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Lunes 06 de Julio de 2026

Guerrero, México

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Segunda mujer indígena violada por militares en la región me’paa

* Once efectivos del 41 Batallón de Infantería del Ejército llegaron a la casa de la agraviada con el pretexto de que había carne de res, y quería que confesara dónde la habían robado había * La agraviada declaró ayer ante el viositador general de la Codehum, Hipólito Lugo Cortés Nelly Bello, enviada, Ayutla de … Continúa leyendo Segunda mujer indígena violada por militares en la región me’paa

Marzo 25, 2002

* Once efectivos del 41 Batallón de Infantería del Ejército llegaron a la casa de la agraviada con el pretexto de que había carne de res, y quería que confesara dónde la habían robado había * La agraviada declaró ayer ante el viositador general de la Codehum, Hipólito Lugo Cortés

Nelly Bello, enviada, Ayutla de los Libres * La tarde del viernes tres militares armados con rifles, pertenecientes al 41 Batallón de Infantería, atacaron y violaron a la indígena me’paa Inés Hernández Ortega en el poblado Barranca Tecuani, a quien primero hostigaron sobre el origen de algunos kilos de carne de res que oreaba en el patio de su casa.

Es la segunda violación a una mujer indígena en la misma región me’paa, después del caso  de Valentina Rosendo Cantú, también atacada por militares del 41 Batallón de Infantería, con sede en Chilpancingo, el 16 de febrero, cuando entraron a la comunidad de Barranca Bejuco, municipio de Acatepec, a preguntar por una lista de 11 supuestos encapuchados.

Ayer por la mañana, Hernández Ortega declaró ante el visitador general de la Comisión de la Defensa de los Derechos Humanos en Guerrero (Codehum) Hipólito Lugo Cortés, sobre el ataque sexual.

A través de una traductora mujer –pues no permitió que un hombre escuchara su tímido relato– dijo que el viernes a las 3 de la tarde llegaron a su casa once militares, le dijeron buenos días, los perros salieron a ladrar a los extraños, mismos que se acercaron y entraron a la cocina en el interior de la casa donde ella estaba.

De los once efectivos, tres se introdujeron y apuntando sus rifles le preguntaban sobre el origen de la carne, “decían que ¿dónde la habíamos robado?, ¿dónde está tu marido?, decían”.

Ante la escena intimidatoria, los cuatro hijos menores de Inés, Noemí de 9 años, Ana Luz de 7, Colosio de 5 y Nélida de 3 años salieron corriendo y llorando a casa de su abuelo paterno, Raymundo Prisciliano, localizada como a 200 metros de su casa.

La indígena me’paa, de 28 años, se quedó sola con los militares y en segundos la tomaron por la fuerza y abusaron sexualmente, mientras los ochos militares que estaban afuera presenciaron los hechos y tomaban los trozos de carne para meterlos en sus mochilas.

Dijo al visitador general que entendía lo que los militares decían pero que no podía responder porque no habla español, sólo el idioma tlapaneco, es decir, el ma’ paa. Y a pregunta de Lugo Cortés negó haber visto los nombres bordados en las camisas por miedo a golpes.

Luego de aproximadamente media hora que duró el incidente, los efectivos salieron de la casa. Inés Hernández Ortega se encerró temiendo que los otros soldados entraran para también abusar sexualmente. Sin embargo segundos después las figuras vestidas en verde olivo desaparecieron.

Salió de la casa y se percató de que se dirigían a Yerbasanta donde está el campamento del 41 Batallón de Infantería desde hace casi una semana y a 600 metros de distancia de Barranca Tecuani.

La indígena describió a sus agresores, dos de ellos eran güeros y delgados y el otro moreno claro y medio gordo.

Dijo además que después de la agresión sexual tuvo temperatura y frío, además de sentir dolor en el vientre al orinar. Sin embargo la tarde de ayer no pudo ser atendida en el centro de salud de los Servicios Estatales porque no había ginecóloga y ella no permitió que un médico hombre la atendiera por lo que el visitador propuso ir con una médico particular y la Codehum se haría cargo de los gastos.

Hernández Ortega aseguró que la carne era producto de la única vaca que tenían y que mataron hace 5 días para abastecerse de carne para toda la familia.

Una hora después llegó su marido, Fortunato Prisciliano Jesús, y ella lloraba.

Luego de terminar su relato de hechos, le tocó el turno a su marido Fortunato, para continuar pues fue él solo a denunciar ante el comisario municipal Simón Maurilio Morales.

Dijo que llegó a su casa pasadas las 4 de la tarde y vio que no estaba la carne tendida y entró a su casa y encontró a su mujer llorando, le preguntó que le pasaba y le contó lo sucedido.

Luego le recriminó no cerrar la puerta e Inés Hernández le respondió que cuando se percató los tres uniformados ya estaban dentro de la casa; le preguntó qué le hicieron y con llanto le relató la violación. “Encabronado la mandó con los guachos porque ‘ya te agarraron, no te conseguí pa’ los guachos te conseguí para mi’. Sin embargo luego del llanto, las súplicas y las nueva explicación recapacitó y mejor se dirigió a casa del comisario para denunciar el robo”, dijo la traductora.

Al llegar a la casa del comisario, éste tenía reunión con otros señores del poblado y sólo relató el robo.

Maurilio Morales le respondió que “eran guachos, la ley del gobierno y que no le podían hacer nada”, mientras que los otros hombres le dijeron que lo acompañaban al campamento y otros dijeron que ya nada se podía hacer porque “son guachos, son gente del gobierno y se detuvieron”.

Finalmente acordaron que mejor se acercara a la Organización Independiente de Pueblos Mixtecos y Tlapanecos localizada en Ayutla de los Libres para denunciar el robo y después decidió también denunciar la violación.

El comisario dijo en su declaración que el campesino sólo le había mencionado el robo de la carne pero no la violación a su esposa por lo que informó que hoy o mañana la comunidad Barranca Tecuani tendrá una asamblea y decidirá cómo van a proceder.