EL-SUR

Miércoles 12 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Guerrero  

Relatan la criminalización e impunidad que impera en el estado a la Fundación Robert F. Kennedy

En Chilpancingo participan colectivos de familiares de desaparecidos y asesinados de Chilpancingo, Iguala, Chilapa y Acapulco. Acuden también el Cecop y la CRAC. Por los 43 normalistas de Ayotzinapa se dieron cuenta de que hay otros desaparecidos y fosas clandestinas, dice Mario Vergara a la delegación de la organización estadunidense defensora de derechos humanos encabezada por su presidenta Kerry. Periodistas entregaron un informe de 30 agresiones que van desde asesinatos hasta amenazas

Zacarías CervantesChilpancingo

Octubre 10, 2017


Familiares de desaparecidos, ejecutados, criminalizados y periodistas presentaron sus testimonios este lunes a una delegación de la Fundación de Derechos Humanos Robert F. Kennedy debido a la violencia que se sufre en Guerrero.
En la reunión la directora presidenta del organismo estadounidense, Kerry Kennedy pidió unir las voces de reclamo y sin temor, exigir la presentación de los desaparecidos, justicia por los asesinados y la libertad de los presos políticos.
En la reunión estuvieron familiares de los desaparecidos de colectivos de Chilpancingo, Acapulco, Iguala y Chilapa.
Asimismo familiares de asesinados como Bonfilio Rubio Villegas, los dos normalistas ejecutados por policías federales y estatales el 12 de diciembre del 2011 en Chilpancingo, familiares de criminalizados como los dirigentes del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Presa La Parota (Cecop), y de presos políticos como Arturo Campos Herrera.
Además periodistas entregaron un informe de agresiones que van desde asesinatos hasta amenazas en contra de trabajadores de distintos medios de comunicación. El documento incluye 30 agresiones en lo que va del año.
La reunión fue en la Casa Diocesana de Chilpancingo, estuvieron el obispo de la diócesis Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, el director del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández, el director del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón de Chilapa, Manuel Olivares Hernández, quienes organizaron la visita de los integrantes de la fundación.
La delegación de la fundación estadunidense fue encabezada por su directora presidenta, Kerry Kennedy, la actriz de Hollywood y colaboradora de la fundación, Catherine Keener, la empresaria del consejo asesor de Robert F. Kennedy, Karen Mehiel y la directora de programas, Angelita Baeyens, además de la abogada Caitlin Callahan y Max Burns director de comunicación de la fundación.
Durante más de 3 horas -desde las 11 hasta después de las 2 de la tarde- los defensores de derechos humanos escucharon los testimonios de familiares de desaparecidos, ejecutados, defensores y dirigentes de organizaciones sociales criminalizados, además de periodistas agredidos.

Conmueve la historia de Agustina García, la esposa de Arturo Campos

Muchos de los testimonios fueron contados entre sollozos que contagiaron a los integrantes de la delegación norteamericana, principalmente a su directora presidenta Kerry, quien constantemente se enjugaba sus ojos humedecidos.
No aguantó al escuchar el relato de la indígena ñu saavi Agustina García de Jesús, esposa del promotor de la Policía Comunitaria de Ayutla, Arturo Campos Herrera. Kerry conmovida hasta las lágrimas se paró de su asiento y presurosa fue a abrazar a la indígena que narraba cómo su esposo y ella, víctimas de la violencia, se convirtieron en promotores de la paz a través de la Policía Comunitaria, luego criminalizados por el gobierno y ahora víctimas de la ignominia de quienes eran sus amigos, compañeros y vecinos del pueblo.
“Los últimos cuatro años han sido una tortura para él, para mí y para mis cinco hijos. Me da mucho coraje que nos traten así sólo por ser indígenas. La vida que yo he llevado ya no es vida”, dijo la mujer después de que en media hora había sintetizado la historia de su esposo preso en la cárcel de Ayutla, sólo por promover la Policía Comunitaria para hacer frente a los asaltos, los robos y violaciones que se cometían en Ayutla y de las que su familia es víctima.
“Hoy estoy aquí con ustedes, pero mi pensamiento está con mis hijos, a quienes tengo que llevar de comer, porque quiero decirles que he sentido lo que es dormir sin comer, porque la poca comida que hay es para mis hijos, una como sea aguanta”.
Contó que el domingo buscó trabajo en la cabecera municipal y en todos lados le dijeron que si no tenía hijos le daban el empleo, pero que si los tenía no, “y se siente feo que teniendo manos, pies y cabeza para trabajar te discriminen sólo porque tienes hijos”. Fue entonces que la señora Kerry no aguantó y caminó a Agustina, la abrazó y ambas lloraron largo rato.
La indígena después todavía tuvo fuerza para contar que en medio de la tragedia que envuelve a su familia, como parte de la represión y las represalias en su contra, hace tres años fue incendiada su casa, “muchos dijeron que no era cierto, pero yo no acostumbro decir mentiras, hay una demanda”.
Concluyó que Arturo, su esposo, es un luchador social que buscó la paz “y por eso estamos pagando un precio muy alto, y ni con todo el dinero del mundo vamos a poder volver a tener la vida que llevábamos antes”.
Los 43 normalistas, una bendición

Uno de los primeros que habló fue Mario Vergara Hernández, hermano de Tomás, un secuestrado en Huitzuco. Él dijo que los 43 estudiantes de la Normal de Ayotzinapa son una bendición de Dios, “porque ellos nos abrieron los ojos y vimos que también nuestros hermanos están desaparecidos y nos enseñaron a buscarlos, gracias a ellos ahora nos atrevemos a decir: yo también tengo a un hermano desaparecido”.
Agregó que por los normalistas se dieron cuenta de que hay otros desaparecidos, que hay fosas clandestinas.
Mario Vergara dijo que los familiares de desaparecidos “buscan vida entre la muerte, porque yo al encontrar a mi hermano, voy a salvar a mi madre”.
Pidió a los integrantes de la delegación Kennedy, “llévense nuestro dolor y platíquenselo a todo el mundo”. También denunció que los familiares de los desaparecidos están haciendo el trabajo del gobierno y que ahora nadie se preocupa por los hijos de los desaparecidos que están creciendo con mucho odio, “y después, mañana, vamos a sufrir las consecuencias” porque querrán tomar venganza contra esta sociedad que ahora les da la espalda.
El emblemático buscador de fosas pidió a la fundación Kennedy que apoye a los colectivos con un aparato que desde el aire pueda rastrear huesos enterrados. Y demandó: “no nos dejen solos, del gobierno no tenemos ningún apoyo, no les importamos, somos su burla y nosotros estamos haciendo su trabajo para buscar a nuestros familiares desaparecidos”.

La impunidad e indiferencia de las autoridades para investigar los crímenes

Antes, Lamberto Castro de la Cruz narró la ejecución de su hijo, un joven de 18 años que recién había egresado del bachillerato y quiso trabajar para continuar sus estudios. Encontró empleo en un centro botanero al lado de un centro deportivo y recreativo, en donde a la tercera semana llegaron ocho hombres en una camioneta, dos de ellos se bajaron y dispararon en contra de dos de los clientes.
Su hijo, delgado de 1.78 metros intentó esconderse atrás del mostrador pero una bala le alcanzó a rozar la cabeza y cayó tirado al piso. Después uno de los dos hombres que dispararon en contra de sus clientes entró a rematarlo con dos disparos en la cabeza.
Lamberto contó que cuando llegó todavía sintió sus latidos, su hijo vivía, alcanzó a sentir los últimos latidos y suspiros, pero ya no llegó con vida al hospital.
Ahora durante los últimos tres años, no sólo ha vivido la ausencia de su hijo, sino que también se ha topado con la cerrazón, la indiferencia y la negligencia del Ministerio Público que no ha investigado el caso.
Dijo que como él hay 400 familias del colectivo de familiares de Chilpancingo que sufren esta indiferencia de las autoridades, “hoy tenemos que andar en grupo para exigir que avancen las carpetas de investigación, tenemos que andar en grupo para buscar a nuestros desaparecidos, para encontrar justicia, tenemos que acompañarnos para lograr necesidades básicas como salud, alimentación y educación de nuestros hijos”, informó a la delegación Kennedy.
Otra historia es la que contó Delfina García Calvario: Su hija Cecilia López García fue secuestrada un 22 de septiembre del 2014. Iba al CBTIS 134 y quería ser doctora, también iba a cursos de natación, “tenía muchas ilusiones, quería entrar al Colegio Militar a estudiar”, dijo y contó que ella la apoyaba en todo porque era su única hija.
Cuando la secuestraron le pidieron 4 millones de pesos, como maestra jamás hubiera reunido esa cantidad y ofreció a los secuestradores 200 mil pesos. Su hija pagó con su vida la falta de dinero.
La semana pasada otro de sus sobrinos, José Ángel Guadarrama García también fue asesinado, apenas el viernes pasado lo sepultaron. “Esta es la historia que se vive a diario en Chilpancingo, no hay un día que no maten a uno de nuestros jóvenes”, dijo la mujer.
Las historias se contaron casi en cascada. Otra de ellas fue la de la señora Guadalupe Casarrubias. Dijo que su hijo Pedro Leyva Casarrubias fue desaparecido el 27 de octubre del 2011 afuera del restaurant El Tecuán en donde era capitán de meseros, de donde se lo llevaron junto a otras cuatro personas.
Explicó que después de la desaparición de su hijo ella vive gracias a Dios, porque participa en una comunidad de la Iglesia Católica en donde le ayudan a sobrevivir, a pesar de la tragedia que trae dentro.
En el encuentro, se contaron casos de ejecuciones como la del indígena Bonfilio Rubio Villegas hace 8 años, o como la de los jóvenes normalistas de Ayotzinapa el 12 de diciembre del 2011 al sur de la capital cuando fueron desalojados por policías federales y estatales de la Autopista del Sol.
También hubo denuncias de la criminalización de luchadores sociales como el dirigente del Consejo de Ejidos y Comunidades Opositoras a la Parota, Marco Antonio Suástegui, o el mismo caso de Arturo Campos.
A su vez el director del Centro Morelos, Manuel Olivares Hernández entregó un concentrado de 200 homicidios dolosos que se han cometidos sólo en Chilapa en lo que va del año, así como 500 familias desplazdas sólo de dos comunidades, Ahuhuiyuco y Tepozcuahutla, de ese mismo municipio, pero dijo que esto sólo es una muestra en un municipio de lo que pasa en todo Guerrero “en donde hay miles de desaparecidos, miles de asesinados y miles de desplazados. Ojalá los testimonios que escucharon aquí lleguen a sensibilizar a las autoridades”.
El director de Tlachinollan, Abel Barrera Hernández expresó que los testimonios hablan del deterioro que se vive como sociedad y como país, y pidió a la delegación Kennedy que en la medida de las posibilidades haga más visible esta situación que está pasando en Guerrero.
Al final Kerrry Kennedy pidió a los asistentes que se unan y con el mismo valor sigan exigiendo la presentación de sus desaparecidos, justicia para sus asesinados y la libertad de sus presos políticos. Dijo que el dolor que con que escucharon los testimonios le da fortaleza a esa agrupación para exigir a las autoridades que se termine esa indiferencia, la impunidad y que haya justicia para las víctimas de la violencia.
Angelita Baeyens, informó que buscarán una entrevista con las autoridades federales y estatales para plantear los casos de injusticia e impunidad que escucharon en esta reunión.