimo, pero que se los impidieron; incluso el mismo día que tomaron la Cdi, otra promesa fue que no detendrían a nadie.
Los inconformes portaron mantas y pancartas en las que se leía: “Basta ya de inseguridad y violencia, asesinatos, desapariciones, secuestros, extorsiones, violaciones a mujeres, discriminación jurídica, política, social a pueblos indígenas nahuas de la Montaña baja de Guerrero”, “Queremos mobiliario para escuelas”, “Construcción de casas de salud, sr. Gobernador”.
Denuncian las injusticias, la violencia imparable de las mafias políticas, paramilitares y del crimen organizado
En el trayecto de la marcha manifestaron que acudieron para denunciar las injusticias, la violencia imparable en las zonas indígenas, donde las mafias políticas, paramilitares y el crimen organizado se ensañan en sus tierras. “Estamos aquí para que nos escuche el gobierno de Guerrero y el federal”, subrayaron.
Indicaron que cada vez que acuden a la cabecera municipal de Chilapa exponen su vida, que temen no poder regresar a sus casas, no volver ver a su familia, porque saben que los delincuentes y el gobierno son uno mismo, pues siguen apareciendo embolsados, asesinados y cuerpos tirados a la orilla de la carretera.
“El hambre y la miseria nos obligan a abandonar nuestras parcelas, nuestros pueblos, porque no nos llegan presupuestos públicos para sembrar maíz, frijol, frutas, verduras, legumbres”, se quejaron.
Además sostuvieron que la guerra de exterminio contra los pueblos indígenas sigue con apoyo de grupos paramilitares, como el caso del Frente de Defensa Popular Francisco Villa (FDP), que encabeza Clemencia Guevara Tejedor.
La marcha hizo una parada a su paso por el Congreso local para reprochar a los diputados de todos los partidos que no han hecho nada por los pueblos indígenas y que, al contrario, cubren la corrupción.
“Cada día hacen leyes para que nuestros derechos no sean reconocidos, mientras que otros gozan de la libertad saqueando nuestras riquezas, llevándose las riquezas de nuestros pueblos sin decir nada… se aprovechan de la ignorancia… porque no conocemos de leyes, no conocemos el español, no nos reconocen nuestros derechos indígenas, que arrojan la moneda sólo para defender al gobierno y no para defender a los pueblos”, señalaron.
Pidieron que no se hagan leyes que atenten contra la autodeterminación de los pueblos indígenas. Del Congreso no salió nadie a atenderlos, y prosiguieron hasta llegar a Palacio de Gobierno, donde bloquearon el carril norte-sur para exigir la presencia de Astudillo Flores para plantearle sus demandas.
A la protesta llegó la delegada del gobierno del estado a tratar de convencer a los manifestantes de diálogar para conocer sus demandas. Los inconformes respondieron que el pliego petitorio ya lo tienen el delegado de la Cdi y Martín Maldonado, y que no volverían a empezar para que conocieran sus exigencias.
La delegada les dijo que también estaría Lenin Carbajal en la reunión, si la aceptaban, pues reiteradas veces les dijo que el gobernador no los iba a atender, sino posiblemente dentro de dos semana, pero que primero se reunieran con ella. Pero no aceptaron.
Hasta el cierre de la edición los quejosos permanecían afuera de Palacio de Gobierno, y dijeron que no se moverían hasta que los atendieran, pese a las inclemencias del tiempo y que no llevaban con qué cubrirse del frío y de la lluvia. (Beatriz García / Chilpancingo).