Son 12 las familias instaladas en la bodega del DIF de Chilpancingo, pero donadores particulares ya no les mandan apoyos en víveres, porque se difundió la versión errónea de que habían vuelto a las instalaciones universitarias
Noviembre 21, 2024
Lourdes Chávez
Chilpancingo
Una parte de las 41 familias damnificadas del huracán John, que demandaban ser incluidas en el censo de la Secretaría de Bienestar, permanecen refugiadas en el Comedor Universitario de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG).
En cambio, el domingo fueron desalojadas las personas instaladas en el gimnasio de la institución, fecha en que terminaba la tercera prórroga acordada con el rector Javier Saldaña Almazán, porque los afectados esperaban que el Ayuntamiento de Chilpancingo les facilitara ese día, otro sitio para refugiarse.
Fue hasta el lunes, cuando con apoyo de una ambulancia de Bomberos del municipio, fueron trasladados a la bodega del DIF municipal, después de haber pasado una noche en una casa de la colonia PRD.
Uno de los afectados, que pidió reservar su nombre, fue consultado sobre las condiciones del nuevo refugio. Precisó que hay 12 familias instaladas en la bodega del DIF de Chilpancingo, pero habían dejado de recibir apoyos en víveres, porque se difundió la versión de que habían vuelto a las instalaciones de la UAG.
Esto es, porque el lunes 18 de noviembre, a través de la página de Facebook de la UAG, se transmitió un testimonio de una damnificada del comedor universitario, Emma Pérez García, reconociendo el apoyo de la institución que les brindó techo y comida desde el primer día del impacto del huracán John.
Pese a que Pérez García puntualizó que ellos, los del comedor, eran distintos al grupo que se encontraba en el gimnasio de la universidad. La versión que trascendió fue que todos los damnificados habían regresado a las instalaciones de la UAG, lamentó el damnificado del DIF municipal.
El martes 19, el rector Javier Saldaña también visitó a los damnificados en el Comedor Universitario, lo que reforzó esa impresión.
El damnificado dijo que tras su desalojo del gimnasio de la universidad, se fueron a una casa que no tenía condiciones para todos, que los hombres más jóvenes se quedaron a dormir a la intemperie.
Ahí, dijo que la regidora de Morena, Nicole Cambray, les llevó víveres y colchonetas. Al siguiente día, lunes, fueron trasladados a la bodega del DIF, donde la directora les dio víveres.
El martes, Alfonso Heredia Alarcón, secretario particular del alcalde Gustavo Alarcón Herrera, les llevó un tanque de gas, una estufa y enseres para guisar, indicó.
Asimismo, informó que el presidente de la Junta de Coordinación Política del Congreso, Jesús Urióstegui, les envió despensas.
Añadió que no podían guardar comida porque no tienen refrigerador, pero en la gestión de algunos electrodomésticos les dijeron que no podían apoyarlos, porque ya sabían que habían vuelto a las instalaciones de la UAG, donde les proporcionan comida.
El afectado aclaró que antes nadie mencionaba al grupo de damnificados que sigue en el Comedor Universitario, porque no iban a las manifestaciones, en las que sí participaban los del gimnasio, no obstante, puntualizó que eran parte de las demandas para las 41 familias afectadas.
Llamó a las autoridades de los tres órdenes de gobierno a no dejarlos solos, pues todos son familias de escasos recursos, que vivían en colonias irregulares y que tienen trabajos informales que apenas les permiten solventar los gastos de la escuela de sus hijos.
“No pedimos más que apoyo, como han recibido otros afectados. Ahora tenemos fichas de daños de nuestras viviendas, pero no es un dictamen. Dicen que no nos sirve para nada. Sí, confirman que las casas son inhabitables, en tanto vaya un experto a levantar el dictamen”.