José de Jesús González explica que con la mediación de la Iglesia católica se detuvo la violencia en la sierra, pero falta en la ciudad
Septiembre 01, 2025
Luis Daniel Nava
Chillapa
Ante la crisis de violencia, el obispo José de Jesús González pidió a las autoridades implementar estrategias valientes, invertir recursos y pedir ayuda para buscar una tregua que pacifique el municipio de Chilpancingo.
Y alertó que cada día hay más madres que se están uniendo al dolor de tener un hijo desaparecido.
El representante de la diócesis Chilpancingo–Chilapa fue consultado al terminar la misa en la catedral de Chilapa.
Acerca de la jornada en Chilpancingo por el Día Internacional de las Víctimas Desapariciones Forzadas dijo que la Iglesia católica se está acercando a las víctimas gracias a los dolores y gritos de las madres que sufren.
“Yo me estoy sensibilizando más de acompañarlas y hacer extensivo el grito de ellas”.
Pidió a la sociedad, incluidas las autoridades, ser conscientes del dolor que tiene Guerrero y todas las madres que están sufriendo mucho por encontrar a sus hijos.
“Ojalá todas las madres encuentren vivos a sus hijos, pero necesitan mucha ayuda de la sociedad, del gobierno, de la iglesia”.
Dijo que gracias a las madres guerrerenses hay menos que viven en silencio su dolor.
“Estas madres están gritándonos, madres valientes. Está creciendo cada día el número de madres que se están uniendo en dolor”, dijo.
Son las madres de Guerrero, Michoacán, Veracruz, que se han levantado para hacer escuchar su voz.
Sobre los últimos hechos de violencia en la ciudad capital, reporteros le preguntaron al prelado si la tregua que había anunciado la Iglesia católica en febrero del año pasado entre los grupos delictivos que operan en Chilpancingo se rompió.
–¿Esa tregua ya no existe?
–No, la tregua se hizo en la sierra, no se hizo en la ciudad. Y sí sigue la tregua allá donde se peleaban los grupos armados y se hartaron de tantas muertes.
“Se hartaron de tanto dolor y ellos mismos provocaron la tregua y se está haciendo, fuimos mediación y se está llevando a cabo allá en la sierra, pero en la ciudad falta”.
A mediados de febrero de 2024 el director del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, el presbítero Filiberto Velázquez Florencio, informó que la Iglesia medió para lograr un acuerdo entre dos grupos criminales que operan en Chilpancingo para terminar con una confrontación que dejó decenas de personas muertas, vehículos incendiados y el colapso de servicios públicos en la zona centro.
Y en marzo del mismo año dio a conocer una presunta tregua entre las organizaciones criminales La Familia Michoacana y Los Tlacos, en localidades de la sierra de Heliodoro Castillo, principalmente.
Entre febrero y octubre se realizaron las elecciones municipales y tras los resultados se desataron los crímenes contra funcionarios, incluido el magnicidio del alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos Catalán, postulado por la alianza PRD-PRI-PAN.
En la entrevista de ayer, el obispo José de Jesús González insistió que en la ciudad de Chilpancingo “faltan las treguas que se hagan con esos grupos militantes de violencia y de maldad”.
A las autoridades municipales y al gobierno de Evelyn Salgado los llamó a tener “estrategias valientes, recursos, pedir inclusive ayuda de personas que pueden ayudar a mediar para que haya paz”.
Se requiere, añadió, “valentía que a veces por miedo a la muerte no se es valiente. Pues hay que ser valientes”, finalizó.