La Conagua tiene en el fraccionamiento cuatro máquinas retroexcavadoras desazolvando el canal y colocando muros de piedra
Septiembre 24, 2025

Jacob Morales Antonio
A un año de la devastación que dejó el huracán John categoría 3 en Acapulco, las familias que tenían una vivienda en el fraccionamiento Casas Palenque, San Agustín, siguen en la incertidumbre, porque no saben si serán reubicados o se les construirán sus casa en el mismo lugar.
La mañana de este martes, el cielo se asemejaba al de aquel día, cuando John mantenía cuatro días de intensas lluvias sin parar. Nubes con tonalidades oscuras en el horizonte, que pasado el mediodía dejaron caer una torrencial y muy rápida lluvia. Luego un sol brillante se asomó.
A lo largo de la calle Pez Ángel que fue engullida por la corriente del canal que baja de la parte alta del fraccionamiento, al igual que otras 11 casas, ahora hay cuatro máquinas retroexcavadoras desazolvando el canal y colocando muros de piedras, que previamente son introducidas en redes de acero.
Los trabajos que efectúa la Comisión Nacional de Agua dan la impresión de que la tragedia fue hace una semana. De las casas que fueron destruidas por la corriente que se formó por el cauce no queda nada, las que quedaron a punto de caer siguen de pie, como si el tiempo se hubiese detenido.
A lo largo de la calle Pez Ángel sólo se escuchan las máquinas, en las esquinas de las calles Róbalo, Atún y Salmón, sólo las primeras seis de 10 casas están habitadas, en el resto no hay nadie, porque la mayoría se fue a rentar, y son las casas que quedaron pegadas a las que colapsaron, y presentan cuarteaduras que las hacen inhabitables, y en estas hay sellos que indican riesgo.
Gloria Hernández Gática, es una de las más afectadas, su casa que había modificado y tenía dos niveles, sólo la dividía la calle Pez Ángel del cauce del afluente. Este martes visitó el lugar, donde solo hay tierra, que se ha colocado de relleno, pero que aún no está a nivel de calle, y sigue un bordo de unos tres metros.
La mujer quien desde hace un año vive rentando una casa en otra colonia, comentó que las autoridades, hace un mes, les informaron que les ayudarán en la reconstrucción de sus viviendas, sin embargo a ella le preocupa el lugar, si se van a volver a construir donde estaban o en otro lugar.
Dijo que las autoridades federales le han dado la opción de entregarles el dinero para que construyan a su gusto, lo equivalente a una vivienda como la que compró en 2018, sin las modificaciones que ya le había hecho, como los otros dos niveles.
Se pregunta a sí misma si el gobierno les dará el predio para construir en un nuevo lugar, si el predio donde estaba su vivienda ya no es apto. Dice que sigue a la espera, “pero hasta no ver, no creer”.
En la casa donde renta guarda los folios y cintillos de registro que hicieron los “Servidores de la Nación” como damnificada, pero, pese a ser una de las damnificadas, jamás le llamaron y no recibió ninguno de los apoyos federales que se le dieron a la población a pesar de que perdió su casa y todos sus bienes.
La mujer cuenta que ha sido difícil volver a levantarse, pero no imposible, y en donde vive ha formado nuevas amistades, pero extraña su casa, el patrimonio que compró y terminó de pagar al Infonavit, que debido a que ya no tenía ninguna relación con la institución ésta se deslindó de ayudarla, y ahora está a expensas de la Comisión Nacional de Vivienda y la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.
Mientras la mujer narra su historia, en el cauce del afluente los trabajadores apresuran las máquinas para colocar las piedras en las redes de acero, algunas ya colocadas en el fondo del canal, y que formarán las paredes del lado del fraccionamiento, pero del otro lado de la colonia Pingüinos, la tierra sigue deslavándose.