En una misa en la catedral de la Asunción de María en el Zócalo de Chilpancingo llama a actuar, “a no permitir una sociedad tan injusta”. En el país hay situaciones muy graves, como los 27 mil desaparecidos, denuncia
Lourdes Chávez
Junio 07, 2017

En una misa en la catedral de la Asunción de María en el Zócalo de la ciudad, el activista de derechos humanos en América Latina, fray Julián Cruzalta Aguirre denunció que en México hay una guerra que aún no reconocen los mexicanos.
Convocó a los laicos a perder el miedo y conocer a detalle lo que ocurre en Guerrero y en el país, “no es posible que tanta gente que cree en el evangelio esté aterrorizada. El evangelio es vida, justicia y esperanza”, dijo como conclusión en el sermón que escuchó con particular atención la concurrida asistencia.
Con la celebración que dirigieron el vicario de la catedral y dos sacerdotes de la organización Iglesias por la paz, fue recibida en Chilpancingo la Caravana por la paz, memoria, verdad y justicia en su paso hacia Ayutla, para participar hoy en la marcha conmemorativa de la masacre de El Charco, ocurrida el 7 de junio de 1998, hace 19 años.
En el ritual católico, Cruzalta explicó que Iglesias por la paz vino a Guerrero porque quieren la paz del estado, sin embargo citó al profeta Isaías: “la paz es fruto de la justicia, sin justicia no habrá paz en Guerrero”.
Señaló que en el país hay situaciones muy graves, como los 27 mil desaparecidos, y en el mundo a una situación de esta naturaleza se le llama guerra.
No obstante dijo que los mexicanos piensan que viven en paz porque no hay tanques en las calles, y conminó a los asistentes a no esperar a actuar hasta que una desgracia los alcance.
Como ejemplo mencionó que este miércoles se cumplen 19 años de una masacre, “una de tantas en Guerrero”, antecedente de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa en Iguala.
Subrayó que los agravios del presente vienen de la impunidad del pasado, y en Guerrero hay temas pendientes de justicia desde la década de 1970, cuando el Ejército sitió la Costa Grande y cometió graves violaciones a los derechos humanos de la población.
Consideró que hay personajes que quieren a los católicos “encerrados rece y rece, (pero) ustedes los laicos están llamados a actuar, a no permitir una sociedad tan injusta”, dijo que aunque no se tenga poder como los gobernantes, “al menos estar informados nos toca”.
Añadió, “hay gente que dirá, no se metan en eso, a la Iglesia no le toca… quedarnos en silencio es ser cómplice, el evangelio nos llama a hablar fuerte”.
Se unieron diferentes iglesias
por el pueblo
La comitiva de la red Red Solidaria Década Contra la Impunidad AC (RSDCIAC), Ernesto Rodríguez Cabrera y Magdalena López Paulino, y de Iglesias por la paz el sacerdote anglicano Arturo Carranza y fray Cruzalta fueron recibidos en la puerta de la catedral, y los religiosos invitados a colaborar en la celebración.
Después de la misa Cruzalta informó que hace cinco años religiosos de distintas iglesias: metodistas, anglicana, católica-romana, bautistas, entre otros, preocupados por la violencia dejaron sus diferencias para unirse por el pueblo.
Recordó que comenzaron acompañando a los familiares de personas desaparecidas, crimen que se denunciaba de forma masiva, con marchas y oraciones, ahora oran en plazas públicas en la Ciudad de México por la paz, han integrado a budistas e islamitas en un movimiento que crece más allá de los cristianos.
También acompañan muchas otras demandas, como en este caso que se integraron a la Caravana por la paz de la Red, para exigir la verdad y la justicia de la masacre de El Charco, porque Guerrero es un claro ejemplo de impunidad desde hace más de 40 años.
Precisó que la violencia es muy grave no sólo en Guerrero, sino en el país y “como sociedad debemos discutir cómo resolver esa mezcla tan grave y muy explosiva que es la situación del estado (narcotráfico, violencia, corrupción), la gente en situación de guerra actúa de manera distinta a una situación de paz, sobre todo cuando le cierran canales democráticos, es como una olla exprés. Hay que parar esta guerra de manera sensata, civilizada, que las autoridades asuman la responsabilidad de lo que han hecho las fuerzas del Estado, que pidan perdón a la población, y entonces sí comenzar un proceso de reconciliación”.