En Ahuihuiyuco hay 30 personas desaparecidas por la violencia de Los Ardillos y Los Rojos, informa el Centro Morelos. A Tetitlán de la Lima los maestros no quisieron regresar y en Tepozcuautla de 127 familias sólo quedaron 58
Lenin Ocampo TorresAhuihuiyuco/ Tetitlán de la Lima / Tepozcuatla, Chilapa
Junio 21, 2017

El miedo de los vecinos y la violencia de los grupos criminales Los Rojos y Los Ardillos mantiene casi deshabitadas tres comunidades nahuas del municipio de Chilapa de Álvarez desde el 6 de junio, a pesar de la presencia del Ejército y de la Policía Estatal.
En un recorrido con personal del Centro de Derechos Humanos José María Morelos y Pavón (Centro Morelos) en Ahuihuiyuco, Tetitlán de la Lima y Tepozcuatla, se constató que la normalidad no ha llegado.
En Ahuihuiyuco sólo se escucha el sonido de los animales que se encuentran dispersos, las calles se ven solas y las casas cerradas con candados.
En la Comisaría sólo está un campamento de militares que se encarga de la seguridad de lo que queda en el pueblo.
Los pocos pobladores que hay evitan hablar, pareciera que los visitantes no existen y sólo expresan un “buenos días”.
El pueblo se asemeja al Comala que Juan Rulfo describe en Pedro Páramo, pareciera que sólo ronda la muerte.
La escuela primaria se encuentra cerrada, en los salones polvosos únicamente quedan los pizarrones, pupitres, vidrios rotos y algunos libros.
La Iglesia destella su color verde, dentro las bancas están vacías, vigiladas por algunos santos y veladoras que son llevadas por los pocos católicos que se quedaron.
“El padre ya no ha venido, este domingo no dio misa y desde hace dos semanas no hay celebración (eclesiástica) en el pueblo”, dijo un sacristán que abrió la puerta del templo y se retiró.
“En este pueblo hay 30 personas desaparecidas, la mayoría indígenas nahuas. De las cerca de 350 familias que huyeron, solo han regresado 20” informó el secretario técnico del Centro Morelos, Manuel Olivares Hernández.
En Tetitlán de la Lima, pueblo vecino de Ahuihuiyuco, se ve más movimiento “algunos pobladores se fueron por miedo y regresaron”, dijo un hombre que montaba su caballo y se dirigía a trabajar a su parcela.
Sin temor expresa que la gente se fue por amenazas en la redes sociales y que él “prefirió quedarse con su familia porque no debe nada”.
En ese lugar el jardín de niños está cerrado desde hace dos semanas, los maestros no quisieron regresar por miedo a que un grupo del crimen organizado tome los pueblos de esa zona indígena, como fue la advertencia.
Tepozcuatla es otra de las poblaciones afectadas por la violencia que ha provocado desplazados. También se nota la soledad y el silencio en sus calles.
Sus escuelas también están cerradas y su Comisaría es el campamento de otro grupo de militares y policías estatales que vigilan la localidad.
El centro de salud está cerrado con candado. Adentro sólo se ve una silla y una bata blanca colgada de ella, algunos posters de planificación familiar y vacunación adornan su puerta de vidrio. Afuera al menos 30 bancas solas esperan a los pacientes.
La gente evita hablar, nadie dice nada y a lo lejos se escucha una bocina con música de banda sinaloense.
Uno de los militares justifica el abandono porque dice que a esa hora “la gente va al campo a trabajar su siembra” de maíz.
En este lugar el 6 de junio había 127 familias, de las que sólo quedaron 58.
Los tres pueblos se encuentran en un camino de terracería a media hora de Chilapa, municipio que desde hace dos años se encuentra en medio de una disputa entre los grupos de la delincuencia Los Rojos y Los Ardillos.
Un mando militar consultado en la zona dijo que se encontraban “trabajando y garantizando la seguridad para los que quisieran regresar”, y que las operaciones iban dirigidas para detener a un jefe de la banda de Los Ardillos de nombre Fulgencio.
A pesar del despliegue de seguridad en esa zona los pobladores que abandonaron sus propiedades no quieren regresar, “por la desconfianza de que cuando desaparecieron y mataron a mucha gente los militares que estaban ahí no hicieron nada para evitarlo”, reveló Manuel Olivares.