EL-SUR

Lunes 25 de Octubre de 2021

Guerrero, México

Guerrero  

Vendedora de Acapulco superó al coronavirus en casa y se encontró con un desolado malecón al regresar a trabajar

La pandemia ha traído mucho sufrimiento a sus compañeros que se han visto en aprietos ante la falta de visitantes, relata María Azucena

Jacob Morales Antonio

Abril 14, 2021

María Azucena vende boletos en el malecón para las embarcaciones que hacen recorridos por la bahía de Acapulco Foto: Jesu?s Trigo

Jacob Morales Antonio

Un medio día en el malecón de Acapulco, a los rayos del sol todos le escapan y buscan un lugar con sombra, a excepción de la señora María Azucena de 55 años, quien está cubierta de cabeza a los pies para poder ofrecer y vender los boletos para pasear en las embarcaciones que recorren la bahía.
En junio ella enfermó de Covid-19, por fortuna dice que lo superó en casa y no requirió de atención en el hospital, sus familiares la cuidaron. Desde hace 8 años trabaja en la zona del malecón, que nunca había lucido tan desolado como ahora, dice.
Desde las 8 de la mañana ella llega al malecón con la ayuda de una bocina y los boletos en la mano, los ofrece a los turistas, su jornada termina a las 4 de la tarde con la ultima salida.
Pese a estar cubierta, detrás de la mascarilla, el sombrero, y las largas mangas de su blusa, se puede observar a una mujer con canas, de voz fuerte y con una vocación de servicio que atrae a los visitantes.
Dice que trabaja para completar el gasto con la pensión que recibe por el fallecimiento de su esposo, no es mucho. En la venta de boletos antes de la pandemia se llevaba a casa 300 pesos, con el cierre de las actividades y sus restricciones ahora a penas logra al día 150 pesos.
Por fortuna para ella, ese dinero es para si misma, sus hijos están grandes y trabajan. Sostiene que desde hace 8 años trabaja en el malecón porque tiene la fuerza y es productiva.
Cuando enfermó de Covid-19 la zona donde trabaja era fantasmal, ahora poco a poco se recupera pero no llegan los visitantes de antes.
Dice que cada embarcación puede llevar hasta 80 personas, pero las restricciones sanitarias e impuestas por el gobierno les autorizan sólo 35.
Cada uno de los visitantes paga 150 pesos para dar un paseo de una hora a una hora y media por la había de Acapulco, precio que se ha mantenido a pesar de que el diésel aumenta y se tiene que dar el mantenimiento a las embarcaciones estén o no en uso.
La mujer contó que la pandemia le ha traído mucho sufrimiento a sus compañeros que se han visto en aprietos ante la falta de venta de los boletos, y por las restricciones de la capacidad de turistas que pueden ir en una embarcación, pero también porque no todos los que llegan a visitar el puerto traen mucho dinero.
En el malecón de Acapulco, era común ver a niños y sus padres tratando de pescar con las cuerdas que ahí se venden, pero ayer no había nadie.
La misma vida cotidiana de la zona se ha visto afectada por la pandemia, algo que a María le impacta, al extrañar los días en que grandes cantidades de familias llegaban y hasta tenían que esperar o tomar embarcaciones distintas para poder pasear en la bahía, lo que ahora es imposible.