EL-SUR

Viernes 14 de Agosto de 2026

Guerrero, México

Acapulco  

Agradece el arzobispo a fuerzas armadas y policías por su labor durante los desastres

Pide Leopoldo González que no se le tenga miedo a los agentes y llama a los feligreses a colaborar en la defensa de la justicia y la paz

Febrero 10, 2025

Yee Trujillo

El arzobispo de Acapulco, Leopoldo González González, agradeció a las fuerzas armadas y policías su labor humanitaria en los desastres naturales que se han vivido, al brindar a las familias agua y alimentos para subsistir y brindar espacios de acogida. Les pidió que las personas honradas nunca les tengan miedo y ser hombres y mujeres de paz.
En su mensaje en Facebook sobre la celebración titulada Peregrinos de Esperanza, Jubileo de las Fuerzas Armadas, policías y agentes de seguridad, que realizó la Iglesia este fin de semana, destacó: “Recuerdo a un agente de la Guardia Nacional que en la mañana del día siguiente al huracán (sin precisar cuál de los dos que han azotado recientemente a Acapulco, Otis o John) miré regalando a un señor ya grande, que estaba sentado en la banqueta, la mitad del paquetito de galletas que había recibido para desayunar. ¿Cuántos hermanos nuestros fueron rescatados, del riesgo que corrían, por ustedes?”.
Recordó que la presencia de efectivos del Ejército y la Secretaría de Marina en funciones propias de las policías se presentó como una medida de emergencia mientras los agentes de las diversas corporaciones se capacitaban para hacer frente a la violencia, y su función se sitúa en la defensa de la integridad de las personas y sus bienes.
Les pidió que para las personas honradas sean fuente de tranquilidad y seguridad, que no les tengan miedo, ni temor a ser violentadas en sus derechos humanos y constitucionales en su desempeño. Agradeció su entrega diaria, así como a sus familias por ser su apoyo, a quienes les solicitó colaborar en la defensa de la justicia y la paz.
El arzobispo convocó a los uniformados a seguir cumpliendo su deber porque innumerables personas confían en ellos “con la esperanza de poder disfrutar de una vida marcada por la serenidad, el orden y la paz”.
También compartió que cuando tenía unos 13 años pidió permiso a su padre para ir de Abasolo a Irapuato a un festival taurino y se lo otorgó indicándole que debía estar en la parte donde estaban los policías, que le causaban seguridad.
Citó que el Papa Juan Pablo II, hijo de un militar, dijo que quién mejor que ellos pueden dar testimonio sobre la violencia y las fuerzas “disgregadoras del mal” presentes en el mundo, que luchan a diario contra ellas, que están llamados “a defender a los débiles, proteger a los honrados, favorecer la convivencia pacífica de los pueblos, que tienen la misión de ser centinelas para evitar el peligro, promover la justicia y la paz”.
Añadió que el Papa les pidió que por más complejas y problemáticas que sean las situaciones no pierdan la confianza ni la esperanza, que reconoció que al cumplir su deber se exponen a peligros y sacrificios, pero los llamó a mostrar siempre su vocación de servidores de la seguridad y a acoger en su corazón a Cristo porque “él les dará la fortaleza evangélica con la que se puede vencer las atractivas tentaciones de la violencia”.