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Lunes 06 de Julio de 2026

Guerrero, México

Guerrero  

Pierde todo por inundaciones en NY un deliverista guerrerense; se recupera con ayuda de la comunidad

A pesar del caos, uno de los pocos sectores que no pararon su actividad fueron los repartidores de comida, quienes intentaron hasta muy entrada la noche cumplir con los pedidos que ya tenían asignados

Septiembre 04, 2021

Vicente Carrasco saca sus pertenencias dañadas del sótano donde vivía, en el barrio de Queens. Él trabaja como repartidor de comida en Nueva York Foto: Cortesía de Vicente Carrasco

Heriberto Paredes

Especial para El Sur / Ciudad de Nueva York

Las lluvias torrenciales y varios tornados que llevó el huracán Ida desde la tarde del 1 de septiembre hasta la madrugada del día siguiente a la ciudad de Nueva York, dejaron destrucción y muerte sin precedente.
El alcalde neoyorquino, Bill de Blasio, ha reconocido 15 decesos, sin embargo, es de esperar que esta cifra aumente debido a que todavía no están considerados en la estadística oficial personas indocumentadas.
Los barrios del Bronx, Queens y Brooklyn, lugar de residencia de la mayoría de migrantes latinoamericanos y surasiáticos, resultaron gravemente afectados por inundaciones de hasta 2 metros de altura.
Durante toda la tormenta, numerosos videos y fotografías daban cuenta de los destrozos causados por el caudal de agua que inundaba comercios, casas y edificios; cientos de automóviles quedaron flotando en las calles; por el Metro caían cascadas dentro de las estaciones y en algunas incluso se formaron pequeñas piscinas.
A pesar del caos y el peligro por la creciente de agua en las calles, uno de los pocos sectores que no pararon su actividad fue el de los deliveristas, quienes intentaron hasta muy entrada la noche cumplir con los pedidos que ya tenían asignados.
Buena parte de los repartidores de comida en Nueva York son guerrerenses. Uno de ellos, Vicente Carrasco, estaba trabajando y documentando distintos destrozos durante el paso del huracán Ida, sin saber que la casa donde vivía se estaba inundando.
Al volver a Queens, en donde rentaba una habitación, en cuanto logró llegar al sótano se dio cuenta de que había perdido todo.
Carrasco –originario de la Montaña– pudo contactar a amistades y compañeros de trabajo que le ayudaron a rescatar algunas pertenencias. Tras haber sacado el agua del sito pudo darse cuenta de que su ropa y casi todos sus bienes habían quedado inservibles, y entre todos empezaron a guardar las cosas en bolsas de basura.
No es raro que en los barrios de Nueva York muchas personas habiliten los sótanos como vivienda, ya sea para ocuparlos o alquilarlos. En esta ciudad el costo de la renta es muy alto, oscila entre 2 mil y 8 mil dólares mensuales, inaccesibles para la población migrante, que termina por pagar espacios en precarias condiciones, con poca ventilación y luz, y en muchos casos en situación de hacinamiento.
Esta es la realidad de cientos de miles de personas que provienen de América Latina. Vicente consiguió un lugar para dormir gracias a la ayuda de sus paisanos y otros migrantes mexicanos; además, en diversas páginas de Facebook que difunden información de las comunidades migrantes, se comenzó a hacer una colecta monetaria para ayudar al guerrerense y a otros afectados.
Para Marco Castillo, de la Red de Pueblos Transnacionales, “no es natural que ocurran desastres en las casas en las que viven las comunidades migrantes; históricamente han sido segregadas y sus condiciones de vida son precarias, sin embargo, han logrado establecer redes de apoyo y solidaridad que funcionan en situaciones como la de estas inundaciones”.
Precisamente esas redes, en donde participan migrantes de Guerrero, fueron las que inmediatamente reaccionaron en grupos de Whatsapp, mandando información y avisando de casos como el de Vicente Carrasco. “Aún falta –dice Castillo– un recuento más preciso de los daños, saber quién murió y luchar porque lo reconozcan, al menos, estadísticamente”.