Entre los edificios afectados que no han sido rehabilitados están el banco HSBC, la Universidad Americana que cerró, y dos edificios abandonados, así como locales que siguen sin ser ocupados en ambas aceras de la principal vialidad de la ciudad
Enero 08, 2025

Jacob Morales Antonio
El principal corredor comercial de la zona Dorada de Acapulco continúan con huellas visibles a más de un año del impacto del huracán Otis. Entre los edificios afectados que no han sido rehabilitados está el banco HSBC, la Universidad Americana de Acapulco que cerró definitivamente, y dos edificios abandonados, así como locales que siguen sin ser ocupados en ambas aceras de la avenida Costera.
El tramo comercial que va desde la Condesa hasta el parque Papagayo, tiene tres centros comerciales, dos ya operan con normalidad, Costera 125 y Galerías Acapulco, mientras Galerías Diana, continúa con trabajos de reconstrucción en su tercer nivel donde están las salas de cine.
En la zona de bares de la Condesa, hay dos zonas que mantienen las huellas del huracán Otis y el abandono de los establecimientos, el área donde estuvo el Bungy, y donde estuvo el restaurante Mangos que siguen en ruinas.
El panorama de daños también se sigue percibiendo al caminar por las banquetas, y en la propia Costera, en la esquina de la calle El Morro. Durante el día bajan aguas residuales y en ese lugar hay un gran bache.
Enfrente del mercado de artesanías de La Diana, y por casi unos 300 metros, los trabajadores de Telmex dejaron los trabajos inconclusos de introducción de una manguera, y hay un corte de unos 20 centímetros de ancho en la banqueta, que continúan en dirección a la avenida Farallón.
Del otro extremo, frente a la tienda de ropa Señor Frog’s, el corte que hicieron ya fue cubierto con cemento, pero no tiene el mismo acabado de la banqueta cuya remodelación costó al Ayuntamiento 20 millones de pesos. En esa zona sólo hay dos locales que no han sido rentados, pero ya han sido remodelados.
Alrededor de la glorieta de La Diana, los vehículos tienen que evitar los baches, así como el chapopote o cemento carcomido, que hace que los autos vibren, además casi en la esquina con la avenida Universidad, frente a una farmacia, el pavimento está resquebrajado, lo que obliga a los automóviles a bajar la velocidad. En esa área también hay escurrimiento de aguas residuales.
A un costado de Galerías Diana, siguen en abandono los restaurantes Los Metates y El Fogón que cerraron desde diciembre de 2023 luego de ser asegurados por la Fiscalía del Estado, por un homicidio ocurrido en la calle Vicente Yañez Pinzón.
A lo largo de la calle desde esa esquina, hasta la esquina con la avenida Ignacio Chávez, las jardineras de la banqueta apenas tienen algunos arbustos, la mayor parte es tierra con pasto seco, además las tapas de los registros de la Comisión Federal de Electricidad y de teléfonos están hundidos y desgastados.
En la esquina de la calle Francisco Pizarro, frente a una tienda de conveniencia, hay un pozo donde la única advertencia que hay para los transeúntes es un pedazo de plástico. En esa zona también hay dos locales que siguen sin ser ocupados.
Este martes, no hubo brotes de aguas residuales a un costado del hotel Playa Suites, que fue una constante en toda la temporada vacacional.
El área donde aún se ven los mayores daños desde el huracán Otis, es en el fraccionamiento Magallanes, donde no ha sido rehabilitado el espacio que ocupaba el banco HSBC, el edificio de la Universidad Americana de Acapulco sigue abandonado y destruido, enfrente está otro edificio afectado y donde algunas personas sin hogar se refugian.
A unos metros en la esquina de la calle Enrique El Navegante, está un edificio de cuatro niveles que fue desocupado desde el sismo de septiembre de 2017, y cuyos ventanales de cristal volaron durante el impacto del huracán Otis.
En ambos lados de la Costera desde el restaurante 100% Natural hasta el parque Papagayo, todos los locales, en su mayoría restaurantes, están operando con normalidad, al igual que las tiendas de conveniencia y farmacias. La constante son las tapas de registros hundidas o que aún hacen falta y donde los propios locatarios han colocado tablas para evitar que los visitantes caigan, como el registro que está a un costado del bar Las Hamacas.
A lo largo de la avenida Costera, las paradas del transporte público siguen sin las casetas donde la gente se protegía del fuerte sol, además la falta de éstos han provocado que los automóviles se estacionen en los paraderos, provocando que los camiones se paren en doble fila, aunque los choferes tampoco respetan los paraderos debido a que bajan y recogen pasaje donde sea.