Jacob Morales Antonio Este domingo, decenas de familias acudieron con sus hijos a volar papalotes o culebrinas, frente a la desembocadura de la Vía Rápida y playa Suave, convocada por promotores de diferentes colonias de Acapulco, lo que atrajo la atención de decenas de visitantes del centro del país. La señora Beatriz Dueñas, quien vive … Continúa leyendo Atrae a decenas la actividad dominical de volar papalotes en la playa Suave
Marzo 09, 2026
Jacob Morales Antonio
Este domingo, decenas de familias acudieron con sus hijos a volar papalotes o culebrinas, frente a la desembocadura de la Vía Rápida y playa Suave, convocada por promotores de diferentes colonias de Acapulco, lo que atrajo la atención de decenas de visitantes del centro del país.
La señora Beatriz Dueñas, quien vive en los alrededores del penal de Las Cruces, acudió con su hijo a la concentración convocada en un grupo de Facebook. La mujer pidió que estas actividades se hagan de forma continua para que los niños, adolescentes y jóvenes puedan convivir sanamente.
La mujer mostró ocho culebrinas o papalotes que su hijo ya había ganado, en la disputa que se da en el aire, donde el ganador con el hilo de su papalote debe cortar el hilo de su competidor y arrastrar la culebrina hasta donde está.
La mamá indicó que esta actividad muy popular en las colonias de la ciudad es riesgosa porque muchos niños y adolescentes salen a las azoteas de las casas desde donde las lanzan, pero éstas se enredan en los cables de alta tensión o de teléfono, lo que a veces terminan en desgracias.
Dijo que para quienes viven en las zonas populares hay pocas opciones donde llevar a los niños a divertirse y relacionarse con otros de sus edades, y vio en esta actividad una oportunidad para que su hijo se distrajera, se divirtiera y conviviera.
Alrededor de las 2 de la tarde eran unas 80 culebrinas que estaban volando al mismo tiempo en playa Dominguillo, frente a la desembocadura de la Vía Rápida y playa Suave.
Al lugar también acudieron jóvenes y adultos que con mucha destreza en pocos minutos armaban nuevos papalotes o culebrinas y los ofrecían desde los 35 hasta los 100 pesos, dependiendo del tamaño, la cantidad de figuras geométricas que se pudieran elaborar en el hexágono que conforma la parte principal del papalote.
Lo vistoso, la aglomeración y la gran cantidad de culebrina sobrevolando llamó la atención de las familias, sobre todo de los niños que vienen de la Ciudad de México y el Estado de México y de otras partes del país, quienes junto con sus padres se acercaron y también volaron y compraron papalotes.
