EL-SUR

Jueves 06 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Guerrero  

Se complica la salud de su padre debido a la falta del servicio de hemodiálisis en Zihuatanejo, relata

“Quizás para el gobierno los enfermos renales sean sólo una cifra estadística, pero para nosotros se trata de nuestro familiar”, dice la hija de un paciente de 66 años

Diciembre 30, 2024

Brenda Escobar

Zihuatanejo

El señor Daniel Morillón, de 66 años de edad, vecino de Zihuatanejo, desde hace dos años es un enfermo renal, sus riñones dejaron de funcionar de manera natural, por lo que requiere de tres sesiones de hemodiálisis por semana para poder sobrevivir.
Su hija Mati cuenta que cuando los médicos le dieron el diagnóstico a su papá y le dijeron que su vida iba a depender de una máquina que cada tercer día le iba a filtrar su sangre para que pudiera continuar con vida, “fue un golpe devastador no sólo para él, sino también para toda la familia, principalmente para mi madre, pues mi papá era el sostén principal de la casa”.
Dijo que estos dos últimos años han sido muy difíciles, pues la salud de su padre se ha ido deteriorando a consecuencia del mal funcionamiento de sus riñones, ya que también padece diabetes, hipertensión y ha perdido la vista por completo, “son varias cosas que él padece a consecuencia de la misma enfermedad y esto que está pasando en la clínica ha venido a complicar muchísimo más su salud”.
Mati comentó que en estos 10 días, en la clínica subrogada del Seguro Social sólo le han dado una sesión a la semana, la cual no es suficiente e incluso, la última vez “se la dieron pero le dejaron líquido, lo que le provocó delirios, por eso me lo tuve que llevar de emergencia a Lázaro Cárdenas, para que allá terminaran de sacarle el líquido, eso fue ayer (sábado 28), que nos fuimos de rápido”.
Agregó que por ser una familia de bajos recursos económicos, sus tres hijos -una de ellas con discapacidad-, su madre y su padre dependen directamente de ella, pagar mil 300 pesos por una sesión más los gastos de traslado y comidas en Lázaro Cárdenas, tres veces por semana, “es demasiado dinero para nosotros, además del tiempo, la distancia y lo difícil que es para mi papá en cuestión de comodidad”.
“Yo me preocupo porque no tengo las posibilidades para estarlo mueve y mueve y gastando porque en mi trabajo no gano tanto, si lo llevara a Lázaro Cárdenas, serían 2 mil 400 pesos que no puedo estar gastando cada tres días, además de que tengo que trabajar para sostener a mis hijos y a mis padres, no podría estar viajando con esa frecuencia”.
Dijo que lo ocurrido en la clínica del hospital afectó “por completo” la rutina con la que se venía organizando para trabajar y llevar a su padre a sus sesiones de hemodiálisis, “lo que nos ha traído con el alma en un hilo es que por no tener a tiempo sus sesiones, las toxinas que deberían de filtrar sus riñones, le afecten, por ejemplo, el cerebro, que es lo que le provoca los delirios, por eso nos lo tuvimos que llevar de emergencia a Lázaro Cárdenas, donde allá nos encontramos también a otras dos familias de aquí de Zihuatanejo que llevaron a sus pacientes porque una sola sesión que les han dado en la otra clínica no ha sido suficiente”.
“Quizás para el gobierno los enfermos renales sean sólo una cifra estadística, pero para nosotros, se trata de nuestro familiar, de nuestro padre, nuestra madre, nuestro hermano, nuestro hijo, son nuestros seres queridos y sí, tal vez en algún momento Dios los va a llamar a su lado, pero mientras estén con nosotros, tenemos que atenderlos y que tengan una vida de calidad en la medida de nuestras posibilidades económicas”.
Mati señaló que la contaminación de las máquinas, “no debió pasar, jamás, pero lamentablemente los responsables se volvieron condescendientes con las medidas de higiene, dejaron de dar cubrebocas, de dar botas y batas quirúrgicas, dejó de haber tapetes desinfectantes para los zapatos, se relajaron las medidas y ahí están las consecuencias que nos están afectando a todos de manera directa e indirecta”.
“En la clínica del Seguro Social, le exigen a nuestro familiar que asista recién bañado, con ropa limpia o llevar otro cambio de ropa que se deben de poner al entrar a las instalaciones; también llevan otro par de calzado completamente limpio y desinfectado para poder entrar a la sala de tratamiento y la cobija o el edredón que llevan para cubrirse del frío, debe estar perfectamente limpio y se debe lavar después de cada sesión y no te dejan entrar si no llevas cubrebocas”.
Mati Morillón pidió a las autoridades de salud, “que se tomen las medidas para que esto no vuelva a pasar, porque el tratamiento de los pacientes con insuficiencia renal es literalmente de vida o muerte”, dijo.