Entre las múltiples necesidades que enfrentan los vecinos, se destaca la falta del líquido porque la bomba está descompuesta
Enero 29, 2025
Ramón Gracida Gómez
Los vecinos de la comunidad de Apalani caminan más de 25 minutos acarreando agua de un pozo hacia sus casas porque la bomba está descompuesta, los alumnos de la primaria frecuentemente no tienen clases porque los maestros faltan y la escuela de los estudiantes del telebachillerato es la delegación municipal severamente afectada por los huracanes recientes porque nunca han tenido instalaciones propias.
Los campesinos perdieron sus milpas que son de autoconsumo después del huracán John, no recibieron apoyo oficial por ello y tienen que comprar litros de maíz para comer, cada uno cuesta 45 pesos y aguanta para un día.
Éste es el panorama de una de las localidades que conforman los Bienes Comunales de Cacahuatepec que ofreció la delegada municipal, Felipa Bailón Romero, y su suplente Sinforosa Mayo Maximiano, que a su vez son sus demandas a resolver por el gobierno.
Apalani se encuentra a una hora de distancia en automóvil rumbo a San Marcos en la carretera federal Acapulco-Pinotepa Nacional, el primer pueblo es San Juan, luego están Las Minas, Progreso y El Campanario, todo es terracería con excepción de algunos trayectos pavimentados; el costo del transporte público subió recientemente a 30 pesos y todavía falta otra media hora de recorrido a la caseta de la vía de Metlapil.
La reunión de ayer con los funcionarios de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Acapulco (CAPAMA) y la Dirección de Desarrollo Rural se llevó a cabo en la cancha del pueblo, está a un costado de una maltrecha delegación municipal, cuyo techo parece que está a punto de caer.
Por las afectaciones provocadas por los huracanes Otis y John, la demanda es la reconstrucción total de esta pequeña estructura de no más de 50 metros por 20 metros, donde los alumnos del telebachillerato toman clases desde hace 6 años, cuando empezó a funcionar como tal, pero sin ningún espacio propio, no obstante, un terreno con este fin ya fue donado.
Los menores de edad de Apalani pueden estudiar toda la educación básica en su comunidad, pero los que van a la primaria frecuentemente no tienen clases porque los profesores faltan, problema que inició a partir de la pandemia del Covid-19.
Las madres de familia piden la destitución del director Elpidio Loeza Delgado, porque no logra que los maestros acudan a dar clases, “la semana pasada completa no hubo”, señaló Felipa Bailón y agregó que no les avisan, sólo suspenden actividades, y cuando acuden se ponen a vender juguetes a los alumnos.
“Hay niños que no saben ni hacer ni su nombre y ya van en cuarto (año) por lo mismo, por la falta de maestros”.
La delegada municipal le planteó a la directora de Desarrollo Rural municipal, Sofía Rodríguez Mera, y su equipo de trabajo, visitar el pozo artesiano que abastece de agua a los vecinos para el uso de la casa y para beberla.
A las 2 de la tarde de este martes, más de 20 mujeres, más jóvenes que adultas, estaban reunidas alrededor del pozo, las láminas las cubrían del sol, algunas de ellas lavaban ropa, llenaban tambos para luego subirlos a unos escuálidos burros y otras se bañaban con la ropa puesta.
Una de ellas era María de Jesús, de 50 años, que echaba cubetas tras cubetas en un tambo más grande y dijo brevemente que así ha sido toda su vida y pidió ya la reparación de la bomba de agua porque es cansado acarrear agua.
El pozo se veía repleto, pero es porque llovió mucho en los últimos meses, indicó Martín Antonio Valente, pareja de la delegada municipal que remarcó que en los meses de sequía, de marzo a mayo, es muy poca agua para toda la comunidad y “es sufrimiento”.
“Andamos rascando en la noche, no dormimos, lo que les toca en el día y lo que les toca en la madrugada, a las 2 de la mañana, a la 1 de la mañana”, dijo Sinforosa Mayo para luego plantear la necesidad de que el alumbrado público llegue hasta el área del pozo de agua, que se encuentra a las afueras del pueblo, la casa más cercana está a unos 5 minutos caminando, pero las demás viviendas están más alejadas.
Otro pozo en el río Papagayo surte al pueblo con una bomba, pero desde su instalación hace 7 años su funcionamiento ha sido intermitente, si se nubla no arranca porque es a través de paneles solares, y después del paso del huracán Otis el 25 de octubre de 2023 ha sido inexistente.
Apalani no tiene drenaje, pero la demanda principal de sus vecinos es la reinstalación del agua potable y la revisión de la tubería en las casas, “somos un pueblo que necesita mucho pues del gobierno y siendo municipio de Acapulco, fíjese”, dijo la delegada suplente entre risas.
En Apalani viven unas 450 familias, todos son campesinos y una porción también son artesanos. No ha habido migración después de los desastres hidrometeorológicos, no es una costumbre. Los hijos trabajan de peones.
La delegada Felipa Bailón confió en que la alcaldesa Abelina López Rodríguez no se olvidará de ellos, “como cuando vino a hacer campaña, le dijimos que regresara al pueblo para que viera las necesidades”.