Dos casos involucran a estudiantes menores de edad, que denunciaron acoso sexual y violencia entre pares, aclara la coordinadora Krystal Rebollar y agrega que se trata de agresiones de “una maestra a alumna, maestra a maestra y alumno a alumna”
Marzo 13, 2026
Alina Navarrete Fernández
Chilpancingo
La coordinadora de la Unidad de Género de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAG), Irery Krystal Rebollar de los Santos, informó que suman tres denuncias formales registradas en lo que va de este año; además, entre 2025 y 2026 se notificó a la Fiscalía General del Estado (FGE) de tres casos de violencia de género.
Consultada luego de la presentación del Protocolo y reglamento para la prevención, atención y sanción de la violencia de género contra las mujeres, mujeres adolescentes y niñas universitarias, que se realizó en el auditorio de la Rectoría, Krystal Rebollar proporcionó las cifras.
Abundó que en las tres denuncias “formales” registradas este año, dos casos involucran a estudiantes menores de edad y la violencia que denunciaron fue acoso sexual y violencia entre pares. Sin proporcionar en qué escuelas ocurrieron los casos, detalló que se trata de agresiones de “una maestra a alumna, maestra a maestra y alumno a alumna”.
Recordó que la Coordinación de la Unidad de Género “es un área que trabaja la prevención de la violencia, en un primer momento, como lo dice el reglamento. Somos el primer contacto para las alumnas que quieren poner una denuncia formal, alumnas o trabajadoras universitarias”.
Explicó que “nosotras le ponemos nombres a esas violencias, es decir, si una alumna dice ‘es que el maestro me manda mensajes’, sabemos y lo tipificamos en el concepto o lo conceptualizamos como hostigamiento sexual, le vamos dando claridad jurídica para que puedan armar su denuncia”.
“Cuando existen denuncias en la universidad, que tienen que ver con violencia sexual o con violencia en el noviazgo o violencia en el hogar, porque tenemos casos, nuestra obligación es notificar de manera inmediata a la fiscalía y al DIF. Es parte de nuestro protocolo”, dijo.
No obstante, “muchas veces, a los directores y directoras les da miedo, pero notificar no significa denunciar, significa dar parte”.
Resaltó que “muchas violencias que viven nuestras alumnas vienen de su casa y revientan, claro, con las agresiones reciben en la escuela”.
A pregunta, indicó que en 2025 se notificó a la fiscalía de dos casos de violencia, y este año se notificó el caso del estudiante de la Preparatoria 9 de Chilpancingo, quien al parecer incurrió en violencia digital, por alterar imágenes de alumnas con inteligencia artificial, para simular contenido íntimo.
Sin embargo, afirmó que a esa coordinación “no nos llegaron esas fotos. No sé si la prensa cuenta con las fotos, estaría muy bien que nos las envíe también, porque el reglamento de derechos humanos de la universidad a nosotras nos marca que cualquier denuncia que sea mediática o pública, tenemos la obligación de investigarla”.
“No hay una denuncia por violencia digital interpuesta en la universidad, porque no tenemos ninguna imagen, ninguna captura, ninguna prueba testimonial de que existan esas imágenes”, subrayó.
Señaló que las alumnas denunciaron al estudiante “por temas de misoginia, es decir, todos estos comentarios machistas, sexistas y de discriminación contra las mujeres, pero no podemos tipificar como violencia digital, porque no tenemos ninguna ninguna foto, ni ningún testimonio que existan esas fotos, no se presentó ninguna evidencia”.
Respecto a si hubo sanciones, declaró que primero se tiene que denunciar el hecho ante la dirección y esta debe turnar el caso a la Coordinación de la Unidad de Género, después del análisis correspondiente, si se determina que tiene que haber medidas preventivas, “de inmediato a los alumnos se les suspende, sin suspenderles sus derechos. Ellos pueden mandar sus tareas, hacer sus trabajos, en lo que se hace una investigación. Recuerden que son menores de edad y tenemos que ser muy cuidadosos en los procesos”.
Puntualizó que personal de la Coordinación de la Unidad de Género y la Defensoría de los Derechos Humanos y Universitarios acudieron a la Preparatoria 9, a buscar a las alumnas, y localizaron a la madre de una de ellas así como también a un padre, a quienes se les dio la opción de proceder de manera interna, en la UAG, donde “lo máximo que podemos hacer es expulsarlos, al trabajador o al alumno”.
También tienen la vía penal, “nosotros tenemos convenio con la fiscalía, con el Centro de Justicia para las Mujeres y les canalizamos. Cuando quieren denunciar les damos ese acompañamiento”.
Se apoyó a la madre de la estudiante desaparecida
Destacó que también se le dio acompañamiento a Celia Martínez, madre de la estudiante de la Facultad de Derecho de Chilpancingo, Raquel Martínez Lázaro, quien desapareció el pasado 27 de enero.
“Mediante la Unidad de Género y Derechos Humanos le dimos acompañamiento, le estamos dando acompañamiento a la víctima. Revisamos su expediente, hemos ubicado a las fiscalías del estado donde presuntamente puede estar (la joven), que son de Michoacán y Guadalajara (Jalisco). Damos este acompañamiento para que las mamás de nuestras compañeras alumnas no se sientan solas”, expresó.
“No podemos hacer más, porque ya no son parte de nuestras funciones, pero sí como activistas. Porque algunas compañeras que tenemos cargos somos activistas, tenemos redes de apoyo con otras asociaciones y colectivas y mediante ellas compartimos las fichas y tratamos de hacer que lleguen a más espacios”, añadió.
Sobre los avances de la investigación, dijo que “lo único que nos informaron fue que ya tenían más o menos, estos estados, de sus últimas ubicaciones, y es donde se han compartido las fichas con las colectivas y con las organizaciones”.
Manifestó que las funcionarias universitarias se reunieron de manera personal con Celia Martínez, “la instrucción del rector (Javier Saldaña Almazán) siempre ha sido: ‘Hay que apoyar en lo que podamos podamos’ y a ella se le ha apoyado en medida de las posibilidades que hemos tenido”.
Estudiante víctima de violencia en Acapulco se dio de baja
Indicó que en la región Centro y en Acapulco es donde hay mayor incidencia, pero “tenemos alumnas que les pegan en su casa de una manera muy violenta y vienen aquí a decirnos, entonces nosotros buscamos”.
Mientras que la UAG les otorga facilidades a las estudiantes para que puedan cambiarse, por ejemplo, de la Preparatoria 33 a la Preparatoria 40, “esas son nuestras las acciones de prevención que podemos hacer”.
Sobre cuántas alumnas han sido remitidas a un refugio, dijo que sólo una, quien “no regresó, no quiso regresar a la universidad. Es de una preparatoria de Acapulco, se dio de baja, pero pues sí le pedimos a la compañera del refugio de Acapulco, un acompañamiento todo el tiempo y la verdad ya perdió contacto con la universidad”.
Manifestó que, por estas acciones, también personas se comunican con la UAG para pedir ayuda, “el otro día me canalizan una chavita de Malinaltepec, que la golpeó su esposo y tuve yo que canalizarla. Como universidad no es mi trabajo, pero sí le buscamos ayuda”.
Abundó que, en ese caso, la joven pidió cambiarse del refugio de Acapulco al de Ciudad de México, donde mediante un convenio con investigadoras feministas de la UNAM “le dieron acompañamiento las compañeras allá, entonces sí tratamos de trabajar en red”.