El director del Centro Minerva Bello, Filiberto Velázquez y la directora del Centro Morelos, Teodomira Rosales coinciden en que no es garantía de que se resuelva el problema de la violencia del crimen organizado y ven el riesgo de que éste penetre aún más en el sector militar
Julio 02, 2025
Zacarías Cervantes
Chilpancingo
El control de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa -antes Sedena-) sobre la Guardia Nacional es un retroceso en materia constitucional, de seguridad y derechos humanos, coincidieron el director del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello (Centro Minerva Bello), Filiberto Velázquez Florencio y la directora del Centro Regional de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos), Teodomira Rosales Sierra.
Ambos activistas creen que el hecho de que la Secretaría de la Defensa Nacional tenga bajo su control la Guardia Nacional no es garantía de que se resuelva el problema de violencia e inseguridad y, por el contrario, ven el riesgo de que el crimen organizado permee más el sector castrense.
El lunes el Senado de la República aprobó la reforma a la Ley de la Guardia Nacional que pone en manos de la Defensa esa corporación que había venido funcionando con un mando civil.
El director del Centro Minerva Bello, Velázquez Florencio opinó que eso es un retroceso sobre todo en países como México donde en la Constitución separa la función de las fuerzas armadas de las corporaciones civiles, “y ahora se permite que las fuerzas armadas no sólo se involucren en asuntos de seguridad interior, sino que podrán participar en actividades políticas”.
El sacerdote opinó que entregar el mando de la Guardia Nacional a la Defensa es una respuesta a la petición desde hace muchos años del Gobierno de Estados Unidos que venía pidiendo la militarización de la seguridad pública.
Recordó que a pesar de que no había una reforma a la ley, en los hechos la Guardia Nacional venía operando en México desde el Gobierno anterior de Andrés Manuel López Obrador.
El activista dijo que la determinación implica el incremento de las violaciones a los derechos humanos “porque por más que manden a sus elementos a cursos en materia de derechos humanos, al final, ellos, los militares, tienen un entrenamiento castrense, militar y de obediencia ciega hacia el mando y esto lo que va a ocasionar es que se violen los derechos humanos, sobre todo durante las detenciones en los puestos de revisión que se lleguen a instalar”.
Para el defensor de derechos humanos, al estar más expuestos los militares a través de la Guardia Nacional en los asuntos de criminalidad se llegarán a permear aún más por el crimen organizado.
“Por eso creo que no sólo es un retroceso constitucional, sino en materia de derechos humanos porque se van a vulnerar los derechos civiles”.
En cuanto a los resultados en el combate a la criminalidad, dijo que no ve que haya resultados, “pues ya se hubiera visto, la Guardia Nacional ha estado actuando durante cuatro años y no se han visto los resultados, a pesar de que sus mandos eran militares”.
Dijo que en realidad nada cambia en relación de como venía funcionando, “la diferencia es que ahora hay una ley, pero a pesar de ella hay una violación constitucional, sobre todo al artículo 21 pues yo creo que al entregar la seguridad pública al Ejercito se debilita la supremacía constitucional”.
Añadió que el peligro que ve ahora es que la preparación de los militares está diseñada para la defensa nacional no para gobernar, pues son las facultades que en los hechos les están dando al asumir el control de casi todas las áreas del gobierno.
“Ahora la Guardia Nacional va a debilitar los contrapesos democráticos y el peligro para la gobernabilidad es que los militares están diseñados para la defensa nacional no para gobernar”.
El sacerdote advierte que el peligro es que en el futuro sea irreversible la influencia de los militares sobre el poder civil y ya nadie los pueda quitar.
El Ejército genera desconfianza y miedo: Teodomira
Por su parte, la directora del Centro Morelos, Teodomira Rosales, opinó que habrá más desconfianza y miedo hacia esta corporación.
“Ya de por sí se le tiene desconfianza a la Sedena por todo lo que ha pasado en nuestro estado, como las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, las violaciones de indígenas, por todo eso estamos preocupados, pues la mayoría de las violaciones a los derechos humanos se han cometido por militares”, dijo.
Insistió: “La verdad sí, hay una desconfianza, temor y preocupación”.
Lamentó que los diputados y senadores antes de aprobar leyes no consulten a los ciudadanos; “el actual régimen siempre dice que el pueblo manda, pero no pone a consideración del pueblo si está de acuerdo o no en decisiones tan importantes como esta”, reprochó la activista.
Rosales Sierra destacó que en cuatro años que ha trabajado la Guardia Nacional no ha dado resultados, “es una corporación en la que solamente se está mal gastando mucho dinero”, dijo.
“No hay ninguna garantía de que se resuelva el problema de inseguridad y violencia, nomas hay que ver como está México, pero sobre todo Guerrero, Chiapas y Oaxaca, ¿cuál protección?, en su cara se cometen los asesinatos y en su cara reclutan a los jóvenes los grupos delictivos”, denunció.
Declaró que aún con la militarización de la entidad ve que sigue habiendo un vacío de autoridad para resolver el grave problema de violencia, “las autoridades no ven la seriedad del problema. Todos los ciudadanos tenemos miedo a salir de nuestras casas, aunque esté la gente de la Sedena y de la Guardia Nacional en las calles, de todas maneras, se cometen los delitos y a la mayoría de los ciudadanos le violan sus derechos”.
Para Rosales Sierra el riesgo que se vislumbra es el aumento de las violaciones a los derechos humanos, sobre todo porque responden a autoridades que no les interesa; “como en los gobiernos pasados, en el de Andrés Manuel López Obrador y ahora en el actual de la presidenta Claudia Sheinbaum se siguen violentando los derechos humanos”.
Recordó que en los dos últimos gobiernos no sólo aumentaron los asesinatos, sino también las victimas de desapariciones forzadas y de desplazamientos por el crimen organizado y por las propias autoridades; “no vemos avances, ni cambios, por el contrario, se va empeorando la situación”.
Dijo que lo grave es que ahora ya nadie puede denunciar o criticar por la complicidad o inacción de las autoridades “porque luego nos están estigmatizando, criminalizando y descalificando, entonces ¿a donde vamos o con quien tenemos que acudir?”.
Insistió: “La verdad, tenemos miedo y preocupación si la Guardia Nacional pasa a la Sedena porque no sabemos a quienes van a obedecer, porque yo no creo que vaya a cambiar la vinculación de los mandos militares con el crimen organizado. Yo, la verdad, no creo que eso vaya a cambiar, a menos que en verdad se haga una limpieza desde muy a fondo, pero eso está muy complicado y es muy difícil que se haga, esto ya está rebasado”, dijo.