EL-SUR

Martes 18 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Educación  

De 63 niños de la primaria Nueva Manitoba, en Zihuatanejo, 25 trabajan en el basurero

Al salir de clases, los alumnos se dedican a recolectar desechos reciclables para contribuir al ingreso familiar, informa el director de la escuela, Otoniel Pineda Sánchez. Este lunes se conmemoró el Día Mundial contra el Trabajo Infantil

Brenda Escobar

Junio 13, 2017

En la conmemoración del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, en Zihuatanejo estudiantes en la escuela primaria Nueva Manitoba en México, ubicada en las inmediaciones del basurero municipal, opinan que “ningún niño debería de trabajar, sólo estudiar y jugar, porque somos niños”; de los 63 menores inscritos en ese humilde plantel, 25 ayudan a sus padres en la pepena de desechos reciclables al salir de clases para contribuir al ingreso familiar, afirmó el director, Otoniel Pineda Sánchez.
Héctor tiene 12 años de edad, cursa el sexto grado en la pequeña escuela; dice que “los niños no deberíamos trabajar, sólo estudiar”, pero él, “desde que me acuerdo”, ayuda a su mamá a sacar de entre la basura cartón, fierro, cobre, aluminio, plástico y demás desechos por los que les puedan dar unos pesos en los centros de acopio, “saliendo de la escuela, llego a la casa y me voy al basurero a ayudarle a mi mamá, mis hermanos también ayudan”, dice Héctor.
De complexión muy delgada y con una estatura que hace parecer que tiene menos edad, dice que la mayoría de los niños que trabajan con sus papás en el basurero corren el riesgo de sufrir algún accidente, como cortarse sus manos con vidrios al momento de abrir las bolsas que arrojan los camiones de basura.
Otro alumno, William de siete años, dice que “desde que era más chiquito” ya se iba con su mamá al basurero a recoger botes de plástico, “cuando salgo de la escuela, voy a alcanzar a mi mamá para ayudarle, estamos allá en el basurero hasta las 3 de la tarde y luego nos venimos para la casa; le ayudo porque tengo más hermanitos, mi papá también pepena en la basura”.
William agacha su cara cuando la reportera le pregunta qué opina de que hay niños que tienen que trabajar, y contesta, “los niños sólo deberíamos de venir a la escuela y jugar; recogiendo basura uno se puede cortar, lastimar o enfermar, los niños sólo deberíamos estudiar”; pero una sonrisa de oreja a oreja se dibuja su rostro cuando se le pregunta qué quiere ser de grande, “quiero ser doctor” responde sin dudar.
El director de la escuela, Otoniel Pineda Sánchez, dice que de los 63 alumnos inscritos en el pequeño plantel, “25 de ellos ayudan a sus padres a pepenar entre la basura; todos los días están expuestos a cortarse con vidrios que vienen en las bolsas, algunos de ellos se han pinchado con jeringas de las que desconocemos su procedencia, no sabemos si son de hospitales o si las utilizaron personas con alguna enfermedad contagiosa, están expuestos a enfermedades de la piel y a bacterias; sin embargo, tienen que trabajar igual que sus papás para ayudar al ingreso familiar”.
Agregó que desde la fundación del plantel en el basurero, “muchos padres de familia han ido haciendo conciencia de mandar a sus hijos a la escuela para que aprendan y el día de mañana se forjen un futuro mejor… por supuesto que los niños no deberían de trabajar, pero ésta es la realidad que les tocó vivir, y nosotros como maestros tenemos que ayudarlos a que quieran seguir estudiando… Nosotros aquí en la escuela hablamos mucho con ellos y les decimos que no tienen de qué avergonzarse porque pepenar no es una actividad ilícita… pero al mismo tiempo plantamos en ellos la semilla del anhelo de seguir estudiando, de seguirse preparando en el estudio porque es la mejor manera de llegar a ser lo que ellos quieran cuando crezcan”.
Durante un recorrido por la zona del basurero, se observó a varios menores entre la basura recogiendo desechos; un hombre adulto comentó, “ni modo, tienen que trabajar porque ir a la escuela cuesta, muchos niños que ve ahorita aquí estudian en la tarde y necesitan de 70 a 150 pesos diarios para sus pasajes y el recreo, aunque uno como papá no quisiera que trabajaran, no se puede, por eso les decimos a nuestros hijos que estudien, que aprovechen la escuela para que cuando sean grandes no anden como nosotros trabajando entre la basura, que sean mejores que nosotros”.