Las desapariciones de compañeros, los primeros golpes al Movimiento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre, recuerda el fundador del grupo guerrillero. Décadas después, se integra a la Comisión de la Verdad (Comverdad), para su búsqueda. Reprocha que los gobiernos, incluidos los de Morena, no quieren tocar al Ejército en ese proceso. Como participante en la recuperación de la memoria histórica ante los hechos de la guerra sucia, repudia el reciente homenaje del gobierno estatal al ex gobernador Rubén Figueroa Figueroa
Diciembre 22, 2025

Ramón Gracida Gómez
Segunda y última parte
Después de abandonar las armas de la guerrilla, los militantes en el proceso de ocupación de espacios de poder “nos perdimos porque se dejó de hacer el trabajo que se hacía y se hace más trabajo electoral”, reflexionó Nicomedes Fuentes García en el balance de su vida guerrillera en la década de 1970 y su activismo público a partir de 1982 por la amnistía federal.
Vivió ocho años de cárcel y clandestinidad, y suma décadas de búsqueda de sus compañeros desaparecidos porque los gobiernos, incluidos los de Morena, “no han podido contra la decisión de no tocar a los militares porque los militares saben qué hicieron con nuestros familiares”, señaló el ex integrante de la Comisión de la Verdad (Comverdad) de Guerrero.
A la par de la consolidación del Movimiento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre en el que Nicomedes participaba, el Partido de los Pobres sancionó a Carmelo Cortés en 1973 y el guerrillero contactó a las bases de Acapulco y fundó junto con su pareja combatiente Aurora de la Paz las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).
Ambos grupos armados urbanos sostuvieron reuniones, pero los estilos eran distintos. Los de las FAR eran “chavos que pues no guardaban la discreción interna” y la guerrilla 8 de Octubre era una organización “muy cuidadosa de los recursos, no se tomaban recursos por cualquier cosa ni mucho menos, destinadas hacia donde iban las cosas”.
Las FAR cooptaron a los dirigentes estudiantiles Saúl López Sollano y Guillermo Sánchez Nava, años después líderes del PRD. “Crecieron exponencialmente, así de fácil, y nosotros no lo veíamos así, sino un proceso de trabajo más de cuadros y las bases trabajadas, y los cuadros a través de un proceso de acercamiento”.
Los libros del finado Arturo Gallegos Nájera sobre su militancia en las FAR ofrecen algunas pistas de esas diferencias.
“Me van a triturar estos cabrones”
La función de Nicomedes, aseguró cautelosamente, consistía en “construir redes, logística, comunicación, de logística, casi no tengo experiencia operativa”.
Ese cuidado que todavía arrastra en su voz pausada y sigilosa, no lo salvó de su segunda detención-desaparición en marzo de 1974, un error “en una situación operativa que trabajó la organización, las cosas no salieron bien y pues a mí me identificaron en una zona campesina donde caminamos”.
Algunos de sus captores eran compañeros suyos de la Facultad de Derecho que buscaban principalmente a García Costilla “porque era el cabecilla”. Se apostaron en el hotel Aurelena de Chilpancingo, donde Nicomedes vivía desde que llegó a la capital del estado finales de la década de 1960 para estudiar, una beca habitacional de la empresa maderera en su pueblo Tepetixtla, Coyuca de Benítez, para que los jóvenes campesinos estudiaran.
Al verlos, Nicomedes consideró lanzarse “de cabeza de tres pisos hacia abajo y no estar en sus manos”, pero no pudo y transcurrieron dos semanas de cárceles clandestinas, una de ellas cerca de la playa La Angosta. “Desde que me detuvieron, yo me digo, ya soy candidato a desaparecer, me van a triturar estos cabrones”.
Actualmente, a los 76 años, compartió su satisfacción de soportar la tortura y no entregar a sus compañeros, “eso para una persona militante o para mí es muy satisfactorio. Yo me contaba que mi nombre estaría tal vez después en alguna lista de desaparecidos”.
Las FAL, “el grupo menos golpeado”
La detención de Nicomedes Fuentes obligó a los integrantes del grupo Movimiento Armado de Liberación Proletaria 8 de Octubre a pasar a la clandestinidad y a cambiar de nombre por las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL). El preso aprovechó el tiempo para cooptar a Octaviano Santiago Dionicio, en la cárcel de 1972 a 1976, a la que regresó en 1978.
Afuera fue cooptada Aída Ramales Patiño, alias Nidia. La dedicación de tiempo completo de los jóvenes permitió al grupo armado crecer en el campo y en la ciudad “con medidas de seguridad apropiadas, creo que dentro de las organizaciones, el grupo menos golpeado fueron las FAL porque sobrevivimos un buen de compañeros”.
No obstante, hubo golpes. El primero de septiembre de 1974, Teresa Estrada Ramírez, joven estudiante de Filosofía y Letras de la UAG que entró al Palacio de Lecumberri para visitar, “sin informar, en solidaridad con el compa detenido, Juan Avilés Lino, y de ahí ya no salió. Repercute porque ella personalmente era muy valiosa”, dijo Nicomedes.
Fue la primera víctima de desaparición forzada de las FAL. Obdulio Ceballos fue asesinado en 1978, cuando salió de la cárcel, de quien dice que “estuvo mucho más cercano al gobierno, a colaborar”.
“Causa mucho coraje” el homenaje a Figueroa Figueroa
Nicomedes salió libre en marzo de 1977 por una amnistía del gobierno de Rubén Figueroa Figueroa, quien decía que saldrían “por la fórmula ph: por mis huevos”.
Apenas el 9 de noviembre de este 2025, el gobierno e la mo-renista Evelyn Salgado Pineda conmemoró el 117 aniversario del natalicio del ex gobernador priista. La “memoria histórica puede ser útil y se debe dar a conocer a las nuevas generaciones tal como es en realidad”, y el homenaje “causa mucho coraje, remueve situaciones, las decisiones de conmemoración a los victimarios, a los enemigos del pueblo de Guerrero”.
Antes de salir de la cárcel, el temible Mario Arturo Acosta Chaparro, entonces subdirector de la Policía Judicial del estado, le dijo a Nicomedes: “pórtate bien, ya es la segunda, ya no caigas una tercera vez porque la tercera es la vencida, estás chavo, tienes a tu esposa joven y muy guapa, y a tus hijos fulano, fulano”.
Y el procurador Carlos Ulises Acosta Víquez, “un tipo bajito, delgado, ya un poco grande de edad, sus ojos fijos, grandes, muy abiertos, parecían como si estuviera ido o bien drogado”, le dijo que le iba a partir su madre.
Un lustro de clandestinidad
Nicomedes sólo estuvo tres meses con su familia y se reincorporó al movimiento guerrillero, “en buena medida por el peso de protegerlos a ellos y estar de ahí era un gran riesgo para ellos”.
Fueron cinco años de clandestinidad, es decir, un lustro de “vivir realizando actividades cerradas, en entornos cerrados, no significa que encerrarse a pie de los muros, realizar la actividad que estamos impulsando pues en condiciones de secrecía, de cuidado, con una cobertura diferente, con una forma diferente de estar y yo asumí en mis regiones el trabajo político, ideológico y de formación para esto”.
El grupo de las FAL estaba “debidamente estructurado”, sumó en su esplendor seis células integradas por un máximo de seis integrantes cada una, y que podría dividirse en dos si estaba lo suficientemente “madura”.
No había comunicación entre las células, “estábamos compartimentados y la comunicación era por la dirección que le llamábamos Comisión Ejecutiva”. Sin embargo, reconoció Nicomedes, “nunca fuimos un grupo fuerte que fuera, digamos un sitio que pudiera impactar para el cambio social en este país, siempre pensando en que teníamos que confluir con todos los demás, crear las condiciones, recuperarnos de los golpes recibidos”.
El regreso a la vida pública
El entonces presidente José López Portillo decretó una amnistía política en 1978, que se extendió a 1982, lo que permitió a Nicomedes y sus compañeros regresar a la vida pública ese año. Habían sufrido varios golpes. El 18 de octubre de 1980, elementos de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) y de la Brigada Blanca desaparecieron a Domingo Estrada Ramírez.
Su cuñado, Juan García Costilla, fue detenido un día antes en Morelia y estuvo desaparecido alrededor de un mes. Luego fue presentado en la cárcel de Hogar Moderno. Salió en 1982 junto con Santiago Dionisio, Arturo Gallegos, entre otros.
El 29 de julio de 1977 fueron desaparecidos Aída Ramales Patiño y Pablo Santana López. Él era estudiante de la preparatoria 7, de la que provenían 13 de los 20 estudiantes de la UAG desaparecidos en aquella década.
Las sobrevivientes de las FAL todavía no encuentran a Víctor Hugo Herrera Peguero y a Sofonías González Cabrera. De ella existe un registro fotográfico, al igual que de Domingo Estrada, de su paso por el centro clandestino de detención transitorio Circular de Morelia 8, en la Ciudad de México, entonces sede de la DFS y actualmente un declarado sitio de memoria.
Las FAL también reivindica a Eusebio Peñaloza Silva, quien no era un integrante formal, pero era amigo de Octaviano Santiago, quien durmió en su rancho en Cuajinicuilapa un día de 1978 huyendo de la acusación de matar a Obdulio Ceballos y al día siguiente Eusebio fue desaparecido. Juan Avilés Lino fue asesinado cerca del municipio de Hidalgo, Michoacán.
La vinculación con la Unión Estudiantil Guerrerense (UEG), particularmente con Guillermo Sánchez Nava, y el proceso de unificación con otros grupos, que condujo al congreso de unidad de la nueva Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) en enero de 1983, diluyó al grupo armado y Nicomedes formó parte de la comisión campesina de la Dirección Nacional de la incipiente organización.
“Lo que ocurrió después fue que se fueron ocupando espacios de poder, aunque sea pequeños o regulares, y ahí fue donde nos perdimos porque se dejó de hacer el trabajo que se hacía y se hace más trabajo electoral o medio popular o medio campesino desde la parte electoral”.
Fundador del PRD, “no me sentí bien en el trabajo del partido y me fui replegando”. Jubilado de la UAG, busca a los desaparecidos como parte del equipo de segui-miento de la Comverdad de Gue-rrero y reivindica constantemente la recuperación de la memoria histórica en los eventos conmemorativos de las víctimas de la guerra sucia.
Fue cercano al Mecanismo de Esclarecimiento Histórico (MEH) de la Comisión de la Verdad creada en el 2021 por el gobierno morenista de Andrés Manuel López Obrador.