En el segundo aniversario luctuoso del activista Antonio Vivar Díaz, asesinado el 7 de junio de 2015 por policías federales, se celebró una misa y familiares y amigos le llevaron flores al panteón. Ayer siguieron las actividades de la Jornada por la justicia, la verdad y contra el olvido, que inició el 1 de este … Continúa leyendo Piden justicia por el asesinato en Tlapa de Antonio Vivar cometido hace dos años por policías federales
Antonia Ramírez
Junio 07, 2017
En el segundo aniversario luctuoso del activista Antonio Vivar Díaz, asesinado el 7 de junio de 2015 por policías federales, se celebró una misa y familiares y amigos le llevaron flores al panteón.
Ayer siguieron las actividades de la Jornada por la justicia, la verdad y contra el olvido, que inició el 1 de este mes y termina hoy con una marcha del mercado Un Nuevo Horizonte al centro de la ciudad.
La jornada es para exigir el esclarecimiento del asesinato y castigo a los autores materiales e intelectuales del crimen que ocurrió el día de las elecciones en la iglesia de la colonia El Tepeyac, durante protestas para exigir la presentación de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en Iguala.
Ayer la misa religiosa inició a las 6 de la tarde en la iglesia de la colonia El Tepeyac, donde se concentraron familiares y amigos de Vivar Díaz, en este lugar el día del asesinato vecinos de la ciudad concentraron a unos 30 policías federales que pedían la liberación de ocho profesores que fueron retenidos y trasladados a Acapulco, según la policía porque alteraron la elección y les encontraron bombas molotov, aunque después se supo que eran maestros que pasaban por la calle cuando fueron detenidos.
En su sermón el cura mencionó que la misa era para recordar a El Comandante Toño, quien luchó por sus ideales porque estaba comprometido con las causas justas. Pidió paz y un cese a la inseguridad que se sufre en el estado.
Después de la misa el grupo salió con flores, velas y pancartas para exigir justicia, dijeron que el 7 de junio no se olvida y que Antonio no murió, el gobierno, lo mató.
Llevaban su fotografía y mantas en su recorrido al panteón de San Diego donde dejaron flores y velas, ahí también se exigió justicia para el activista del Movimiento Popular Guerrerense (MPG) que fue asesinado a balazos por policías federales que irrumpieron en la iglesia arrojando gases lacrimógenos.