En 2019 salen de la cárcel muchos señalados en la investigación y es cuando ocurren muchos decesos, relata en entrevista la integrante del GIEI. Se trabajó durante dos años con información que, posteriormente se visualizó, había sido en parte obtenida con tortura y hay que conocer quién lo hizo y por qué. “Encontré prueba documental y testimonial de hechos sucedidos 25 años atrás. Inclusive hay gente que se abre más fácilmente después de un cierto tiempo porque ya no están en el poder los que estaban presionando. Yo guardo la esperanza de que se puedan encontrar mayores rastros”
Caterina Morbiato El Sur / Ciudad deMéxico
Agosto 27, 2020

Caterina Morbiato
El Sur / Ciudad deMéxico
La integrante del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) que colabora en la investigación judicial de la desaparición de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, ocurrida hace casi seis años –el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero–, Ángela Buitrago informó los últimos avances del caso.
Abogada experta en desapariciones y asesinatos políticos, la ex fiscal ante la Corte Suprema de Justicia de Colombia analiza, además, los costos de los vacíos que dejó una averiguación basada en prácticas ilegales como la tortura.
– ¿Por qué se necesitó tanto tiempo para dar con el fragmento óseo perteneciente al joven normalista Christian Alfonso Rodríguez Telumbre?, ¿Cuáles fueron las dificultades que enfrentó en el arranque la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia en el Caso Ayotzinapa?–, se le preguntó.
– La Comisión se creó por petición de los padres y con decisión del Estado mexicano. Por petición del Estado la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) nos convoca a Francisco Cox –abogado penalista chileno– y a mí en calidad de consultores y en agosto de 2019 nos integramos como Grupo Asesoría Técnica (GAT). Posteriormente, en enero pasado, se define el regreso del GIEI y en marzo se hace oficial.
Francisco Cox y yo nos integramos para tratar de resolver algunas preguntas y aportar elementos, verificando en qué estado estaba el avance de las recomendaciones que ha hecho el GIEI desde 2016. En esta verificación se empezó a notar que faltaban algunos temas, otros habían sido preguntados a fines de 2017 y había pasado mucho tiempo sin que se hubieran hecho las preguntas que eran importantes en un momento dado para determinadas hipótesis.
También se veían vacíos en la investigación que el fiscal Omar Gómez Trejo había tratado de llenar y en donde había más elementos que era necesario investigar.
Había tres niveles: el de investigación de la desaparición de los muchachos, el de las personas que pudieron tratar de desviar la investigación y el de las personas que habían participado en actividades como tortura que ya habían sido mencionadas por el GIEI desde 2015 y 2016.
Entonces significaba volver al cauce. Eso ya se había visto en la decisión de los jueces de Tamaulipas y del tribunal, cuando reconocen que las actividades obtenidas por varios de los presuntos responsables habían sido con tortura. En ese momento el tribunal decide anular toda la evidencia. Es decir, 97 pruebas decretadas nulas por el tribunal, entre éstas, todas las declaraciones de presuntos responsables como El Pato, El Chereje, etcétera. Se trató de volver al principio en muchas cosas, porque no había la que nosotros llamamos información independiente que podía servir para adelantar.
Este es el primer punto que tenemos que visualizar, y es enfrentarnos a conseguir nueva información que no tenga vicios.
Como GIEI se trabajó durante dos años con información que, posteriormente se visualizó, en parte había sido obtenida con tortura y eso llevaba obviamente a dudar. La tortura tiene efectos en la investigación: en el momento en que se visualiza la tortura, el expediente puede explotar. Alguien había utilizado esos métodos y sabía que eso podía pasar, entonces hay que conocer quién lo hizo y por qué.
Lo segundo era sancionar efectivamente un delito como la tortura, pero eso puede generar una distorsión de la investigación porque cuando eres torturado tú puedes decir lo que se te ocurra. Sin llenar todos esos vacíos era imposible avanzar, advirtió.
El hallazgo del resto óseo que correspondía a Christian genera la profundización de información que se recibió y que hace continuidad con otras líneas que venían desde atrás. También genera la verificación genética de otro sitio, otro lugar y otros hechos.
Mediante este hallazgo lo que se tiene que mirar es el principio, el desarrollo y el desenlace, y eso lleva a que se tenga que partir hacia atrás: del hallazgo a confrontar determinadas teorías o a buscar más información.
En este momento se tiene un hallazgo, una confirmación, pero todavía faltan elementos para saber qué pasó, cómo se llegó ahí, cuál fue el origen de esos restos y aún es algo que está en discusión porque no hay más confrontaciones que hayan salido positivas, dijo.
¿Y los demás?
– ¿El hallazgo del fragmento óseo de Christian generó un cambio en la atención que se le está dando a las madres y padres?
– Hemos hecho más presencia para ayudarlos. Pero también seguimos investigando para darles datos más concretos y tengan toda la trayectoria. Es lógico que cuando te dicen “éste es el desenlace” pero no supiste qué pasó ni a la mitad ni al principio, pues tienes una cantidad de dudas que pueden ser válidas. Es fundamental unir esos puntos, esto significa más investigación y mirar el viraje, o sea buscar de dónde, por dónde, hacia dónde.
Hay que ahondar en la investigación para saber si sólo existe ese resto, si los demás pertenecen (a los jóvenes normalistas) o no. Lo que sí es cierto en este dato es que hay otro lugar, otro camino y eso significa buscar mayores elementos probatorios para dar respuestas de fondo. No hay ningún dato que nos diga que donde se encontró Christian estén todos, según la experticia no hay posibilidad de que haya más de dos cuerpos.
Entonces sobre este supuesto tienes que preguntar: ¿y los demás? Sobre eso estriba la obligatoriedad de seguir investigando, el caso está lejos de concluirse todavía.
Ahora ya anunciaron un segundo envío a Innsbruck. Por el momento se están haciendo sesiones entre los expertos de la Fiscalía General de la República (FGR) y del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), para saber si hay restos que pueden servir para la toma de ADN. Es una labor muy importante, se está repasando toda la evidencia para saber qué se puede mandar y qué no.
– Han pasado casi seis años de la noche de Iguala. ¿Cómo influye el tiempo transcurrido en la investigación?
– Contestaría desde la teoría y la experiencia que tuve como fiscal. Desde la teoría, el paso del tiempo es la verdad que huye porque puedes perder elementos probatorios. Pero desde la práctica no es categórico que tengas que perder todo.
Personalmente, encontré prueba documental y testimonial de hechos sucedidos 25 años atrás. Inclusive hay gente que se abre más fácilmente después de un cierto tiempo porque ya no están en el poder los que estaban presionando. Yo guardo la esperanza de que se pueden encontrar mayores rastros.
Lo que me preocupa es un patrón de asesinatos de muchas de las personas que pudieron estar relacionadas con el caso, ni siquiera como presuntamente responsables. Muchas salen de prisión y las asesinan. Estos casos se están investigando. Son hechos nuevos que sucedieron entre 2017 y 2019, y en 2019 es cuando se toma la decisión de sacar a muchos y es cuando ocurren muchos decesos. En este sentido, si no aprovechamos el tiempo, la dinámica no solamente es que se queden callados sino que los maten.
Se camina, con o sin Zerón; la figura de amparo es contradictoria
– ¿Qué efectos tiene en la investigación el amparo concedido al extitular de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), Tomás Zerón de Lucio?
– En Colombia la figura del amparo no existe contra una orden de aprehensión, esto significaría negarle la facultad al órgano investigador de solicitar la detención. Salvo que te capturen y te capturen mal, procede el amparo. En México, en cambio, existe la figura del amparo y siempre me ha parecido contradictoria porque impide la captura y el procedimiento.
Ese señor se amparó en tres ocasiones, lo que retrasó la actividad judicial porque frente al trámite del amparo se perdió un tiempo importante. La configuración del sistema procesal mexicano permite esa clase de acciones, y no solamente se ha amparado Zerón sino que se amparan todos.
La presunción de inocencia es un derecho: no puedo decir que alguien es culpable mientras no se le demuestre y no se le fije una sentencia. Sobre esos supuestos, en este momento tampoco quiere decir que no se pueda caminar sin Zerón, porque se está caminando.
Es el tema de la actuación, precisamente porque se demostró que él es renuente a comparecer ante la justicia, pues ya tiene una orden. Lo que se llama “proceso en ausencia” debe tener unas justificaciones y las hay, ya que él no se ha presentado pero se ha girado también la petición de extradición. El problema es que Canadá –país a donde se fugó el exfuncionario– no tiene convenio con México, pero Cancillería está trabajando en el asunto, como lo ha dicho públicamente.
¬– ¿La filtración del video donde aparece Tomás Zerón en una sesión de tortura a Felipe Rodríguez Salgado, alias El Cepillo, es un elemento que podría mermar el debido proceso?
– Las filtraciones pueden complicar la investigación porque salen datos, nombres, personas y pueden desaparecerlas, comprarlas o matarlas. Por eso uno protege tanto la información.
Cuando sale una información de esta manera, y no se sabe quién la filtró, normalmente tiene una finalidad. A nivel teórico eso puede ser afectar la investigación, porque si salen datos y personas, éstas quedan en riesgo. La filtración puede también generarles avisos para que se fuguen. También puede ser una alegación futura de alguna violación al derecho.
Cuando sale una filtración no es gratis, no es con la finalidad de informar a la sociedad: quien filtra sabe por qué lo hace.
“No se vendan”
– ¿Se está dando más apertura para que haya posibilidad de recabar testimonios con integrantes del Ejército?
– Lo único que puedo decir es que, a la fecha, todas las líneas que dejó el GIEI se han profundizado. Unas con mayores resultados que otras, pero digamos que todas han caminado en el sentido de investigación. En particular, este tema está bajo reserva, pero es importante mirar que todas estas líneas se han seguido profundizando.
– Desde el inicio de las investigaciones, los familiares de los 43 depositaron su confianza en el GIEI. ¿Qué nos indica esto respecto al acceso a la justicia en México?
– En el momento en que sucedió la desaparición de los 43, los padres habían evidenciado una cantidad de mentiras y no confiaban ni en las autoridades ni en nadie.
Cuando llegamos a la escuela Normal, lo primero que nos dicen los padres es “dígannos la verdad” y “no se vendan”. La confianza se ganó demostrando que nuestro interés era trabajar por ellos, mostrarles las cosas como son. Sobre esos supuestos también el EAAF ha trabajado con todo el conocimiento.
Se ha generado una empatía muy importante entre nosotros y los padres. Si estamos ahí, es por el compromiso de corazón que tenemos: creemos firmemente que podemos poner un granito de arena y los padres creen que nosotros podemos seguir avanzando, es un doble compromiso.
Dentro del GIEI creemos que somos como una revisión externa, un mecanismo muy importante para dar tranquilidad.