En un recorrido del poblado de Aguacaliente a la base en la comunidad de San Pedro Cacahuatepec no se observó a ningún policía de la UPOEG
Jacob Morales Antonio
Julio 10, 2017
Ayer se cumplió un mes del asesinato de siete personas en la comunidad de San Pedro Cacahuatepec, por parte de integrantes de la policía de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (UPOEG), y la Fiscalía de estado aún no informa de los avances de las investigaciones o si hay detenidos por los hechos.
El pasado 9 de junio, policías de la UPOEG asesinaron a balazos a tres mujeres, un hombre, un adolescente, un bebé y un niño que falleció en el hospital, según los vecinos.
El dirigente de la UPOEG, Bruno Plácido Valerio, explicó que los policías seguían a unos extorsionadores que se refugiaron en sus casas, versión que fue rechazada por los familiares de la víctimas que indicaron que las personas habían ido a buscar a un familiar desaparecido, mismo que fue detenido por la UPOEG.
En un recorrido en las tres comunidades a las orillas de la carretera, desde la comunidad de Aguacaliente, pasando por El Ranchito y la base en la comunidad de San Pedro Cacahuatepec, no se observó a ningún policía de la UPOEG.
Los vecinos con temor señalaron que una semana después del crimen, los policías de la UPOEG se fueron del lugar y ahora las comunidades tratan de recuperar la normalidad, como beber en los pasillos de sus casas con sus amigos, lo que no podían hacer cuando estaban ellos porque los detenían, o vender alcohol preparado en la carretera.
En la entrada del poblado Aguacaliente quedaron unos costales arrumbados que servían como protección del retén instalado en El Ranchito, y se observó a tres hombres vestidos de civil sentados dentro del terreno que era base de los policías de la UPOEG. Algunos vecinos indicaron que pese a que no están con los uniformes de la organización portan armas.
En la casa que ocupaba la UPOEG sobre la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional, en San Pedro Cacahuatepec, hasta las siglas de la organización fueron retiradas. Otros vecinos indicaron que el dueño de la casa las quitó para no tener problemas con la autoridad.
Los mismos vecinos dijeron que no han vuelto a ver a los familiares de la siete personas que fueron asesinadas.