Las viviendas del fraccionamiento Nuevo Mirador tienen fisuras y cuarteaduras por donde se transmina el agua cuando llueve, sin embargo los vecinos no pueden repararlas porque la empresa que las hizo —y que está demandada en la PGR— ya no tendría responsabilidad legal. Temen que las construcciones se colapsen por los daños
Beatriz GarcíaChilpancingo
Diciembre 29, 2017
Damnificados por los fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel en el 2013 del fraccionamiento Nuevo Mirador terminaron el año habitando aún en casas que tienen fisuras, cuarteaduras y humedad. Aunque la empresa que las hizo está demandada ante la Procuraduría General de la República (PGR) ésta no ha respondido, ni tampoco las ha demolido y en cualquier momento pueden colapsar.
La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) les dijo a las familias que no tienen que hacerle arreglos a las casas porque pierden la garantía, y entonces la empresa no estará obligada a reparar los daños, además de que los vecinos continúan sin el servicio de agua y sin que se termine el puente de acceso al lugar.
El fraccionamiento Nuevo Mirador está a las afueras de la capital a un lado de la Autopista del Sol hacia Acapulco, ahí viven familias damnificadas en septiembre del 2013 por el paso de la tormenta tropical Manuel y el huracán Ingrid.
En el fraccionamiento se construyeron 598 viviendas, sin embargo 32 de ellas son inhabitables porque pueden colapsarse en cualquier momento, aunque también el resto de viviendas tienen daños en paredes, pisos y techos y son un riesgo para las familias.
A los habitantes les entregaron la llave de su casa el 23 diciembre del 2015 pero la usaron sólo hasta el 5 de enero del 2016, y desde que las habitaron denunciaron que tienen cuarteaduras y fisuras que provocan humedades y filtraciones.
En este año en reiteradas ocasiones el delegado de la Sedatu, José Manuel Armenta Tello declaró que la responsabilidad es de la empresa que hizo la obra, por lo que se enfrenta a una demanda en la PGR para que asuma su responsabilidad.
Además en agosto la Secretaría de Función Pública (SFP) inhabilitó por 10 años al actual diputado local por el PRI, Héctor Vicario Castrejón por “negligencia administrativa” cometida durante su paso por la delegación estatal de la Sedatu. Después Armenta Tello detalló que esa negligencia fue por “concepto de obra pagada no ejecutada”, que entonces había que proceder contra la empresa como consecuencia y recomendación de la auditoría, y que las primeras ocho denuncias afectan al Nuevo Mirador donde las construcciones tienen daños.
Los vecinos viven con temor
Este jueves se hizo un recorrido para conocer la condiciones de las casas del fraccionamiento, principalmente en la manzana 1B que está frente a la manzana 2B que está inhabitada y que incluso Protección Civil (PC) en marzo exhortó que tenían que ser demolidas las 32 viviendas antes de que iniciaran las lluvias sino se corría el riesgo de que se reblandeciera más la tierra, sin embargo no se demolieron.
La representante de la manzana 2A, Silvia Flores Ramos y la representante de la manzana 1B, Ana María Montán Leyva mostraron el talud de la primera manzana que tiene un deslizamiento de unos 40 centímetros, lo que demuestra que ese terreno es inestable.
Incluso un edificio azul que se encuentra a un costado de la cancha a simple vista se ven las fisuras en toda la pared, además una de las preocupaciones de los vecinos es que en las casas inhabitadas se meten jóvenes para drogarse.
Nicomedes Cruz era habitante de la colonia Jacarandas pero luego del huracán y la tormenta fue reubicado en el Nuevo Mirador, recordó que cuando llegó una ventana estaba quebrada y quiso cambiarla pero los trabajadores de la empresa le prometieron que lo harían pero no cumplieron. La ventana está igual que cuando llegó hace dos años.
El vecino mostró las fisuras que tiene su vivienda en la sala, comedor y en sus dos cuartos, además los desprendimientos en los marcos de las puertas por donde se filtra el agua cuando llueve y se humedece, incluso cuando los vecinos de arriba lavan su piso se trasmina el agua y genera conflictos entre los habitantes.
Los techos de su vivienda están manchados por las filtraciones de agua. En la parte trasera está el lavadero y también hay fisuras que atraviesan toda la pared.
Dijo que le puso rejas de protección a su casa porque las ventanas y puertas estaban inseguras y él sale a trabajar.
Señaló que no ha comprado muebles para su casa porque no sabe cuánto tiempo va vivir ahí, y que incluso se quiere ir a trabajar a Baja California porque en la capital no hay trabajo, sin embargo teme que durante su viaje se hagan diligencias en el fraccionamiento y necesiten su presencia porque es el titular.
En una visita a la vivienda de Armelio Rodríguez su familia también mostró los daños que son similares al resto de las casas de sus vecinos, en una de las habitaciones las cuarteaduras cada vez son más gruesas y cuando tienen que subir o bajar las escaleras la casa se cimbra.
Mientras que en el caso de Fernanda Cano quien vive con sus tres hijos, en la cocina de su casa hay una grieta de unos 30 centímetros por donde entra la luz, además de que el contorno de una de las paredes y de las esquinas hay fisuras y en cualquier momento su casa podría colapsar.
La vecina recordó que trabajadores de la empresa marcaron los daños para después repararlos pero nunca lo hicieron.
La última vez que la empresa reparó algunos daños fue hace como medio año, sin embargo las cuarteaduras volvieron y siguen agrandándose.
Subrayó que su miedo es constante pues su casa está pegada al edificio que debe ser demolido y que sabe en cualquier momento va a colapsar y caerá encima de su vivienda, “esto es lo que me da más miedo, se puede venir para acá”.
Luego de la protesta en la Autopista del Sol
El 14 de noviembre maestros, alumnos y damnificados de dicho fraccionamiento bloquearon la Autopista del Sol en la salida de Chilpancingo a Acapulco para exigir a la Sedatu la reparación de sus viviendas, además pidieron a la Secretaría de Educación Guerrero (SEG) claves para las escuelas y que se termine el puente del lugar y la escrituración de sus casas.
Posteriormente los vecinos junto con el delegado de la Sedatu acudieron a la PGR para dialogar y conocer la demanda contra la empresa, ahí se les informó que por la investigación se haría un peritaje en el fraccionamiento.
Los peritos acudieron principalmente a los edificios B del 1 al 4 pues son los que corren mayor riesgo porque son los que están pegados al edificio inhabitado, contaron Silvia y Ana.
Como son vacaciones los peritos dejaron de trabajar pero los vecinos esperan que inicien labores el 8 de enero para revisar el resto de los edificios, además desconocen cuándo obtendrán una respuesta de este peritaje y tampoco tienen programada alguna reunión con Armenta Tello para saber los avances.
Silvia Flores manifestó que cuando habló con los peritos les dijo, “nosotros lo que nos interesa es qué va a pasar con esas casas con un temblor”
Las obras sin terminar
Por otro lado, el puente que se construye está sin avances desde noviembre, sólo está hecho a la mitad porque la otra parte debe hacerse en un terreno particular, sin embargo por incumplimiento de acuerdos con el Ayuntamiento el dueño cerró el paso hasta que se cumpla el convenio.
Los vecinos lo único que saben es que el dueño y el presidente suplente, Jesús Tejeda Vargas han dialogado pero no hay avances.
El puente es necesario porque si no el transporte tiene que pasar debajo de un túnel y en época de lluvias se pone lodoso y se encharca el agua, la combi deja de pasar hasta las 8:30 de la noche y después las familias tienen que tomar el taxi que les cobra entre 150 pesos y 200 pesos y de 80 a 100 pesos en el día.
Asimismo, trabajadores de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado de Chilpancingo (Capach) fueron hacer pruebas y la última vez que acudieron dijeron que había una tubería rota que impedía surtir agua y ya no regresaron, los vecinos tienen que comprar tinacos, tambos o cubetas con agua que cuestan entre 80 pesos a 150 pesos, a veces diario, semanalmente o quincenalmente.
El 28 de octubre los vecinos habilitaron una casa de salud que construyeron con madera y con apoyo de una doctora de la comunidad de Petaquillas que les hace el favor de ir a atenderlos los jueves, pues desde hace dos años comenzó a hacer brigadas de salud en el lugar.
Dijeron que por lo menos cuentan con un servicio básico, sino tendrían que trasladarse hasta los hospitales y afortunadamente hasta el momento no se ha presentado una situación grave.