EL-SUR

Sábado 25 de Julio de 2026

Guerrero, México

Acapulco  

Aún come de las despensas del gobierno federal, reconoce vecino de la Nuevo Puerto Marqués

Evencio Salmerón es hojalatero, no tiene trabajo fijo y el dinero que consigue es por la pensión de adulto mayor. Considera que el actual gobierno de México es el que más ha apoyado a la población

Marzo 13, 2024

El señor Evencio Salmerón, en su casa en la colonia Nuevo Puerto Marqués, la cual resultó con daños por el huracán Otis Foto: Carlos Carbajal

Ramón Gracida Gómez

El huracán Otis sólo dejó un pedazo de la casa de madera del vecino de la colonia Nuevo Puerto Marqués, Evencio Salmerón Ceballos, de 83 años, quien la reconstruyó y aún come de las despensas que otorgó el gobierno federal.
Su oficio es hojalatero, no tiene trabajo fijo y el dinero que tiene es por la pensión de adulto mayor, así como el apoyo económico del censo federal, por lo que considera que el actual gobierno federal es el que más ha apoyado a la población. “Nunca te hubieran apoyado como ahora, los otros gobiernos nunca apoyaron, y si te apoyaban te daban una miseria y aquí no, han apoyado muy bien”.
La colonia Nuevo Puerto Marqués se encuentra a cinco minutos de la glorieta de Puerto Marqués, una referencia para encontrar este asentamiento urbano es la planta de la refresquera multinacional Pepsi, ubicada a orilla de la carretera Cayaco-Puerto Marqués.
Una parte de la colonia tiene calles planas, pero al avanzar se encuentran unas vías con pendientes pronunciadas, que se extienden por un par de minutos hasta llegar al cerro, que forma parte colindante del parque nacional El Veladero.
Conforme avanza el recorrido dentro de la colonia, hay un cambio en las construcciones de las casas: las que están más cercanas a la carretera principal son de material, como cemento y tabique, mientras que la mayoría de las que están al fondo y en pleno cerro son de madera.
Una de estas casas endebles es la de Evencio Salmerón, quien estaba dentro de ella cuando salió a hablar con El Sur al mediodía de este martes. Para llegar a su pequeña choza, en la que vive desde hace 20 años, hay que subir algunas piedras acomodadas en forma de andador, sin que realmente exista alguno.
En la víspera del huracán categoría cinco, Evencio Salmerón estaba en la colonia Icacos, porque fue visitar a su hija y decidió quedarse allá durante la madrugada del 25 de octubre, cuando los vientos y la lluvia intensos afectaron severamente a Acapulco, así como a los municipios colindantes de Coyuca de Benítez y San Marcos.
Estaba con su hija porque se iba a operar su ojo izquierdo, el derecho ya lo perdió y está completamente color azul, que resalta en su piel quemada y arrugada por el paso de los años. Pero ya no se pudo operar, porque llegó el meteoro a paralizar todos los servicios.
Regresó a su casa de Puerto Nuevo Marqués dos días después del paso del huracán, llegó en aventón porque no había transporte público.
Encontró su casa “toda desbaratada, pues. Le voló las láminas y na’más dejó un pedazo ahí”. Perdió todas sus pertenencias. Los árboles de mango que rodeaban su modesta casa se cayeron y ahora sólo son troncos arrumbados, que dan la impresión de aislar más a Evencio del resto de esta colonia de la zona suburbana de Acapulco.
Él solo, Evencio colocó las láminas y la palapa que lo refugian del sol que pega directamente a su casa, pero que tiene una gran vista hacia la laguna de Tres Palos. La luz eléctrica tardó en llegar 15 días y el adulto mayor usó un candil para alumbrar en la noche.
Evencio fue censado, ha recibido los apoyos económicos, los enseres domésticos y las despensas. “Sí, estuvo bueno el apoyo, los otros gobiernos ¿cuándo te iban a dar un apoyo como éste? No es que se hable mal, pero es la verdad, nunca apoyaron a la gente”.
Evencio va a cumplir 84 años en mayo próximo, vive solo y no considera peligroso habitar en una casa rodeada de grandes piedras, “ya han pasado muchos temblores y no ha caído ni una”. Lo contratan de vez en cuando para limpiar un terreno, y “pues ahí la va uno pasando”.
Evencio no ha reparado completamente su casa, porque se va a cambiar a otro terreno, que tiene en el mismo cerro de la colonia Nuevo Puerto Marqués. No tiene vecinos cercanos, alrededor hay ruinas de otras viviendas, pero desde antes del huracán no había mucha gente. No conoce muchos vecinos, pero piensa que es una colonia tranquila, porque es de reciente creación.