La comunidad turística y empresarial de la comunidad ecoturística Troncones, se vistió de luto al confirmarse el sensible fallecimiento del señor Roberto Rosas Chino, ocurrido el sábado ocho de agosto, quien en vida fue presidente de la Asociación de Prestadores de Servicios Turísticos de Troncones y La Majahua, así como un apasionado defensor del desarrollo … Continúa leyendo Muere defensor del desarrollo sustentable y la conservación ambiental en Troncones
Agosto 10, 2026
La comunidad turística y empresarial de la comunidad ecoturística Troncones, se vistió de luto al confirmarse el sensible fallecimiento del señor Roberto Rosas Chino, ocurrido el sábado ocho de agosto, quien en vida fue presidente de la Asociación de Prestadores de Servicios Turísticos de Troncones y La Majahua, así como un apasionado defensor del desarrollo sustentable y la conservación ambiental en el municipio de La Unión de Isidoro Montes de Oca.
Roberto Rosas no sólo se consolidó como uno de los líderes restauranteros y hoteleros más influyentes de la franja costera de ese municipio, sino también como la voz firme y constante que durante más de una década impulsó mejoras sustanciales para Troncones y La Saladita y sus comunidades aledañas, al fundar y presidir inicialmente la Asociación de Hoteles y Restaurantes de la Riviera Troncones-La Saladita y posteriormente la Asociación de Prestadores de Servicios Turísticos de Troncones y La Majahua.
Con una visión comunitaria ejemplar, encabezó incansables gestiones ante las autoridades de los tres niveles de gobierno para exigir obras de infraestructura prioritarias, tales como la dignificación de los accesos viales hacia Troncones, la seguridad en las carreteras costeras de esas comunidades turísticas, el alumbrado público y la asignación de recursos para la promoción turística de los balnearios locales.
Un legado impregnado de amor paternal y conciencia ambiental.
Más allá de su faceta como dirigente empresarial, la vida de don Roberto estuvo marcada por un profundo amor filial y un compromiso inquebrantable con el entorno natural.
Tras el prematuro deceso, víctima del Covid-19, en agosto de 2021 de su hijo, Juan Carlos Rosas Rosas, fundador del campamento tortuguero Ecot-Troncones, don Roberto tomó sobre sus hombros la misión de mantener vivo el sueño y el legado de su primogénito.
A pesar de las severas carencias presupuestales, la falta recurrente de insumos gubernamentales y las dificultades operativas que siempre señaló en declaraciones públicas, Rosas Chino asumió personalmente la coordinación del campamento.
Año con año, junto a un dedicado grupo de voluntarios, patrulló noche a noche los kilómetros de playa para rescatar y resembrar miles de huevos de tortugas golfinas y prietas en los corrales de anidación, protegiéndolos de depredadores y garantizando la supervivencia de la especie.
Incluso en los momentos más complejos, cuando el campamento debió reubicarse a pie de playa, su perseverancia permitió tocar puertas y coordinar esfuerzos con la comunidad local y residentes extranjeros para asegurar que el espacio de conservación no desapareciera.
Para él, proteger la tortuga marina no era sólo una labor ecológica, sino un homenaje vivo a la memoria de su hijo y un legado educativo indispensable para las nuevas generaciones de Troncones y las comunidades aledañas.
El adiós a un hombre indispensable.
Quienes compartieron proyectos y batallas diarias con él, coincidieron en describirlo como un hombre noble, generoso, de convicciones firmes y un amor entrañable por su familia.
La comunidad empresarial y la sociedad civil de Troncones, La Majahua y La Saladita expresaron sus más sentidas condolencias a la familia Rosas Cruz, reconociendo el vacío irreparable que deja un padre ejemplar, un empresario honesto y un promotor incansable que ayudó a moldear el rostro ecoturístico de Troncones.
Don Roberto Rosas Chino trasciende no sólo por las obras y gestiones que impulsó, sino por cada cría de tortuga que regresó al mar bajo su cuidado y por el amor incondicional que profesó hacia la tierra unionense que lo adoptó y a su gente con la que convivió por más de 30 años.
Su recuerdo queda grabado en el oleaje, en la arena y en el corazón de toda esa región del municipio de La Unión, mientras le sobreviven su esposa y su hija, quienes seguirán con su legado empresarial y ambiental en la protección y la conservación de la tortuga marina. (Brenda Escobar / Zihuatanejo).