A tres años de la desaparición de los normalistas, y a petición de sus padres, protestan sin gritar consignas en señal de luto ante el terremoto
Tatiana Maillard y AproCiudad de México
Septiembre 27, 2017

Familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos y miembros de la sociedad civil participaron la tarde de este martes en una misa y una caminata silenciosa para conmemorar tres años de la desaparición forzada de los estudiantes.
A petición de los familiares de los estudiantes desaparecidos, la marcha –en la que participaron unos 5 mil inconformes y partió del Ángel de la Independencia para terminar en el anti monumento por la desaparición de los 43, en Paseo de la Reforma– fue silenciosa, en señal de luto ante el terremoto de hace una semana en la Ciudad de México que dejó 194 muertos en la capital.
Al inicio de la actividad, el abogado de los padres de los normalistas, Vidulfo Rosales Sierra aseguró que, “son una falsedad las afirmaciones de la PGR, en el sentido de que ya se agotó la mayor parte de las líneas de investigación sobre los desaparecidos, ya que en la realidad ninguna hipótesis ha sido agotada”
El abogado del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, agregó que “lo que ha hecho la PGR es abordar de manera parcial algunos aspectos de la indagatoria”.
El padre de uno de los 43 normalistas explicó que, “hoy, ante la situación que viven las hermanas y hermanos que perdieron un familiar, les dedicamos esta caminata silenciosa. Su dolor es nuestro dolor; y por respeto, no habrá consignas”.
La ceremonia ecuménica fue ofrecida por ministros de iglesias anglicana, luterana y católica, del Colectivo Iglesias por la Paz. Cada uno tomó su turno para dar continuidad a esta misa sui géneris, que duró media hora.
Miguel Ángel Solórzano, pastor de la Iglesia luterana, recordó durante la ceremonia que se cumplió un año más de que las voces claman por justicia, repiten la misma consigna y, además, conservan la esperanza.
Enseguida dio lectura al Evangelio de Lucas, a la parábola de un hombre que durante tres años va a buscar higos a su terreno, pero no los encuentra, por lo que ordena al viñador cortar la higuera. El viñador responde que un año más aflojará la tierra y echará abono, para ver si al siguiente año al fin da fruto.
Al terminar la lectura, el sacerdote solicitó a los asistentes “aflojar la tierra, seguir trabajando, hasta ver los frutos”.
Por su parte, el cura anglicano Arturo Carrasco declaró que no basta solidarizarse con los padres de los desaparecidos y acompañarlos. “Decir que uno se solidariza o que acompaña, es asumir que el problema no es propio, sino de otros. Y no. Nosotros también somos parte del problema, y nosotros también padecemos las consecuencias”, indicó.
En la ceremonia también se dijo que en tres años las desapariciones en el país se han acumulado hasta alcanzar un número superior a las 30 mil. Sin hacer una mención específica, se condenó a los gobiernos estatales que se apropiaron de la ayuda humanitaria después de los sismos: “¡Dejen de robar el acopio!”, se exigió.
Alrededor de 5:45 de la tarde se inició la marcha silenciosa –no tan numerosa como en pasadas ocasiones–, hacia el anti monumento por la desaparición de los 43, en el cruce de Reforma y Bucareli. Aunque hubo algunas consignas, la mayoría de los asistentes las acallaron alzando un puño en alto, en señal de silencio.
Ya en el anti monumento, los familiares anunciaron que, en respaldo a las víctimas del sismo, pospondrán las acciones globales de protesta por los mil 95 días de la desaparición de los normalistas. Mario César González, padre de César Manuel González, agradeció la solidaridad de los capitalinos. “¿Y cómo no solidarizarnos con nuestras hermanas y hermanos en desgracia? Ese sentimiento de buscar y no encontrar a sus familiares lo conocemos nosotros, los padres de los 43. ¿Cómo no solidarizarnos con ustedes, cuando después del temblor murieron y quedaron atrapadas personas que también nos acompañaron?”, preguntó.
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