Redacción Con el reclamo de justicia a las autoridades estatales, ayer lunes fue sepultado el empresario de 39 años César Alejandro Ovando Molina, asesinado la noche del sábado dentro de su negocio en Chilpancingo. De profesión ingeniero, César Alejandro era gerente del popular bar La Martina y trabajador del Hospital de la Madre y el … Continúa leyendo Sepultan entre reclamos de justicia al empresario de La Martina asesinado en Chilpancingo
Abril 29, 2025

Redacción
Con el reclamo de justicia a las autoridades estatales, ayer lunes fue sepultado el empresario de 39 años César Alejandro Ovando Molina, asesinado la noche del sábado dentro de su negocio en Chilpancingo.
De profesión ingeniero, César Alejandro era gerente del popular bar La Martina y trabajador del Hospital de la Madre y el Niño Guerrerense (HMNG) del gobierno estatal.
El sábado a las 9:15 de la noche fue asesinado a balazos por hombres armados que irrumpieron en el bar ubicado en la avenida Lázaro Cárdenas. Otro joven de nombre Edson también murió, y una pareja más resultó lesionada como resultado del ataque.
Ni el alcalde Saúl Alarcón Herrera, ni el gobierno del estado de Evelyn Salgado se han pronunciado al respecto.
Tampoco la Fiscalía General del Estado de Guerrero (FGE) encabezada por el militar Zipacná Jesús Torres Ojeda, ha dado un informe de los hechos.
La mañana de ayer el joven empresario fue despedido con lágrimas y porras de familiares, amigos, compañeros de trabajo, trabajadores y empresarios.
También hubo exigencias de justicia y de que se esclarezca el caso que mantiene en vilo a la población de la capital del estado. Un día antes de este doble crimen, en el bar de enfrente, Cantaritos, fueron heridos con arma de fuego tres jóvenes.
El cortejo fúnebre inició a las 10 de la mañana en la explanada del HMNG donde César Alejandro fue homenajeado por compañeros de trabajo, quienes le lanzaron pétalos de rosas. Le reconocieron su dedicación y entusiasmo.
Luego se dirigió a su negocio La Martina Cantina. Ahí su caja fue cargada por el personal que lo despidió entre flores, aplausos y lágrimas.
Se dirigió a la capilla del Señor de la Misericordia del panteón central, donde se celebró una misa de cuerpo presente.
Finalmente se le dio cristiana sepultura entre porras y aplausos. ¡César, César, ra, ra, ra!, ¡justicia para César!, gritó una asistente. ¡Justicia!, respondieron los presentes.