En la telesecundaria de ese fraccionamiento de damnificados no comenzó el ciclo escolar de manera regular porque los padres de familia aún construyen los salones de clases
Alina Navarrete Fernández
Agosto 22, 2017

En salones de tablas de madera y techos de láminas metálicas, sin servicios públicos, los 110 alumnos de la primaria de nueva creación en el fraccionamiento El Mirador, comenzaron el ciclo escolar 2017-2018; mientras que los padres de familia construyen salones provisionales para los estudiantes de la telesecundaria, donde no iniciaron las clases de manera regular.
La primaria del fraccionamiento El Mirador comenzó a funcionar el 15 febrero del año pasado, y aunque no cuenta con clave propia, cumple con los requisitos necesarios para obtener su reconocimiento, una plantilla laboral completa para atender a los alumnos, matrícula y el terreno donado para las instalaciones, que actualmente no cuenta con electricidad ni agua potable.
Sin embargo, debido a que se trata de una instalación incluida en el proyecto del fraccionamiento, donde fueron reubicados los damnificados de Ingrid y Manuel de hace más de tres años, le corresponde a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), regularizar su situación, de manera que pueda contar con infraestructura apropiada y acceder a programas de la Secretaría de Educación Pública (SEP).
En una visita a la escuela, que cuenta con salones provisionales construidos con una cooperación de 300 pesos que dio cada padre de familia, por única vez, hace un año, donaciones de otros planteles y recursos propios de los maestros, la profesora de primer grado, Fabiola Guzmán Arzeta dijo que es necesario que las autoridades regularicen la situación en el fraccionamiento, para que los alumnos cuenten con una escuela digna.
Señaló que los maestros de la escuela pertenecen a la zona escolar 5, con sede en Chilpancingo, en donde había “exceso de personal”, por lo que eran subdirectores o administrativos en otros planteles, pero la reforma educativa exige que estén frente a grupo, por lo que acudieron a hacer un estudio en el fraccionamiento e impulsaron la creación de la primaria.
Según el estudio que los maestros hicieron, en el fraccionamiento hay 230 menores en edad escolar para cursar la primaria, pero “no todos están aquí, porque no hay cupo para todos; los papás se sacrifican para mandarlos a otras escuelas donde no estén en estas condiciones”.
Algunas de las familias que habitan el fraccionamiento tienen hasta cuatro hijos, “son gente de bajos recursos, que trabaja en la basura, que a veces no tienen dinero ni para comer, nos dimos cuenta que había niños que llevaban hasta cuatro meses sin ir a la escuela, porque no tenían manera de hacerlo”, expresó Guzmán Arzeta.
Puntualizó que, debido a la situación económica de los vecinos del fraccionamiento, surgió su necesidad de contar con escuelas de nivel básico; además, los padres han apoyado a los maestros en la construcción de los salones provisionales, pero se deben construir instalaciones adecuadas para los alumnos, con todos los servicios públicos.
De la forma de trabajo en la primaria, dijo que los maestros tratan de cumplir los reglamentos establecidos por la SEG, así como el calendario escolar.
Ayer a las 10:30 de la mañana, madres de familia acudieron a la primaria a llevarle almuerzo a sus hijos quienes, debido al eclipse parcial de sol, permanecieron dentro de los salones, donde el calor se acentúa debido a los techos de lámina metálica.
Mientras eso ocurría en la primaria, en el terreno de enfrente, padres de familia construían un salón provisional para los 28 alumnos de la telesecundaria del fraccionamiento, también con tablas de madera y láminas que adquirieron con recursos propios.
El maestro Gabriel García Valadez observaba a los padres que trabajaban en la construcción de los salones, mientras atendía a otros que llegaron a preguntar si aún había espacio para que sus hijos pudieran inscribirse.
García Valadez informó que la telesecundaria cuenta con tres maestros y 28 estudiantes, incluyendo los de nuevo ingreso; sin embargo, las clases no han iniciado, ya que todavía no están listos los salones provisionales. La escuela se creó en febrero del año pasado, igual que la primaria, y hasta el ciclo escolar pasado, vecinos prestaron sus viviendas para que los maestros pudieran impartir clases, pero este año fueron ocupados.
García Valadez declaró que espera que se inscriban más estudiantes, y que la matrícula podría llegar a 40, pero es necesario que las autoridades concluyan las obras que prometieron en el fraccionamiento para que los menores puedan tener acceso a una educación de calidad, en los espacios necesarios.