Jacob Morales Antonio Una ola de calor de hasta 38 grados en Acapulco, provocó este viernes una mayor demanda de venta de agua frescas y de coco natural en los alrededores de la avenida Cuauhtémoc. En la avenida Costera los vendedores de raspados dicen que casi no sale la gente y quienes compran son los … Continúa leyendo Aguas frescas, cocos, raspados, el recurso de los acapulqueños ante la ola de calor
Mayo 24, 2025
Jacob Morales Antonio
Una ola de calor de hasta 38 grados en Acapulco, provocó este viernes una mayor demanda de venta de agua frescas y de coco natural en los alrededores de la avenida Cuauhtémoc. En la avenida Costera los vendedores de raspados dicen que casi no sale la gente y quienes compran son los de siempre, de las oficinas cercanas.
Es mediodía. En la Costera hay poco movimiento en las banquetas. Algunas personas esperan el transporte público bajo la sombra de algún árbol. Cargan sombrillas, gorras, y otros más solo se les ve con la cara fruncida y con las prendas mojadas de sudor.
La mayoría de las concentraciones de personas están en las puertas de los centros comerciales. Unos salen y otros entran a buscar aire fresco, ante el intenso sol que alcanzó hasta los 38 grados este viernes. Afuera de los centros comerciales y Centros de Negocios como Costera 125, las ventas de raspados no tienen un repunte significativo, dice un vendedor.
Afirma que hay poca gente en la calle, y la mayoría que entra a la plaza a refrescarse trata de comprar agua o algún suero oral para hidratarse. Uno que otro estudiante y visitante se acerca a comprarles los raspados que valen 35 pesos. Dice que los clientes casi son los de siempre, los oficinistas, o trabajadores de las tiendas.
En la avenida Cuauhtémoc, en las inmediaciones de la plaza de la tecnología, donde confluye la clínica 9 del IMSS, y también aledaño al mercado de el Parazal, es un deambular de personas, adultos y jóvenes. En la banqueta hay tres puestos de venta de coco.
Uno de los vendedores contó que a pesar de estar bajo la sombra de una sombrilla, llega a ser molesto e insoportable estar trabajando, porque el reflejo del sol en el pavimento que está en sus pies quema. Pero no tiene de otra, es su fuente de ingresos.
Estos días calurosos, pasó de vender de 100 a 180 cocos al día, cada uno en 35 pesos, pero también hay una gran demanda del agua de coco preparado, que ofrece en 25 pesos. Al día se termina dos vitroleros de 20 litros.
El hombre dice que llega a las 9 de la mañana, y a esa hora este viernes la temperatura ya era de 35 grados, para el medio día era de entre 36 a 38 grados, pero la sensación térmica en el lugar era de hasta 43 grados centígrados, según una aplicación de telécono celular, pero para el hombre es el mismísimo infierno.
A las 4 de la tarde cuando tiene que retirar su puesto, junto con sus otros compañeros, había gente que aún se acercaba a querer comprar. A veces los atiende, pero otras veces les dice que ya no venderá, porque tiene que respetar el horario establecido, además por el calor sofocante termina exhausto.