Su hija Micaela, entonces una bebé, narra que hace 50 años, con su mamá y otros familiares del guerrillero fueron dete-nidos por el Ejército y llevados al Campo Militar Uno
Noviembre 28, 2024
A más de 13 años del asesinato de la pareja de Lucio Cabañas, Isabel Ayala Nava, no hay ningún detenido y ni un indicio de algún responsable del crimen, criticó ayer su hija Micaela Cabañas, en el primer acto de la semana conmemorativa por los 50 años de la muerte del guerrillero en el Zócalo de Atoyac.
El 27 de noviembre de 1974, Isabel, su hija Micaela siendo bebé y varios familiares del líder del Partido de los Pobres fueron detenidos por el Ejército y trasladados al Campo Militar Número Uno, donde la pareja de Lucio fue violada por militares y por el gobernador Rubén Figueroa Figueroa.
En una segunda participación que ofreció ayer en la tarde en el acto de homenaje a mujeres guerrilleras, Micaela Cabañas señaló que le ha “tocado vivir de todo, de verdad, múltiples violaciones a todo lo que ustedes se puedan imaginar”, su historia es triste, pero ya no quiere ser víctima, sino una “sobreviviente”.
Contó que su madre Isabel Ayala Nava conoció en un baile al maestro Lucio y huyó con el guerrillero para formar parte del Partido de los Pobres, “sin embargo, su amor y toda su dedicación y también todo el valor que tuvo para irse con él le costó muy caro”.
Indicó que el 27 de noviembre de 1974 fue detenida siendo ella bebé junto con su mamá y demás familia por el Ejército y trasladada al Campo Militar Número Uno, donde Isabel fue violada por militares y el entonces mandatario de Guerrero, Rubén Figueroa Figueroa.
“Es horrible pensar que un gobernador de un estado con esa facilidad entra a un campo militar, que es meramente de mucho resguardo, y va y viola a una persona que nunca le hizo daño”.
Isabel le dijo a su hija que los soldados la tomaban de su pierna, “me ponían la pistola en la cabeza y le decían, ¿dónde está Lucio? Obviamente ella no sabía dónde estaba Lucio porque precisamente mi papá ya había muerto, ya ellos habían acabado con su cuerpo, con su existir”.
Micaela Cabañas lamentó que el 3 de julio de 2011, 8 días después de la creación de la Comisión de la Verdad de Guerrero (Comverdad), su madre fue asesinada al salir de un templo religioso de la comunidad de Xaltianguis, municipio de Acapulco, y el gobierno del estado afirmó que era un “ajuste de cuentas”.
Criticó que a más de 13 años del crimen, la Fiscalía General del Estado (FGE) “tiene un montón de tomos de todas las investigaciones, pero no tiene un solo detenido, ni siquiera un solo indicio de quién pudo haber sido y me dicen a mí que yo no coopero”.
Uno de los asistentes le preguntó si tiene enemigos y la hija del guerrillero contestó que en toda su vida “el único enemigo ha sido el Estado porque al Estado no le gusta que nosotros los apuntemos con el dedo y les digamos lo mal que están haciendo y la ingobernabilidad en la que vivimos”.
Micaela Cabañas resaltó que Isabel Ayala “fue una gran, gran madre, y a la vez un gran, gran padre, porque me protegió, me ayudó y me enseñó valores a pesar de muchas cosas, y también tengo que decirle que siempre me hizo falta un papá, siempre”.
“Toda la vida me dio ganas de decir papá a alguien, crecí con esa carencia, pero esa carencia nos hace fuertes a veces y entonces, si tienen a su mamá y a su papá abrácenlos con toda su vida, y si no, reivindíquenlos como lo estoy haciendo yo el día de hoy”, fueron sus últimas palabras que generaron aplausos y el grito de “Lucio vive, la lucha sigue”. (Ramón Gracida Gómez /?Atoyac).