Mientras la familia Carmona de Acapulco llegaba a la playa Revolcadero, los Iglesias se preparaban para regresar a su casa en el Estado de México. A diferencia de otros años la playa no se veía saturada, y algunos prestadores de servicios lo confirmaron al indicar que no todos los toldos y sombrillas fueron ocupados. Para … Continúa leyendo Año Nuevo en Revolcadero: entre cumbias y sol conviven familias de residentes y turistas
Mariana Labastida
Enero 02, 2018
Mientras la familia Carmona de Acapulco llegaba a la playa Revolcadero, los Iglesias se preparaban para regresar a su casa en el Estado de México. A diferencia de otros años la playa no se veía saturada, y algunos prestadores de servicios lo confirmaron al indicar que no todos los toldos y sombrillas fueron ocupados.
Para quienes tiene su segunda residencia en Acapulco, la opción para pasar el primer día del año fue también Revolcadero, pero la zona de playa cercana al hotel Princess Mundo Imperial.
A las 2 de la tarde, de tres vehículos comenzaron a bajar todos los acompañantes de Flor Carmona, más de 20 integrantes de su familia entre niños y adultos. Todos llevaban sillas, cubetas con bolsas de hielo, refrescos, una botella de whisky, bolsas de botana, toallas y juguetes de playa para los niños.
Flor comentó que viven en el poblado de El Cayaco y decidieron ir a pasar la tarde a Revolcadero por ser la playa más cercana, pudieron llegar con sus vehículos hasta el área de arena, no había saturación de automóviles y los estacionaron juntos a unos metros de la laguna Negra.
El grupo se fue perdiendo entre la gente, mientras los jóvenes que encabezaban a la familia comenzaron a buscar un lugar donde instalarse o un toldo que estuviera todavía en renta, de preferencia frente al mar.
En la playa se escucha la música de un sonido, “Santos García y su teclado” fue un grupo que contrató la cooperativa Punta del Gallo como cada año para amenizar el primer día del año en la playa. De la 1 de la tarde a las 6, un repertorio principalmente de cumbias fue el que tocaron, con sus respectivos descansos.
Los Carmona llegaron a la playa y a la misma hora, los Iglesias se preparaban para iniciar su viaje de regreso a Huixquilucan, Estado de México. Como cada año viajaron a Acapulco a recibir el año nuevo, llegaron el sábado por la mañana y se regresaron ayer en la tarde porque algunos de los integrantes trabajan hoy.
“Pobremente, pero venimos cada año, buscamos lo más barato, nos divertimos y estamos contentos”, dijo Silvia Iglesias, mientras su yerno se encargaba de asegurar las maletas en el techo de la camioneta con una cuerda, y los niños se acomodaban en la cajuela que es donde viajaron.
En la camioneta viajaron seis niños y seis adultos. Se quedaron en el Hotel Playa Linda y recibieron el año nuevo en Caleta, donde cenaron pollo rostizado que fue lo que alcanzaron a comprar.
A Revolcadero llegaron tanto familias de turistas como de residentes, algunas trasladaron a la playa parte de la fiesta de año nuevo, bocinas, cazuelas u ollas con el recalentado. Otros nada más llegaron con bebidas, sabían que se tenía que consumir alimentos a algún restaurante para tener un espacio debajo de la enramada para poner el vehículo.
Las enramadas con ocho sillas se rentaron en 150 pesos, aunque hubo familias que no necesitamos más que un espacio en la arena donde acomodaron sus pertenencias y se cubrieron del sol con una pequeña sombrilla.
A las 2 de la tarde todavía se tenían espacios bajo las enramadas vacíos, algunos meseros comentaron que llegó menos gente que otros años y aunque consideraron que era menos la venta que tenían las prisas eran las mismas, de ir al restaurante y regresar con lo que pidieron fueran bebidas o alimentos.
Plátanos con lechera, quesadillas de papa, raspados, huevos de codorniz, nieve eran alimentos alternos para los visitantes al menú de los restaurantes.
En la misma playa pero más cerca del hotel Princess fue la opción para quienes tiene vivienda en alguna de las unidades habitacionales de la zona Diamante del puerto. Se vio llegar familias con hieleras, sillas, y botanas a pasar la tarde, hasta el anochecer junto al mar.